Escalada en el conflicto diplomatico con EE.UU.

El gobierno de Cristina Kirchner redobló ayer la apuesta en el conflicto diplomático con los Estados Unidos por el ingreso de un avión con carga militar. El canciller Héctor Timerman le entregó a la embajada norteamericana una nota de protesta, exigió un pedido de disculpas, advirtió que no devolverá el material incautado y le pidió al gobierno de Barack Obama que colabore con la investigación. "La situación escaló con acusaciones improcedentes", dice Valenzuela

El gobierno de Cristina Kirchner redobló ayer la apuesta en el conflicto diplomático con los Estados Unidos por el ingreso de un avión con carga militar. El canciller Héctor Timerman le entregó a la embajada norteamericana una nota de protesta, exigió un pedido de disculpas, advirtió que no devolverá el material incautado y le pidió al gobierno de Barack Obama que colabore con la investigación.

La protesta argentina se formalizó horas después de que la administración de Obama calificara de penoso y sobredimensionado el incidente diplomático y rechazara los argumentos argentinos. "La situación escaló con acusaciones improcedentes", señaló el subsecretario de Estado adjunto para América latina, Arturo Valenzuela. Y exigió la "inmediata devolución" del material de los EE.UU.

El canciller expresó su "más enérgica protesta" por escrito. El nudo de esta escalada diplomática sin precedente fue el ingreso el jueves último del avión C-17 Globemaster III, de la fuerza aérea de Estados Unidos, que arribó con armas, comida y medicamentos para entrenar al grupo GEOF de la Policía Federal en situación de crisis y técnicas de liberación de rehenes en secuestros sin matar a los implicados.

El ejercicio se iba a realizar entre el 10 de febrero y el 31 de marzo.

"Nos tomaremos todo el tiempo necesario para devolver el material incautado por la Justicia que solicita Estados Unidos", dijo Timerman. "Estados Unidos debe colaborar en la investigación", desafió ante la CNN en Español.

"La Argentina ha sufrido dos atentados terroristas y tiene leyes muy estrictas sobre lo que puede entrar y no pude entrar al país para evitar tener un tercer atentado", señaló.

Timerman había convocado a la Cancillería al encargado de negocios de la embajada norteamericana en la Argentina, Jefferson Brown, pero no estaba en Buenos Aires. En su reemplazo, concurrió el consejero político, Alexis F. Ludwig. "La situación es de máxima tensión entre ambos países", confió a La Nacion una fuente oficial.

"La Presidenta ante la opinión pública quiere que la relación aparezca ambigua, pero no quiere romper relaciones", aseguró una fuente oficial. Cristina Kirchner siguió el conflicto desde Santa Cruz, de donde regresaría sólo mañana, tras el cumpleaños de su hijo Máximo Kirchner.

Protesta formal
"El Gobierno expresa su más enérgica protesta", decía la nota entregada a la embajada de EE.UU. "Hasta el momento, ni esa embajada ni el gobierno de Estados Unidos de América han proporcionado explicaciones satisfactorias que aclaren la presencia de material no declarado en el cargamento que llegó al aeropuerto de Ezeiza, como tampoco el uso que se le pretendía dar, teniendo en cuenta que parte del material se trataba de elementos que se utilizan en operaciones de inteligencia y/o comunicaciones", declaró.

La nota suministró un dato sensible. "La única información provista por los funcionarios estadounidenses presentes en Ezeiza fue que un bulto contenía elementos que hacen a la seguridad de Estados Unidos, y solicitaron que si la Argentina insistía en abrirlo no se hiciera a cielo abierto, para evitar que pudiera ser fotografiado por satélites de espionaje", dice la nota.

"En realidad, molestó el trato de Obama a nuestro país cuando anunció que no vendría a la Argentina. Está claro que EE.UU. no considera a la Argentina entre sus mayores aliados en América latina", comentó otro funcionario a La Nacion.

El avión había arribado el jueves al aeropuerto de Ezeiza con un cargamento que había sido acordado con los ministerios de Seguridad, Justicia y la Cancillería. De ese material, el Gobierno consideró que una tercera parte no figuraba en la declaración o manifiesto previo.

El gobierno de EE.UU. consideró que ese inconveniente se pudo solucionar con una simple enmienda administrativa. La carga cuestionada eran material y drogas de uso medicinal, por los riesgos del ejercicio; comida de campaña militar, como la que usan los soldados de ese país, y equipamiento de comunicaciones encriptado para comunicarse con sus comandos.

"Así como la Argentina cumple con las leyes de Estados Unidos, ellos deben cumplir con las nuestras", dijo Timerman ante la CNN. Dijo además que se trataba de "material sospechoso que podía servir para interferencias telefónicas, armas, equipos de comunicaciones, drogas y psicotrópicos".

El canciller exigió a EE.UU. "una explicación" y reclamó que "colabore" con la investigación y que "pida disculpas y diga que se equivocó".
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