Fin al sueño del "Rafa Slam" en Australia

El intento de Nadal de conquistar su cuarto Grand Slam consecutivo se vio truncado por una sólida actuación de su compatriota, que lo sorprendió en los cuartos de final al vencerlo por 6-4, 6-2, 6-3; el N°1 del mundo padeció molestias físicas desde el inicio del partido y terminó derrumbado

Rafael Nadal, víctima de la fortaleza y solidez de su adversario y condicionado por unas molestias físicas en los músculos isquiotibiales de la pierna izquierda, se despidió en los cuartos de final del Abierto de Australia derrotado por un contundente 6-4, 6-2 y 6-3 ante su compatriota David Ferrer, que jugará las semifinales del primer Grand Slam ante el escocés Andy Murray.

El sueño de Nadal de conseguir el "Rafa Slam" -los cuatro títulos de Grand Slam consecutivos, aunque en dos temporadas diferentes- se empezó a desvanecer tras los primeros juegos, cuando el N°1 del mundo llamó al fisioterapeuta por una molestia física.

Durante todo el match jugó en inferioridad de condiciones. Ferrer, por su parte, sacó buen provecho de esto y jugó sin errores. El valenciano, que jugará el ATP de Buenos Aires el mes que viene, se medirá en semifinales ante Murray, que más temprano derrotó al ucraniano Alexandr Dolgopolov por 7-5, 6-3, 6-7 (3) y 6-3.

No se retiró Nadal, como hace un año, cuando en este mismo tramo del torneo abandonó ante Murray dolorido en la rodilla derecha, cuando perdía por 6-3, 7-6 y 3-0. Pero dio la sensación de que en cualquier momento, víctima otra vez de las penurias físicas, podría enfilar el camino del vestuario sin terminar el duelo.

No lo hizo el número uno del mundo. Puede que por consideración a su propio adversario. Pero seguro que ganas no faltaron. Tras los tres primeros juegos, eternos, de dura lucha, con David Ferrer ante un nivel increíble, Nadal solicitó el tiempo médico y se marchó al vestuario a ser atendido. Su cara lo delataba todo. Buscaba a su tío Toni Nadal y al equipo en la tribuna mientras un vendaje en el muslo izquierdo delataba la dolencia.

Nada fue igual para Nadal entonces. Sin embargo, se mantuvo en pie. Incluso dio la sensación de recuperación cuando equilibró una desventaja de 4-1. Pero Ferrer se quedó con el set.

En cada intercambio, el médico acudía al banco de Rafa, que tenía la cabeza en otro sitio. Mientras, David Ferrer, que solo había vencido a su rival en tres de las catorce ocasiones en las que se habían enfrentado, pero una de ellas en la única vez que se enfrentaron en un Grand Slam, el Abierto de Estados Unidos de 2007, tomó carrera ante una ocasión única, sin igual.

Sobrado físicamente, la condición de la que careció Nadal, Ferrer empezó a manejar a su adversario, con tiros combinados, de lado a lado, para acentuar su esfuerzo. Le resultó fácil la conquista del segundo set (6-2) y tomó envión en el tercero, con una rotura de entrada.

Dio la sensación Nadal de dejarse ir. Se mantuvo en pie, pero derrotado, presa de la impotencia y el dolor. A expensas de un adversario crecido, que avanzó a las semifinales de un Grand Slam por segunda vez en su carrera. La primera en Melbourne.
Opiniones (0)
17 de agosto de 2017 | 05:45
1
ERROR
17 de agosto de 2017 | 05:45
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Bunkers de la Segunda Guerra Mundial
    15 de Agosto de 2017
    Bunkers de la Segunda Guerra Mundial