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Bobby Fischer, quien fue leyenda antes de morirse

En Islandia, donde residía después de haber sido perseguido por los Estados Unidos en todo el mundo, el genial ajedrecista falleció a los 64 años. El recuerdo a través de la historia y de las palabras del Maestro Internacional Alejandro Needleman y Pedro Straniero, quien lo enfrentó hace años en Mendoza.

Robert James Fischer nació en Chicago el 9 de Marzo de 1943.
 
Dueño de un coeficiente intelectual de 184, superior al de Albert Einstein, según algunos biógrafos se enamoró del ajedrez a los 6 años, cuando aprendió a jugar como todos, es decir moviendo las piezas en el tablero siguiendo las indicaciones del folleto.
 
Y cuando decimos se enamoró, decimos que ese amor duró toda la vida. A los 12 años le dijo a su madre que no iría más a la escuela, porque se dedicaría de lleno al estudio del ajedrez. : "Prefiero ser el mejor del Mundo en ajedrez que uno más entre muchos con cualquier carrera". Dicen que dijo.
 
Su ascenso a la élite de la competición fue muy rápido. Con trece años de edad participó en el torneo "Rosenwald Memorial" y, durante mucho tiempo, su partida contra Donald Byrne en ese torneo fue catalogada por los expertos como la "Partida del Siglo". En 1957 a la edad de catorce años obtuvo el campeonato de ajedrez de Estados Unidos.
 
Al año siguiente, a la edad de quince años, logró el título de Gran Maestro, siendo el ajedrecista más joven en obtener esa distinción hasta ese momento. Con ese título consiguió además el derecho de jugar el Torneo de Candidatos para seleccionar a quien habría de disputar el título mundial al campeón del momento.
 
Dicen los que saben que se dedicó a estudiar a los maestros del Siglo XIX, cosa que se reflejó en su juego. Siempre que podía buscaba una eléctrica combinación que destrozase la defensa de su rival. En realidad era un jugador que dominaba todas las formas de juego. Su única prioridad era la victoria y le daba igual el modo de llegar a ella. Por eso podía hacerlo de manera tranquila, o de forma brillante. Hay jugadores más espectaculares, pero Fischer tenía tanto talento que podía combinar como los mejores.
 
La aparición del genio del ajedrez coincidió con el cuarto de siglo de hegemonía rusa en el mundo de este deporte, y no debemos olvidar el momento político que se vivía por aquellos años. La guerra fría se trasladó entonces a los tableros de ajedrez. Por ende, los jugadores de la URSS, muchas veces, dicen, a instancias de los burócratas del Kremlin,  jugaban al 100% contra Fischer y luego reservaban fuerzas cuando se enfrentaban entre si, con tablas en pocos movimientos. Un claro ejemplo ocurrió en el torneo de candidatos de 1962, Petrosian fue primero seguido de Geller y Keres. Fischer fue 4º tras duras batallas contra sus rivales de la URSS.
 
Pero a principios de los años 70 se le daría su oportunidad y  llegó a la final del campeonato mundial. Tras ganar el interzonal de Palma de Mallorca y derrotar a Mark Taimanov por 6- 0 (dicen que los rusos malos enviaron al gran maestro a Siberia después de la derrota), a Bent Larsen  6-0 y  a Tigran Petrosian 6.5-2.5 partida ésta disputada en la Argentina, se ganó el derecho a enfrentarse a Boris Spassky.
 
La partida contra Petrosian no fue la única que Fischer jugó en nuestro país, al que visitó en cinco oportunidades.
 
Y fue en una de esas visitas que se vino a Mendoza. Gracias a la ayuda de la memoria de los amigos, nos pusimos en contacto con Pedro Straniero, periodista, ajedrecista y amigo, quien tuvo el placer de disputar una simultánea contra el  gran maestro. 
 
Y nos cuenta Pedro:
 
“A principios de los 70, Bobby Fischer visitó la Argentina y realizó una gira por las principales provincias entre ellas Mendoza. Y en el edificio del ex Banco de Mendoza, en el primer piso, nos enfrentó a los 20 mejores jugadores de la provincia en ese momento. Yo tenía 15 años y era Campeón juvenil cuyano. El llegó acompañado por el gran maestro argentino Miguel Angel Quinteros, que ese momento se había convertido en su principal asistente y en uno de sus mejores amigos. La cuestión es que Fischer nos enfrentó a los 20, nos ganó a 19, y con Mario Alfaro hizo tablas.
 
Cuando vino a Mendoza ya era una figura que había trascendido las fronteras del ajedrez, porque en el marco de la guerra fría entre EEUU y Rusia, él había conseguido quebrar la hegemonía rusa en el mundo del ajedrez. Ese dominio le servía al Kremlin y a la KGB para destacar la supremacía de los deportistas rusos sobre todo en este tipo de deportes y tomar eso como un triunfo de la revolución. Hasta la llegada de Fischer los rusos le ganaban a todo el mundo. De repente eso cambia a punto tal que la misma CIA que después lo buscaría por todo el mundo,  se vale de los logros de Fischer para proclamar que el estilo de vida americano había dado un jugador que le podía ganar a los rusos”.
 
