"Quería que aparecieran en la fiesta las personas que siempre quedan ocultas"

Miriam Armentano es la autora del libreto de la Fiesta Nacional de la Vendimia. Contó que quería darle importancia a las biografías anónimas de los que hacen posible la celebración y la cosecha. Se inspiró en los productores de Costa de Araujo. Es profesora de literatura desde hace 35 añs.

Antes de que se enciendan las luces, cientos de personas trabajaron para construir la estructura, para contar desde la danza, desde la actuación, desde la música. Antes de que se enciendan las luces, cientos de personas cuidaron los racimos, los cosecharon, los transportaron a la bodega. Las historias de esos miles de mendocinos anónimos que trabajan en la viña y en el escenario se cruzarán en la Fiesta Nacional de la Vendimia y serán su alma y su sustento.

Ver representados todos los rostros que siempre están ocultos en el escenario, fue la premisa con la que se sentó a escribir la autora del libreto de la fiesta, Miriam Armentano. Y fue la puesta en escena de esas biografías anónimas, lo que llamó la atención del director, Walter Neira, que tomó el texto y junto a su equipo comenzó a soñar cómo contarlo en bailes, en actuaciones, en imágenes y sonidos.

Armentano no es una novata en la fiesta. Antes de escribir el libreto Los rostros de la Vendimia, ideó el mensaje para las celebraciones de 1983 y 1986 y siguió escribiendo para las fiestas departamentales de Guaymallén, en 1988 y 1989. El hilo conductor entre todos sus trabajos es siempre el mismo: el interés por el ser humano y por las historias de los desconocidos.

A esta profesora de literatura, que hace 35 años busca entusiasmar a sus alumnos para que disfruten de los autores y produzcan sus textos, le interesa participar de la fiesta, porque la siente como un fenómeno verdaderamente popular.

La autora disfrutó de todas las celebraciones, pero tiene un recuerdo especial del 86. Ese día llegó al anfiteatro con su abuela, y le dijo al  oído que le dedicaba la fiesta. “Eso fue un lujo, un regalo que me dio la vida”, confesó Armentano.

Desde el living de su casa en Dorrego, Miriam cuenta a MDZ cómo es el desafío de escribir un libreto para una fiesta que miran millones de personas.

¿Qué quería contar en esta fiesta?

- Quería mostrar la fiesta por dentro, que de alguna manera aparecieran representadas las personas que casi siempre quedan ocultas. Hay mucho trabajo previo, tanto en la fiesta como en la cosecha. Son dos caminos paralelos que están llenos de vidas anónimas, de biografías anónimas, entonces no aparecen nombres y apellidos en la fiesta, pero la idea es que esas vidas anónimas que construyen tanto la fiesta como la cosecha en el campo, aparezcan, tengan un lugar y sean importantes.

¿En qué se inspiró para escribir el libreto?

- Yo he hecho otras dos vendimias centrales y algunas departamentales y el trabajo es muy rico, muy intenso y realmente ustedes han estado viendo como trabaja la gente de costura, de la iluminación. Además es apasionante ver como una idea se va multiplicando, porque cada uno que la toma la multiplica, la toman los músicos y vuela de una manera, la toman los actores y le dan otro vuelo, la toman los coreógrafos, los del vestuario, el diseño del espacio en el que van a suceder esas cosas, y es maravilloso, es mágico.

¿Cómo la recibieron las costureras, cuando les comentó que serían protagonistas de la fiesta?

- Fui a verlas porque me pareció un gesto de respeto. La idea era leerles parte del libreto, pero ellas tenían sólo la hora del almuerzo, entonces les conté que eran protagonistas del espectáculo y que realmente eran importantes, porque había muchas cosas que dejaban arriba del escenario. Se mostraron muy contentas, muy cálidas

¿Por qué quiere mostrar los rostros que generalmente están ocultos en la fiesta?

- A mí me gusta mucho la historia que hace a la Nación, a sus grandes personajes, a sus debates políticos, pero también me gusta la historia de gente que convive con nosotros. Yo escribí un libro de relatos, cuando vivía en Bermejo, de la gente del lugar, que tiene vidas muy ricas y muchas cosas para decir. Es la biografía de los anónimos.

La autora del libreto, aseguró que el eje de sus trabajos siempre es el ser humano.

¿Cómo fue su proceso creativo para escribir el libreto?

