Preocupa al Gobierno la puja por los salarios

Pese a que la niegue en forma permanente, la preocupación central de la jefa del Estado frente a las elecciones es la inflación. La escalada de precios puede tener un impacto social negativo en los comicios del 23 de octubre, en los que podría poner en juego su reelección."La única carta que queda es blandir la autoridad presidencial y exponer como posibles responsables a los sindicatos y a los empresarios", dijo una fuente presidencial

Con el pacto social muerto antes de nacer, el gobierno de Cristina Kirchner apostará en las próximas semanas a controlar la inflación y a evitar la puja distributiva con fuertes gestos de autoridad presidencial. "Esto es una puja de poder entre empresarios formadores de precios y los sindicatos. A ambos hay que ponerles límites", dicen cerca de la Presidenta.

Pese a que la niegue, la preocupación central de la jefa del Estado frente a las elecciones es la inflación. La escalada de precios puede tener un impacto social negativo en los comicios del 23 de octubre, en los que podría poner en juego su reelección.

Para evitarla, Cristina Kirchner había imaginado en noviembre pasado un acuerdo de precios y salarios entre empresarios y sindicatos, pero las reuniones nunca prosperaron y la CGT de Hugo Moyano adelantó que pedirá aumentos de hasta el 30% en las paritarias que comenzarán en pocos días.

"La única carta que queda es blandir la autoridad presidencial y exponer como posibles responsables a los sindicatos y a los empresarios", dijo a La Nacion una fuente vinculada a la Presidenta.

Ello explica la dureza de Cristina Kirchner con la CGT cuando el martes último reclamó "racionalidad", el fin del conflicto en el puerto de Rosario y que revise los métodos de protesta, con bloqueos y piquetes.

La jefa del Estado repitió ese discurso el jueves, pocas horas después, y reclamó: "Si van a protestar, háganlo en la vereda, dejen que la gente pueda circular".

Sin embargo, al día siguiente, un conflicto de sindicatos de seguridad aeroportuaria bloqueó los accesos a los aeropuertos de Ezeiza y del aeroparque Jorge Newbery.

El papel de Moreno

La otra pata de la exhibición de autoridad presidencial es el activismo del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, a quien Cristina Kirchner le pidió volver al papel de malo. La semana última aplicó sanciones a Shell, Techint y Cablevisión por aumentos de precios.

E intimó a consultoras privadas para que exhiban los métodos de medición de la inflación, que casi triplican en sus índices a las mediciones de precios del Indec. En la Casa Rosada aseguran que habrá más gestos para "disciplinar" a las empresas y "formadores de precios".

Sin embargo, Moreno y el ministro de Economía, Amado Boudou, eligieron por ahora "empresas enemigas del modelo", porque otras, como prepagas y alimentos, no fueron afectadas aún.

"Hay que poner en juego el poder político. Los sindicatos pedirán aumentos hasta donde puedan y los empresarios pujan por subir los precios. Por eso, el Gobierno sale a marcar su autoridad", dicen cerca de la Presidenta.

"La puja distributiva es una puja de poder político con los formadores de precios y Moreno les dará una señal en ese sentido", agregan. Boudou acompañará esa movida, pero está más abstraído por la campaña a jefe de gobierno porteño. "El gran drama de la inflación es que expone en la escena a los personajes más toscos e impopulares del Gobierno, como Moreno o Moyano", se lamentó un funcionario.

El esquema del discurso oficial lleva a desarticular los argumentos de que la culpa de la inflación la tiene el Gobierno por su política monetaria o por su gasto público o sus medidas de distribución del ingreso para el consumo.

"Ese es el discurso de la derecha, hay que poner en escena a los culpables reales, como los formadores de precios o Moyano si hay desborde en el reclamo de la CGT", dicen allegados a la Casa Rosada.

Posible encuentro

Cerca del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, en cambio, aseguraron que "los empresarios no van a otorgar más incrementos de los que puedan dar ni aumentarán los precios más de lo que los trabajadores los puedan pagar". Y agregaron: "Los sindicalistas no pedirán más de la cuenta".

"Pasará lo de siempre, hay responsabilidad en trabajadores y empresarios, y no habrá desbordes", dicen. "Siempre Néstor Kirchner y Cristina pidieron racionalidad. Los sindicatos pedían el 40% y luego acordaron por el 25 o 27. Están en la negociación", añadió.

En este contexto, Moyano podría reunirse en estos días con Tomada y con la Presidenta. "Cristina fue muy clara. Moyano pataleará un poco, pero no va a romper con ella", dijo un operador presidencial, mientras que varios allegados al jefe de la CGT advirtieron que no habrá piso ni techo en las paritarias.

Desde la Casa Rosada sostienen que las presiones excesivas generan otro problema: los empresarios pueden restringir las inversiones y no crear nuevos puestos de trabajo, lo cual necesitaría el Gobierno para las elecciones de 2011.

Además, la Presidenta le teme a que la suba de salarios excesiva traiga aumentos de precios y se desmadre la puja distributiva.

"El fantasma lo crean los medios. Los empresarios y sindicalistas son responsables. No hay que demonizar salarios", dijo un vocero del ministro Tomada.

(fuente: www.lanacion.com.ar)
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22 de agosto de 2017 | 10:15
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