“Era un loco con todo el carisma y con todas las complejidades de los genios. Cuando explota la genialidad se empieza a aislar. Cuando él era ajedrecista el privilegiaba siempre el status del jugador antes de que cualquier otra cosa.  Todos los que alguna vez soñamos con vivir del ajedrez  lo teníamos como ídolo, porque el defendía nuestros derechos en todo el mundo, conseguía millones de dólares para las competencias y hoy en día los ajedrecistas profesionales le deben buena parte de sus logros. Fue el que peleó para cambiar las condiciones de todos aquellos que practican este deporte. El ajedrez empezó a ser un deporte de élite a partir de las extravagancias de Bobby  en los años 60 y 70.”
 
“Para muchos ajedrecistas él ha sido el más grande jugador de ajedrez de todos los tiempos, fue campeón del mundo durante tres años, renunció al título pero si hubiera querido hubiera dominado el panorama durante mucho tiempo”.
 
Volvamos a Fischer.
 
El encuentro con Spassky se celebró en Reykjavík, Islandia y  concitó una extraordinaria atención en todo el mundo, por las relaciones de poder en las que dirimía el mundo en esa época. Pero aquel duelo le puso aún más color a la guerra fría: el secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, intervino personalmente para convencer a Fischer de que viajase a Islandia aunque no se aceptasen todas sus condiciones, y a pesar de sus temores sobre la intervención de la KGB; para estimularle, un millonario británico, James Slater, dobló la bolsa, con 125.000 dólares. Después de un tenso encuentro, Fischer venció a su rival tras 21 partidas y se coronó campeón mundial el 31 de agosto de 1972 con un total de 7 partidas ganadas, 3 perdidas y 11 tablas. Fue el primer norteamericano en conquistar el título.
 
A partir de ahí Fischer desapareció sin que nadie supiese nada de él. En 1992, 20 años después de retirarse, decidió volver al mundo del  ajedrez para jugar un match contra su rival de antaño, Boris Spassky. El match se celebró en Sveti Stefan, Yugoslavia y fue ganado por Fischer por 10-5 (10 victorias, 15 tablas y 5 derrotas). Pero este encuentro habría de tener repercusiones políticas. En 1992, Belgrado estaba bajo el bloqueo del gobierno de los EE.UU. y la acción de Fischer fue considerada en su propio país como un acto de traición y fue puesto en la lista de fugitivos del FBI y de la CIA. Además, a instancias del gobierno de EEUU, un banco suizo confiscó la bolsa de 3 millones de dólares que había cobrado, dejando al gran maestro sin recursos.
 
El 13 de julio de 2004, Fischer reapareció en público cuando, mientras pretendía ir a Filipinas a visitar a su hija  desde Japón, fue detenido por usar un pasaporte que el gobierno de los EE.UU. había cancelado. Las autoridades japonesas lo encarcelaron a la espera de un pedido de extradición de EEUU hasta que El 15 de diciembre de ese mismo año, el gobierno islandés aceptó darle asilo político y ordenó su traslado
inmediato a Reykjavík, donde podría recibir una nueva ciudadanía. A pesar de las presiones del gobierno estadounidense, el 9 de marzo de 2005, aún encarcelado, recibió un pasaporte islandés.
 
El 21 de marzo, el parlamento islandés aprobó concederle la ciudadanía y tres días después, tras ocho meses de penosa detención, fue puesto en libertad y deportado a Islandia, calificando a George W. Bush de "criminal" y al primer ministro japonés Koizumi como "títere de Bush".
 
Las estadísticas de Fischer son: victorias 447, tablas 251 y derrotas 89; con un promedio de 72,3% (el promedio se saca de sumar victorias y tablas, y dividirlo por las partidas totales). A pesar de lo corta que fue su carrera llegó a tener un ELO máximo de 2.785 puntos.
 
Para el final, entrevistamos a otro de los grandes ajedrecistas que ha dado nuestra provincia. el Maestro Internacional Alejandro Needleman.
 
“Fischer era un genio, y en su tiempo fue el mejor sin dudas. Y fuera del tablero revolucionó lo que es el ajedrez, lo puso en las primeras planas de los diarios del mundo, hizo mucho por el premio de los ajedrecistas y las condiciones. Después lo acusaron de loco, pero todo lo que el hizo para mejorar la vida de los ajedrecistas fue positivo”.
 
- ¿Porque pudo terminar con la supremacía rusa?
 
