De Abu Ghraib a San Felipe: Golpizas, porno y una parodia a Crónica TV

El celular del penitenciario que filmó la tortura a un preso del Complejo San Felipe contenía además otras "perlitas" visuales: una gran diversidad de pornografía, escenas de la vida de los guardiacárceles en pleno ocio y hasta una parodia al canal televisivo de las placas rojas con la actuación de los propios uniformados.

"Tiene vocación de cineasta", disparó una fuente vinculada a la investigación, con cierta ironía, por la enorme cantidad de material en video que se encontró en el celular propiedad de un penitenciario que registró, además, las torturas a dos presos en el Complejo de San Felipe. Sexo. Golpizas. Más sexo y escenas que algunos considerarían bizarras y otros verían como perversas para una cárcel, pero que demuestran la vida íntima de los penitenciarios que pasan 24 horas encerrados con delincuentes en las mismas paredes, tras las mismas rejas. 

El video que delató la tortura causó conmoción y el repudio en la clase política mendocina y, rápido de reflejos, el ministro de Gobierno Mario Adaro salió a señalar no sólo la "vergüenza" del hecho sino también su carácter "excepcional", "aislado".

Pero las imágenes de la golpiza no fueran las únicas. De acuerdo con una fuente ligada a la causa, el celular que fue encontrado por calle Plantamura -colindante a la prisión mendocina- tenía miles de videos más con diferente contenido. 

Los miles de videos -que no llegaron a manos del fiscal de Delitos Complejos, Santiago Garay por ser de carácter privado- reflejan, precisamente, la pasión cinéfila del dueño del móvil. "Es un documentalista", arrojó otra fuente, para dar cuenta cómo este uniformado se había dedicado a poner el foco sobre situaciones mínimas de la vida tras los muros, pero también de su propia vida privada.

"Cuando se entere la mujer lo que tenía en el celular, no lo va a venir a ver nunca más. Se va a quedar solo", aseguraron en relación al contenido sexual hallado en la memoria del teléfono móvil, y haciendo alusión a que la infidelidad del penitenciario lo haría sufrir en carne propia la posibilidad de quedarse sin visitas -y sin la contención familiar necesaria-, uno de los motivos que más angustian a la población carcelaria en el encierro mismo.

Como un improvisado Lumiere y ayudado por las tecnologías actuales, el guardiacárcel fue recogiendo pequeños momentos del pabellón. 

A las escenas de penitenciarios durmiendo, boxeando o discutiendo, le suceden otras como el apalear a una rata, improvisar con un cable pelado para prender fuego a una hornalla o aquella en la que parodian al canal de noticias Crónica TV, famoso por sus placas rojas de último momento. O aquella otra en la que, a través de una mirilla, un interno pide fuego y los guardianes le lanzan una llamarada gracias a un spray. 

Y el summun de la violencia entre muros: las patadas y puñetazos contra un preso esposado y arrodillado en el suelo.

"Nunca pensaron que esto podría llegar a manos de la Justicia", aseguró el presidente de la ONG Xumek, Diego Lavado, reconocido abogado penalista de Derechos Humanos. 

"Por impunidad", sostuvo otro de los abogados de la organización no gubernamental, Sergio Salinas, y que el miércoles a la tarde se hizo presente en el Salón Rojo de la Legislatura, cuestionando la "inocencia" con la que los legisladores de la Bicameral de Seguridad trataban la política carcelaria.

"Es mucho el tiempo de ocio inútil que pasan los penitenciarios", reflexionó Salinas, recordando que el personal de seguridad pasa encerrado en los mismos complejos carcelarios 24 horas de trabajo por un día de descanso.

La pasión documentalista del penitenciario caído en desgracia traza un paralelo con las situaciones de abuso cometidas en la carcel de Abu Ghraib, Bagdad, en 2004. El horror de la prisión en Irak, bajo control de las fuerzas estadounidenses, exhibían la perversidad de los guardias. Los mismos soldados encargados de custodiar prisioneros de guerra posaban junto a sus cautivos, vendados, sentados sobre ellos o montados sobre una pila de cuerpos y sonriendo para el flash. Una polaroid general de la locura extraordinaria de la guerra moderna.

Pero las imágenes se filtraron. Y recorrieron las primeras planas del mundo y desatando el escándalo y una nueva desacreditación para el Ejército que ocupaba Irak. En el fondo, aquellas imágenes de Abu Ghraib, daban cuenta de lo coherente que es la cultura norteamericana en relación a registrar la humillación como placer para el espectador: así sucede con éxitos de taquilla como la serie "El juego del miedo" o la menos famosa "Hostel", donde la tortura es el centro del argumento. 

Cuatro años después, en mayo de 2o1o, las cárceles mendocinas vuelven al ruedo de las noticias gracias al "provocador" cineasta que exhibe en primer plano la vida en el encierro y, en plano general, el fracaso de las políticas carcelarias en nuestra provincia.
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18 de agosto de 2017 | 04:21
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