Narcoavión: la droga fue cargada en Morón sin controles

En el aeródromo de Morón aseguran no haber visto nada extraño. Nadie vio movimientos que quiebren la rutina del lugar, ni gente sospechosa . Nada de nada. Las hipótesis son varias, pero Morón está en el centro de la escena. Para la Justicia, la principal teoría es que Morón fue el escenario que los Juliá eligieron para trabajar sobre el avión y planificar los detalles del viaje que los llevaría a un  futuro judicial

Intercambio de mensajes de texto. Viajes y paranoia. En las dos semanas previas al viaje a España, Gustavo Juliá modificó varias veces el itinerario. No estaba seguro. Eso lo confirmaron desde que este diario comenzó la investigación del caso, distintas fuentes que tuvieron trato con los hermanos Juliá, en los días previos al 1 de enero, cuando el Challenger 604 partió rumbo a Barcelona con 944 kilos de cocaína de máxima pureza en sus entrañas. Ahora, de la reconstrucción de esos días, esas mismas fuentes sostienen que los Juliá cargaron la droga por partes y de manera minuciosa.

En el aeródromo de Morón aseguran no haber visto nada extraño. En los tribunales desfilaron decenas de testigos. Nada.

Nadie vio movimientos que quiebren la rutina del lugar, ni gente sospechosa . Nada de nada. Las hipótesis son varias, pero Morón está en el centro de la escena. Para la Justicia, la principal teoría es que Morón fue el escenario que los hermanos Juliá eligieron para trabajar sobre el avión y planificar en cada uno de los detalles del viaje que los llevaría a un complejo futuro judicial. Las revelaciones lo confirman. Mientras tanto, en el Gobierno Nacional, nadie asume las responsabilidades por la falta de controles.  El 17 de diciembre, Eduardo y Gustavo Juliá llegaron a Morón por separado. Eduardo lo hizo en un BMW 330I Exclusive, patente FLH-444 y Gustavo llegó manejando su lujosa camioneta Audi Q6. Piluso, como le dicen a Eduardo, estacionó su auto muy cerca a las escalinatas del avión.

Su hermano colocó la camioneta a un costado del hangar de la escuela de vuelo Flight Center, con la trompa hacia la plataforma. Las imágenes que ilustran esta nota fueron sacadas ese día y todavía no están en mano de la Justicia.

Clarín accedió a ellas en exclusiva. Según el Registro de Propiedad del Automotor, el BMW está a nombre de Federal Aviation, la otra empresa de los Juliá, con domicilio en Hipólito Yrigoyen 785, 2º F.

Los vehículos ingresaron al aeródromo por el puesto “Charly” , custodiado por la empresa de seguridad USS. Los controles en ese lugar eran débiles.

No siempre se registraban los autos y eso es lo que intenta comprobar la Justicia. De acuerdo a fuentes de la escuela de vuelo que hablaron con este diario, tanto el BMW, como la 4X4 Audi, entraron y salieron de Morón sin control durante los casi dos meses que estuvo el avión en esa plataforma . Las fechas permiten armar un mapa. El 16 de diciembre, Gustavo Juliá le mandó un mensaje de texto al ingeniero aeronáutico, Alejandro Boffa. “Llego mañana, nos juntamos con mi hermano así ya le mandamos toda la info. Pero no te asustes que no pasa nada. Un abrazo. Gustavo”. Tal como adelantó Clarín en su edición de ayer, Boffa es quién aconsejó a los hermanos en la compra del avión y era el encargado técnico del leasing. Ese mensaje de texto fue registrado en el informe “Operación Volare” que la Justicia española le envió a las fuerzas de seguridad argentinas.

Para poder distribuir la droga del avión y no alterar los pesos de la nave, los Juliá necesitaron de la orientación de un especialista.

Un día después de ese mensaje, Eduardo y Gustavo estuvieron en Morón y descargaron cosas del BMW. Para hacerlo sin levantar sospechas, colocaron el auto de cola, muy cerca de la escalera. Así, es casi imposible determinar qué se sube o baja al avión. El 18 de diciembre, 24 horas después de esos movimientos, el Challenger realizó su primer viaje de prueba . En plan de vuelo del aeródromo, ese despegue y aterrizaje quedó registrado como “Morón-Morón”. Ese vuelo se registró a nombre de la empresa Federal Insurance. Una empresa fantasma radicada en los Estados Unidos. El 30 de diciembre, antes de despegar rumbo a Ezeiza, realizaron otro vuelo de prueba . “Los vuelos de prueba son pistas. Ese avión no los necesita”, confirmó a Clarín un piloto que tuvo contacto con los Juliá. Conocedores del mercado aeronáutico sostienen que en esos dos viajes, los Julia probaron el desempeño del avión con una eventual carga .

A treinta cuadras del aeródromo, Gustavo Juliá alquiló un galpón para hacer “trabajos de tapicería para aviones ”. Esa fue la escala antes de visitar el avión. Ahora, en ese lugar, no hay pistas.
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23 de agosto de 2017 | 04:48
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