Euforia y festejos en las calles de Egipto tras la renuncia de Mubarak

Lo anunció el vicepresidente a la televisión pública; el ahora ex mandatario y su familia ya habían abandonado El Cairo; el poder fue entregado a las Fuerzas Armadas;

El vicepresidente Suleimán anunció a través de un comunicado que el presidente egipcio Hosni Mubarak renunció y dejó el poder en manos del Ejército. En estos momentos se vive una gran celebración en la Plaza de la Liberación y se espera por más anuncios.

Más temprano al menos una persona ha muerto y varias han resultado heridas en el ataque de una comisaría en El Arish, según ha informado Al Jazeera. La víctima mortal es uno los manifestantes. Se desconoce si entre las fuerzas policiales también hay bajas.

El jefe del mando de las Fuerzas Armadas iraníes, el general Hasan Firouzabadi, ha advertido al Ejército egipcio de que sea consciente de los peligros que acechan al canal de Suez y la península del Sinaí, lugar donde la comisaría de policía ha sido atacada por mil egipcios.

El Ejercito iraní, hoy de fiesta por el 32 aniversario su revolución, también teme que Israel tenga tentaciones de reocupar El Sinaí con la excusa de evitar la inestabilidad.

Además, Mubarak se queda sin otro cargo. Su secretario general, Hossam Badrawi, ha anunciado que va a dimitir. En declaraciones a la BBC en árabe, Badrawi ha indicado que anunciará su renuncia "en las próximas horas".

 

 

En un nuevo capítulo de la profunda crisis en Egipto, la televisión pública anunció que "dentro de poco" se dará a conocer un "comunicado urgente e importante" mientras se confirma que el presidente Hosni Mubarak dejó El Cairo.

El canal de televisión Al Arabiya reportó que Mubarak y su familia salieron de El Cairo desde una base militar en los suburbios y habían viajado al resort del Mar Rojo de Sharm el-Sheikh. No dio a conocer la fuente.

Manifestantes enfurecidos ante la negativa de Mubarak a renunciar a su cargo prometieron marchar desde la plaza Tahrir al palacio presidencial, generando temores de una confrontación con las tropas de elite.

El Ejército de Egipto intervino más temprano para garantizar las reformas del presidente Mubarak en un intento por poner fin a un alzamiento popular, pero muchos manifestantes enfurecidos dijeron que seguirán exigiendo la renuncia inmediata del mandatario.

Manifestantes enfurecidos ante la negativa de Mubarak a renunciar a su cargo prometieron marchar desde la plaza Tahrir al palacio presidencial, generando temores de una confrontación con las tropas de elite.

Las garantías eran consideradas un importante esfuerzo del Ejército por aliviar la crisis, pero también una clara señal de que quiere que los manifestantes terminen con una revuelta de 18 días que ha afectado la economía y sacudido a Oriente Medio.

 

 

Como en la novela de Guiusepe Tomasi di Lampedusa, "El Gatopardo", un Hosni Mubarak empachado de poder y rebosante de agradecimiento de parte de los países que se dicen “garantes de la democracia” en el mundo, como por ejemplo, Estados Unidos, decidió hacer algunos cambios para que en el fondo nada cambie.

La novela del italiano le dio vida al término “gatopardismo” y el líder egipcio en decadencia echó mano a ese recurso para quedarse y para asegurarse de que, aunque él ya no se presentará en las próximas elecciones, no caiga su régimen, tal como reclaman cientos de miles de personas en su país y en el exterior en lo que se dio en llamar “la revolución 2.0”.

"No voy a salir del país en este momento difícil. Voy a apoyar a todos los que estén apoyando a nuestro país", dijo y en un tono paternalista típico de los autoritarios, cumplió con el manual del dictador perfectamente aceptable por Occidente:

- Reiteró que no se postulará a un nuevo mandato, como máxima concesión.

- Que no castigará a “los responsables de la violencia”.

- Reconoció errores.

- Ordenó hacer un puñado de modificaciones a la Constitución.

- Se adjudica el liderazgo de las reformas: "Nuestro movimiento de cambio no tiene vuelta atrás", realinéandose con Estados Unidos.

- Y le puso una dosis de nacionalismo: “No aceptaré presiones extranjeras” y "no abandonaré mi país".

Cediéndole parte de su poder al vicepresidente Omar Suleiman, el dictador se convierte en su tutor y promete acompañarlo en la transición. Nada más lejos del clamor popular.

Mubarak ha respondido a las expectativas sobre su persona y, en cierta medida, a la de sus naciones aliadas, como Israel, que presenció en silencio y con gran preocupación la posibilidad de que el mundo árabe girara hacia el eje que lidera Irán.

Seguí en vivo por televisión lo que está ocurriendo, haciendo click aquí.

Aquí seguís en vivo y en directo, todo lo que se dice ahora:

Opiniones (0)
19 de agosto de 2017 | 17:59
1
ERROR
19 de agosto de 2017 | 17:59
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Bunkers de la Segunda Guerra Mundial
    15 de Agosto de 2017
    Bunkers de la Segunda Guerra Mundial