El "forense de las estrellas" relata  muertes de famosos

"Cadáveres exquisitos" : el autor de estas páginas ejerció la medicina forense en la zona de Hollywood en el condado de Los Angeles entre los años 1961 y 1982. Se hizo famoso por sus polémicas declaraciones sobre casos que llegaban a su mesa de disección.

Además de su fama universal, personajes como Marilyn Monroe, Robert Kennedy, Janis Joplin, Sharon Tate, Natalie Wood, William Holden o John Belushi comparten el dudoso honor de haber compartido forense. Los cadáveres de todas y cada una de estas estrellas pasaron por la misma mesa de autopsias para que sus despojos fueran sometidos al escrutinio forense del dicharachero doctor Thomas T. Noguchi.

Fallecieron todos en circunstancias oscuras, extrañas o violentas que hicieron obligado el trámite forense y dieron lugar a dimes y diretes. Todos pasaron su último día de vida en el entorno de Los Ángeles, en el estado de California, de modo que quedaron sometidos a la jurisdicción del doctor Noguichi, facultativo de origen japonés conocido además por un notorio afán de protagonismo y una probada capacidad de indiscreción que convirtiendo intimidades médicas en hechos conocidos por todos los públicos.

Prueba de su afición a irse de la lengua es el libro 'Cadáveres exquisitos' (Global Rhythm Press), en el que el galeno repasa muchos de sus mediáticos expedientes y juega con sus detalles más escabrosos. Autopsias de las que el mundo estuvo pendiente y con las que Noguchi debía desvelar los enigmas de los últimos y también escabrosos trances de los finados. Admiten hasta sus editores que esta obra «no perdurará por sus virtudes literarias o su discreción», pero saben que se ganara el derecho a ser citada «por sus patentes cualidades morbosas» y que está llamada «a pasar a la historia de la literatura indiscreta como una joya del realismo enfermizo».

¿Víctima o bocazas?

Sus detractores hacen notar que el forense de origen japonés adoraba las ruedas de prensa con sus flashes y sus piñas de informadores en busca de carnaza, una pequeña flaqueza que lo colocó en el centro de sonadas polémicas y sería la causa de su destitución fulminante, por «bocazas» según sus superiores, y por «inquina racista» según el propio Noguchi. Sea como fuere, tras su cese forzado el ilustre patólogo nipón tomó la sabia decisión de seguir hablando y escribiendo por los codos, virtud o defecto que permite ahora a sus editores ofrecer el lector muchas de sus comentarios, reflexiones y diagnósticos.

Noguchi, convertido en una figura clave para la historia de la farándula y el cine en la segunda mitad del siglo XX, ejerció la medicina forense en el condado de Los Ángeles entre 1961 y 1982, un extenso período en el que fueron muchos los muertos insignes que pasaron por su sala de autopsias y muchos más los enigmas que contribuyó a desvelar o que permitió mantener en secreto. No en vano, su jurisdicción incluía los distritos de Hollywood, Beverly Hills y otros barrios constelados de figuras del 'star system'.

Así, las delicadas manos del doctor Noguchi pudieron palpar vísceras tan entrañables como las de Marilyn Monroe o Natalie Wood y entrañas tan viscerales como las de John Belushi o Janis Joplin. «Lo que nadie puede negar -ni siquiera sus muchos detractores- es que, durante esa época, Noguchi presidió «una suerte de edad oscura para los homicidios de Hollywood» según se refiere el periodista John Preston sobre su carrera forense.

Las reflexiones y especulaciones de Noguchi permiten seguir dando pábulo a preguntas que jamás han tenido una respuesta definitiva: ¿Fue Marilyn Monroe 'suicidada' para encubrir sus amoríos con Robert Kennedy? ¿Intervino un segundo tirador en el asesinato del senador? ¿Qué hacía Robert Wagner con Christopher Walken mientras la encantadora esposa del primero se ahogaba en las gélidas aguas del Pacífico ataviada con un camisón de franela? ¿Estaba William Holden borracho como una cuba cuando se partió la crisma? ¿Quién acompañaba a Janis Joplin el día del chute final? ¿Qué depravaciones reventaron al desaforado John Belushi? ¿Cómo se explica el feroz ensañamiento de Charles Manson y sus obedientes acólitos?

En casos como el de asesinato de Kennedy, Noguchi sembró la duda concluyendo que el disparo que alcanzó al senador tras su oreja derecha fue realizo por la espalda a una distancia de apenas un metro y en ángulo ascendentes, tesis que no encajaba con las confesión de Sirhan Sirhan y que no ha dejado de alimentar teorías conspirativas.

Thomas Tsunetomi Noguchi, consagrado en la fábrica de sueños como «el forense de la estrellas», nació en 1927. Estudió patología anatómica en la Universidad de Tokio antes de emigrar a Estados Unidos, donde completó su formación a mediados de los años cincuenta. En 1961 empezó a trabajar como médico forense para el condado de Los Ángeles y en 1967 alcanzó la jefatura del departamento, cargo que conservaría hasta su destitución en 1982.

El emperador de Japón lo condecoró en 1999 por su destacada contribución al desarrollo de la ciencia forense. En la actualidad preside la Asociación Mundial de Medicina Legal, WAML en sus siglas en inglés. Durante sus años de ejercicio se hizo célebre por sus polémicas declaraciones en torno a los casos más sensacionales que llegaban hasta su mesa de autopsias y que desesperaban a sus jefes. En 1987 publicó en Estados Unidos este libro de «recuerdos y revanchas» que ahora se edita por primera vez en español. El propio autor cita a Petrarca y recuerda que su labor «era lo que morir llaman los necios. En su rostro la muerte era belleza».
La indiscreción del forense titular de Los Ángeles permitió conocer durante años los detalles más escabrosos de las autopsias de los famosos.

Fuente Hoy. es

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10 de Diciembre de 2016|11:58
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