Reclamo de Cristina para bajar la presión sindical

Como pocas veces antes, la presidenta Cristina Kirchner apuntó ayer sus dardos a la dirigencia sindical: le exigió "responsabilidad" en las demandas salariales y criticó a los gremialistas que promueven bloqueos, como el que mantiene paralizada desde hace una semana la actividad portuaria en el Gran Rosario. En su discurso, la Presidenta reclamó a los sindicalistas que "no se olviden de que fue este gobierno el que recuperó las paritarias".

Como pocas veces antes, la presidenta Cristina Kirchner apuntó ayer sus dardos a la dirigencia sindical: le exigió "responsabilidad" en las demandas salariales y criticó a los gremialistas que promueven bloqueos, como el que mantiene paralizada desde hace una semana la actividad portuaria en el Gran Rosario.

"Se es dirigente cuando se resuelven los conflictos. Algunos creen que cuanto más duro se es, más se está comprometido con el cambio. Pero no es con discursos que se logra ese compromiso. Eso es lo que aprendí de él [por Néstor Kirchner]: la responsabilidad", subrayó aquí, durante la inauguración de la autovía que une Santa Fe con el túnel subfluvial Uranga-Sylvestre Begnis, que lleva a Paraná.

La frase siguió a su anuncio de intervenir en el conflicto portuario (anoche el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria), una protesta iniciada por la CGT San Lorenzo, que cuenta con el apoyo explícito del jefe nacional de la central obrera, Hugo Moyano.

En su discurso, la Presidenta reclamó a los sindicalistas que "no se olviden de que fue este gobierno el que recuperó las paritarias y ha llevado el salario mínimo vital y móvil al nivel más elevado de América latina".

Les habló directamente a los caciques gremiales más afines al oficialismo: "Muchas veces se utiliza ese «tensar la cuerda», y les juro que me duele que muchos compañeros no se den cuenta de que contribuyen al discurso del neoliberalismo de los años 90. No se pueden tener los mismos comportamientos con los que se combatieron las políticas neoliberales en la década del 90".

Tuvo, además, menciones a gremialistas "que fueron complacientes" con el modelo del menemismo, en clara alusión a la CGT Azul y Blanca, que conduce el gastronómico Luis Barrionuevo y que está reclamando aumentos salariales de hasta el 35 por ciento.

"Les decimos a los trabajadores y a sus dirigentes que ellos deben defender el modelo a rajatabla, porque ellos son los primeros beneficiados y van a ser los principales perjudicados si las cosas salen mal", subrayó, con dramatismo en su voz.

Fue menos enfática a la hora de pedirles esfuerzos a los empresarios relacionados con la puja salarial. Sólo dijo que ese sector, "que ganó lo que nunca en su historia", debe hacer "un ejercicio de responsabilidad en serio para terminar con el trabajo esclavo".

La Presidenta estuvo acompañada por los gobernadores de Santa Fe, Hermes Binner (socialista), y de Entre Ríos, Sergio Urribarri (Frente para la Victoria), y los ministros de Trabajo y de Planificación Federal, Carlos Tomada y Julio De Vido, respectivamente.

Esa presencia de Tomada, que no tuvo que ver en la obra que se iba a inaugurar, le dio pie a Cristina Kirchner para introducir el tema sindical. Dijo que el ministro había viajado hasta la provincia con ella para intervenir en el conflicto portuario que genera pérdidas millonarias por la parálisis de las exportaciones.

"Venimos a solucionar conflictos, no a generarlos. Por eso vino aquí Tomada; porque nos hacemos cargo de los problemas", enfatizó.

Según indicó en el discurso, la provincia de Santa Fe le había pedido involucrarse en la crisis que se vive en Rosario.

Aprovechó entonces para nombrar por primera vez a su esposo fallecido, Néstor Kirchner. "Solucionar conflictos es la tarea de quienes gobiernan; así me enseño Néstor en los 20 años que estuvo a cargo del Ejecutivo, tanto en el municipio como en la provincia o en la Nación".

Para reforzar su reclamo a los sindicatos, llegó a comparar la situación que se vive en Rosario con la crisis con el campo de 2008: "Los conflictos con posiciones a rajatabla no le sirven a nadie; les sirven sólo a las minorías; ya lo vimos en otros conflictos".

El tono pesado de sus palabras opacó la expectativa que existía por las eventuales definiciones electorales de la Presidenta en un distrito en el que el kirchnerismo enfrenta una difícil situación. No sólo no se refirió a posibles candidatos, sino que hizo esfuerzos por mostrarse cerca de un gobernador opositor como Binner y destacar que estaba en un acto institucional.

A la hora de hacer gestos con sus hombres en Santa Fe fue equilibrada. Sentó a su lado a Agustín Rossi, jefe del bloque de diputados nacionales oficialistas. Pero llevó en el avión presidencial al ex canciller Rafael Bielsa y lo ubicó en un lugar de privilegio para alguien que actualmente no tiene un cargo institucional. Rossi y Bielsa disputan la candidatura kirchnerista en Santa Fe, mientras se discute también la posibilidad de una alianza con el PJ, que conduce Carlos Reutemann.

Entre el público se destacaban los carteles de sus candidatos y cada uno de ellos intentó leer mensajes favorables en cada gesto de Cristina Kirchner. Sin embargo, la magnitud de su advertencia a los jefes sindicales marcó la visita presidencial a Santa Fe y amenaza con levantar más polvareda en los próximos días: hoy mismo podrá verse la reacción de la CGT de Moyano, cuando se reúna el Consejo Directivo de la central obrera.

SIN MEDIAS TINTAS


"Se es dirigente cuando se resuelven los conflictos. Algunos creen que cuanto más duro se es, más se está comprometido con el cambio"
.

"Me duele que muchos compañeros no se den cuenta de que contribuyen al discurso del neoliberalismo"
.
Opiniones (0)
24 de octubre de 2017 | 06:52
1
ERROR
24 de octubre de 2017 | 06:52
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Elecciones legislativas 2017
    23 de Octubre de 2017
    Elecciones legislativas 2017
    Wildlife Photographer of the Year 2017
    18 de Octubre de 2017
    Wildlife Photographer of the Year 2017