Cerdo en aceto y miel con puré de batatas y manzanas

¿Te gusta lo agridulce? Te enseñamos una original y riquísima versión para cocinar cerdo. El jengibre le aporta al puré frescura y un toque oriental, y la canela le da un sabor sutil a la manzana. Moderna y aromática, es una excelente opción para invitar amigos a comer o sorprender a tu familia.

Por Revista Clubhouse

Cerdo laqueado en aceto y miel con puré de batatas y manzanas - Rendimiento: 4 porciones

Ingredientes:

•
1 kg de bondiola de cerdo
• 1 taza de aceto balsámico
• 1/2  taza de miel
• 4 batatas chicas
• 4 manzanas chicas
• 300 gr de crema de leche
• 4 cucharadas de azúcar
                                                     • sal y pimienta
                                                     • 1 cucharada de jengibre rallado
                                                     • 1 ramita de canela

Elaboración:

Para preparar este riquísimo puré, se pelan y se cortan las manzanas y las batatas en cubos, y se ponen a hervir en agua con una cucharadita de sal, junto con el jengibre y la rama de canela. No te imaginás lo rica que queda esta combinación, el jengibre le da al puré un sabor fresco y un toque oriental, y la canela, se potencia con la manzana, dando un sabor sutil pero para nada invasivo, ¿qué tal?


Una vez que las manzanas y las batatas estén bien cocidas, se cuelan, se retira la canela y se pisan con el pisa-papa o se trituran con el mixer (lo que te resulte más fácil), hasta obtener un puré bien fino y cremoso.

Para condimentar este puré, vamos a preparar lo que los americanos denominan “caramel”, que, básicamente, es un caramelo al que se le agrega crema de leche. Esto le va a dar al puré un sabor cremoso y acaramelado que te va a encantar…¡mmm!

Para el caramel, se coloca el azúcar en una sartén y se lleva al fuego hasta que se forme un caramelo, doradito…¡pero no achicharrado!, mirá que si no, se pone amargo y no hay quien lo coma. Una vez listo, y con cuidado para que no salte el caramelo, se agrega la crema de leche y se revuelve todo sobre el fuego hasta que esté bien integrado. Se vierte el caramel sobre el puré y se mezcla bien. Luego, se condimenta con sal y pimienta y se reserva.

Aparte, se corta la carne de cerdo en cubos del tamaño de un bocado. Se coloca en una sartén bien amplia o en un wok, con una cucharada de aceite de oliva y se lleva a fuego máximo.

Una vez caliente, se incorporan los trocitos de cerdo, se acomodan un poco y…no se tocan más por un rato. Ojo, que el cocinero ansioso que llevás dentro no te traicione, apenas incorpores el cerdo, intentá no tocarlo hasta que esté bien doradito de un lado, de esta forma, vas a evitar que hierva la preparación y vas a ganar un sabor inigualable.


¿Ya se doró? Ahorá sí, se remueve el cerdo hasta que se dore parejo por todos los lados. Una vez listo, se espolvorea con sal y se reserva en un bol.

Se limpia la sartén con papel de cocina y se lleva nuevamente al fuego con el aceto y la miel. Se cocina la salsa hasta que hierva y tome una consistencia de jarabe, en ese momento, se incorpora el cerdo que teníamos reservado hasta que los trocitos estén cocidos pero jugosos.

Se rectifica el sabor con sal y pimienta y se sirven los trocitos de cerdo, bañados por la salsa y acompañados por el puré ¡Un aplauso para el cocinero!

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Por Sandra Calvete
Coodinadora Académica, Escuela Argentina de Sommeliers

Maridaje

 

Para maridar este menú lleno de complejidad de sabores, vamos a elegir un vino que esté a la altura del plato, lleno de aromas diversos que no lo opaquen para que no pase desapercibido.

La mejor opción es un vino tinto de crianza, lleno de aromas que van a poner a prueba  nuestros sentidos, un vino que no deje nunca de sorprendernos, con descriptores cada vez más complejos, principalmente se destaque sus cualidades, aquellas que aportó la barrica durante el tiempo que descansó en ella. Lo ideal sería un vino tinto con cuerpo como por ejemplo Syrah, Cabernet, y nuestro apreciado Malbec, y para probar varietales distintos sugiero Cabernet Franc, ya que está a la altura de este plato.

También están los blends o vinos de corte que le suman mayores características aromáticas al vino y así vamos a percibir esas sensaciones que estamos buscando para que se destaquen los sabores dulces de la miel, batata y la manzana, los exóticos como la canela y el jengibre y los fuertes que aporta el cerdo.

Como siempre aconsejo, servirlo a una temperatura de 16° a 18°, para que no esté demasiado atemperado a la hora de beber.

Una vez más insisto en que experimentes tus propios maridajes, pruebes distintas opciones que harán de tu paladar un momento inolvidable y entre tus amigos todo un experto.

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21 de octubre de 2017 | 23:15
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