- La pasión que él tenía por el ajedrez le hacía invertir muchas horas en estudio, cosa que en Occidente se hacía muy poco, por eso la supremacía rusa era tan grande, y él empezó  a invertir en estudio la misma cantidad de horas que los rusos, a investigar y profundizar y eso sumado a su genialidad, fue lo que logró derrotarlos.

 
- ¿Dejó escuela Fischer?
 
- El ajedrez se empezó a jugar distinto cuando muchos años después se empezó a entender su juego, en los años 70 no se entendía muy bien lo que hacía, pero en los 90 ya era uno de los mejores de la historia, y hasta el momento, es difícil encontrar alguien con su impronta.
 
Murió Bobby Fischer. El mundo pierde a un genio al que no le gustaban mucho los periodistas, y de los que huía sistemáticamente, tal como cuenta Rodolfo Braceli tras su fallido intento de entrevista en los años 70.
 
Polémico, introvertido, a veces hasta mal educado. Pero íntegro. Seguramente se hablará de su mal genio y será sólo una anécdota el negarse a publicitar la Coca Cola por una suma millonaria sólo porque él no tomaba esa bebida. Pero algunos lo recordarán como lo recuerdan quien hoy nos acompañaron en la nota. Como  se recuerda a aquellos que con su tozudez casi cercana a la locura lograron los grandes cambios
de los cuales disfrutamos los que venimos detrás.

Murió Bobby Fischer. La leyenda continúa.

 



PD: Agradecimientos al Maestro Internacional Alejandro Needleman y a Pedro Straniero por su colaboración.

Opiniones (4)
10 de Diciembre de 2016|19:36
5
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10 de Diciembre de 2016|19:36
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Riana Fischer, hermana de Bobby, actualmente viviendo en Salt Lake, EEUU, dijo a la revista especializada de ajedrez Chess World que las ultimas palabras de Bobby fueron: "Le debo mi vida al Ajedrez, lo vivi todo, dentro y fuera de la cancha, pero la única deuda que me quedó fue no haber tenido revancha contra un jovencito argentino, Peter Straniero, con quien hice pardas. El jugó con las blancas". Impresionante no?
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  2. La HISTORIA ya tiene registrada al genio del ajedrez, Bobby Fischer como uno sus más singulares y brillantes exponentes. Impulsor de la profesionalización del ajedrez como nadie lo hiciera antes, predicando con ejemplo y talento, fue fiel a sus principios, ideales y desvaríos o delirios.Nadie como él popularizó el juego ciencia ( para él, ciencia con forma de juego...) y su nombre no necesitará de historiadores oficiales de país alguno, ya que ingresó al universo de los inmortales en un mundo ajedrezado donde el talento marca el límite.Cuando en 1966 decidió participar en el torneo Capablanca, de La Habana, jugando por teletipo priorizando su derecho profesional a los embargos y prohibiciones políticas, ya dejó en claro que en "su mundo", él movía las piezas.El segundo match con Spassky de 1992 realizado en Yugoslavia ( 20 años después de consagrarse campeón del mundo en Reykiavik )resultó otro ícono de su singular y turbulenta trayectoria personal y profesional. En la historia del ajedrez, los premios siempre fueron irrisorios comparados con los de otros deportes.Baste recordar el que recibiera al ganar el campeonato del mundo. Alguna vez se dijo que el ajedrez es a la mente, lo que el deporte a lo físico, una forma de desarrollar una parte del ser humano que nos interesa... Un genio contemporáneo del ajedrez ha fallecido, pero quedan por siempre para el mundo ,sus partidas, sus acciones y su leyenda...
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  3. No es una falta de respeto. Hermoso y sentido lo de Carlos Benacot. Lo que pasa es que me duele que a uno de estos genios, "midnight cowboys" como bien dice el colega forista, la historia oficial de U.S.A. lo haya borrado de sus registros por una estúpida interpretación de la lealtad nacional. Tal vez estaba demasiado por encima de la mentalidad macarthista como para haberlo sufrido demasiado, pero hoy, en épocas de Nike y Gatorade, su leyenda podría haber sido compartida por muchos más y su saber, fructificado en muchas otras mentes ávidas.
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  4. 64 años de edad: 64 como los escaques del tablero... Bobby Fischer ya ingresó al inmortal mundo del ajedrez desde antes de coronarse campeón del mundo en 1972... Afortunadamente sus partidas podrán reproducirse siempre y será recordado por su tenaz preparación, su creatividad y singular juego y afán de victoria. Verdadero "midnight cowboy", supo ganar con su esfuerzo y talento su lugar en el universo de Caissa.Es en el mundo del ajedrez donde su luz brillará por siempre y ahora con pesar lo despedimos, recordando que cumplió con la respuesta que nos dio cuando le preguntáramos al día siguiente de su sesión de simultáneas en Mendoza, si estaba listo para ser el próximo campeón del mundo : "Yes, I'm ready". El tablero , ayer, fue todo negro...
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