Los Juliá habian llevado droga en viajes anteriores

Antes de ser detenidos con 944 kilogramos de cocaína en el aeropuerto de Barcelona, el 2 de enero, los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá habían hecho tres vuelos desde la Argentina a esa ciudad para llevar cargamentos de droga más chicos. Lo informaron fuentes vinculadas con la investigación.Todos esos viajes, en los que los imputados trasladaron menos de 80 kilogramos de cocaína por vuelo, fueron observados por los investigadores españoles, que esperaban secuestrar el embarque mayor.

Antes de ser detenidos con 944 kilogramos de cocaína en el aeropuerto de Barcelona, el 2 de enero, los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá habían hecho tres vuelos desde la Argentina a esa ciudad para llevar cargamentos de droga más chicos. Así lo informaron a La Nacion fuentes vinculadas con la investigación.

Todos esos viajes, en los que los imputados trasladaron menos de 80 kilogramos de cocaína por vuelo, fueron monitoreados por los investigadores españoles, que esperaban secuestrar el embarque mayor.

Según fuentes de la pesquisa, uno de los motivos que llevaron a los policías españoles a dejar pasar esos cargamentos de droga fue la necesidad de identificar a los integrantes de la banda que distribuía la cocaína en España.

Cuando la justicia española apresó a los hermanos Juliá y a Matías Miret, además de la droga, les secuestró cinco teléfonos celulares en los que figuraban mensajes de texto con detalles de la operación y números de otros teléfonos cuyos titulares ya fueron identificados y pertenecerían al grupo que cargó la cocaína en la base aérea de Morón.

Con el descubrimiento de esas llamadas y de los números telefónicos, a los investigadores españoles no les quedaron dudas de que la droga provenía de la Argentina y no de las islas de Cabo Verde, tal como había afirmado el ministro del Interior, Florencio Randazzo, cuando estalló el escándalo, el 6 del mes pasado.

Antes de que la justicia española levante el secreto del sumario, La Nacion pudo ver el informe preliminar de la denominada "Operación Volare" que la policía de ese país le envió a las autoridades argentinas.

Allí figuran varios mensajes de texto y llamadas entre Gustavo Juliá y el ingeniero aeronáutico que se encargó de distribuir los paquetes con cocaína en el avión Challenger 604, con el fin de que semejante peso no provocara inconvenientes durante la travesía desde Buenos Aires a Barcelona.

A partir de la lectura de uno de esos mensajes, enviado el 16 de diciembre pasado, los investigadores abonaron la sospecha de que la droga habría sido cargada y acondicionada dentro del avión de los hermanos Juliá entre el 17 y el 30 de diciembre pasado, cuando el Challenger 604 de Medical Jet estaba en la base aérea de Morón.

"Llego mañana, nos juntamos con mi hermano así ya le mandamos toda la info (sic), pero no te asustes que no pasa nada. Un abrazo, Gustavo", le comunicó uno de los hermanos Juliá a través de su celular 154 410 9. . . al ingeniero, cuya identidad La Nacion mantiene en reserva porque todavía no fue formalmente imputado en el expediente que investiga la justicia argentina.

Los hermanos Juliá y Matías Miret fueron detenidos el 2 de enero pasado, cuando la aeronave aterrizó en el aeropuerto de Barcelona, a las 15.05 hora local.

Además de apresar a los tres ocupantes y de secuestrar los 944 kilogramos de cocaína que estaban escondidos en el fuselaje del avión, la policía española secuestró cinco teléfonos celulares.

Al día siguiente, a las 10.50 hora argentina, cuando la policía española ya había detenido a los tres ocupantes del avión y los teléfonos estaban en poder de los investigadores, en el celular de Eduardo Juliá ingresó un mensaje en el que le preguntaban "¿salió todo bien?"

Ante la falta de respuestas, el dueño del celular 155 665 9... que desde la Argentina había mandado ese mensaje de texto comenzó a preocuparse.

No obstante, hubo otro llamada desde Buenos Aires para tratar de saber cuál fue la suerte de los tres ocupantes del avión matrícula 2B16.

El 4 de enero, el ingeniero llamó a la empresa que los Juliá contrataron para que hiciera el estibaje de la carga en el aeropuerto de Barcelona y preguntó por los "pilotos del avión que venía de la Argentina". El número de teléfono 154 403 7... quedó grabado en el identificador de llamadas de la empresa y fue aportado a la justicia española.

"En el negocio del narcotráfico se empieza con envíos chicos. Se mandan cargamentos de pocos kilogramos de droga para probar la ruta. Una vez que se comprobó que la ruta es segura se manda el embarque mayor. Eso fue lo que hizo esta banda, pero alguien los delató", dijo a La Nacion un veterano policía especializado en investigar a organizaciones de narcotraficantes.

Según la policía española, Gustavo Juliá viajó entre el 9 y 10 diciembre a ese país para "supuestamente organizar el alijo de droga". En esa fecha, Juliá realizó varias llamadas a la Argentina. Uno de esos números coincidiría con los titulares de los teléfonos a los que llamó en los otros viajes.

Esos vuelos de prueba fueron realizados el 9 de junio, el 30 de junio, el y 7 de julio pasados con destino a Murcia, Reús y Torrejón.

El avión Hawker que la empresa de los Juliá le alquiló a una firma de Miami por US$ 35.000 mensuales había partido desde el aeropuerto de San Fernando. Esta aeronave no tenía la autonomía de vuelo y la capacidad de carga suficientes para transportar embarques grandes.

Pero en noviembre mudaron la empresa de San Fernando a Morón. Allí estuvo estacionado el Challenger 605 de Medical Jet, en el que fue cargada la droga. En ese aeródromo fue fotografiado el BMW patente FLH 444 de la firma Federal Aviation, la otra empresa que pertenece a los hermanos Juliá.

Hasta el momento los investigadores habrían determinado que la cocaína secuestrada en el avión de los Juliá en España pertenecía al denominado Cartel del Valle, una organización colombiana dedicada al tráfico de drogas que instaló laboratorios para procesar ese estupefaciente en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

Desde allí, los 944 kg de cocaína procesada fueron enviados a la Argentina donde, con la ayuda de un ingeniero aeronáutico, fue acondicionado en el avión de Medical Jet estacionado en la base aérea de Morón.

Para los investigadores, la idea de comenzar a utilizar esta ruta habría surgido en abril del año pasado, durante el viaje de los Juliá a Santa Cruz de la Sierra, donde se reunieron con un ciudadano colombiano, supuesto miembro del Cartel del Valle.
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