- Primero pensé el tema, la idea. En algún momento, un coreógrafo muy importante habló en un ensayo de cómo se manifestaban las personas que estaban apagadas durante todo el año y subían al escenario de la fiesta  y era su única oportunidad de mostrarse, de manifestarse. Además, en algún momento yo quería hacer un reconocimiento a Quattrini –encargado de los fuegos artificiales- porque yo lo había visto trabajar mucho con sus hijos, había muchas cosas que agradecer y había mucho que homenajear. Además yo trabajo en zona rural, en Costa de Araujo, conozco bastante el trabajo rural y el del pequeño productor, creo que había que mostrarlo. Sobre todo lo que se muestra es al ser humano, que trabaja, que a veces tiene nombres y apellidos que suenan y, a veces, tiene nombres y apellidos que no suenan nunca y que tiene ese juego entre la fiesta y el trabajo. Todas las personas tienen esa pugna entre fiesta y trabajo, porque es esto de la memoria y el olvido.

¿Qué la motivó a escribir para la fiesta?

- Es una de las fiestas más cercanas a nosotros, en cuanto a tradición. Sé que hay gente que le tiene mucha rabia, pero casi todo el mundo habla de ella. Mirá lo que pasa con las reinas, vas a hacer una compra en el barrio y el tema es la reina, es como que les pertenece. En el texto lo he puesto, porque con esto de las vidas anónimas, la reina te nombra a vos de alguna manera, porque si sentís que dicen Guaymallén, te sentís parte, igual si dicen Godoy Cruz o Las Heras. También tiene ese valor, mucha gente se siente nombrada y se siente molesta si su reina no es tan linda como espera, o si no habló bien, o si los votos no fueron para ella. Hay de alguna manera –aunque sutil- una identificación, aunque sería mucho más interesante que todos nos sintiéramos identificados para que fuera más intenso. Pero creo que es una fiesta popular, ahora con una intervención del gobierno, pero es popular, aunque también hay otra intencionalidad turística, cultural.

¿Qué le aportó hacer otros libretos?

- A mí me interesa el ser humano, el hombre, entonces siempre estoy hablando del hombre. En la del 86 hablé del hombre desde un origen que nos aúna a todos. En este caso, se habla del hombre desde distintos roles, más relevantes, menos relevantes, más conocidos, menos conocidos, pero siempre es el hombre. En este caso, se lo muestra al hombre en esta faceta de ficción y trabajo, o de fiesta y trabajo, en la del cincuentenario, fue específicamente la del trabajo rural.

¿Escribir el libreto para la fiesta es lo mismo que hacer un libreto para otra celebración o es un género específico?

- Yo lo defino como un género especial, porque tiene incorporación de muchas disciplinas artísticas. Por ejemplo, los actores hacen mucho de coreografía y los bailarines hacen mucho de actuación. La palabra está muy relacionada con la música, el vestuario con la escenografía, el diseño de escenario se hace en función de una idea, la utilería lo mismo, entonces es una concepción de la plástica, del diseño, de la música, la palabra, el movimiento, todo en función de una idea. Es como mucho más rico que lo que puede ser un texto, con lo que a mí me gusta el texto literario.

¿Cómo ha sido el proceso creativo con el director de la fiesta, Walter Neira, y su equipo?

- Ha sido muy interesante porque el texto se multiplica a través del equipo. Esto que es una idea con un texto, de pronto en el equipo es mucho más, porque son personas muy creativas. Fuimos leyendo parte por parte y se analizaba cómo contarlo.

¿Cómo vive el día de la fiesta?

- Es algo maravilloso, porque es una palabra, una idea, multiplicada por un equipo que produce creativamente. Y por cientos y cientos de personad que la hacen. Hay personas que cosen, que trabajan con la utilería, que se suben a los andamios, que arman estructuras, es maravilloso, realmente es mágico. Es el esfuerzo de mucha gente.

¿Desde lo artístico, cree que la celebración ha cambiando?

- No sé si ha ido cambiando, porque hay cosas que son muy claves en la fiesta. Por ejemplo, el tema de la Virgen de la Carrodilla, todos dicen: otra vez la Virgen, pero si no está, la reclaman. Y entonces hay cosas que son muy propias de la fiesta. Yo creo que lo importante es que haya un mensaje y talento de gente llevando ese mensaje, con sonido, con luz, con movimiento, con actores, con espacios.

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