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Mundial de Handball: Para Kogovsek es un sueño espectacular

El capitán y el mayor del seleccionado argentino de handball disfruta como nadie las alegrías en la Copa de Suecia tras años de sinsabores mundialistas.

A Andrés Kogovsek la alegría se le salía a borbotones. Sin euforias, pero sin pausas. Se notaba por la línea telefónica, aunque el bullicio de los festejos empequeñeciera su voz. Le sobraba derecho a ser el más feliz. Es el capitán de la Argentina, el más experimentado con sus 37 años y el sobreviviente de vivencias a granel en un seleccionado que pasó por frustraciones e indiferencias.

"Esto es un sueño, espectacular. Trabajamos mucho para esto. Fueron mil años, mil batallas, mil mundiales... A esta altura de mi vida es un sueño", atinó a poner en palabras lo que lo recorría por dentro. Andrés, el colorado de chapas voladas al que hallan semejante a Cucho Parisi (el cantante de Los Auténticos Decadentes), es el único que quedó de viejos mundiales en los que la Argentina se perfiló como para más y terminó en menos. Como Portugal 2003, cuando tras derrotar a la gran Croacia por 29-28 y empatar con la poderosa Rusia debía superar a Arabia Saudita y cayó (30-31) en la definición del grupo. "Quedó como un mundial en el que casi pasamos de rueda, pero me había cansado de contar esa historia. Ahora ya lo conseguimos", se descargó Kogovsek en el diálogo con La Nacion.

Más felicidad de Andrés: "Pasamos de rueda con un 10. Perdimos sólo un partido, y por un gol y contra un equipo que estuvo en el podio en los dos últimos mundiales [Polonia]. Es muy fuerte. A los chicos les digo que lo disfruten al máximo, porque nunca se sabe cuándo se repetirán las cosas. El primer objetivo está cumplido. Pero con la misma ilusión con que vinimos, seguimos. Ojalá se llegue muy lejos", se complació. Y se permitió proyectar un futuro mediato: "Mostramos lo que es el handball en la Argentina y tal vez haya mucha gente enganchada que ni sepa las reglas. Yo mismo me engancho con otros deportes cuando está la camiseta argentina. Ojalá esto tenga repercusión y continúe de febrero en adelante", añadió.

El vestuario del Scandinavium había sido "una locura infernal, con música a full", según el capitán. En realidad, la situación albiceleste es más celestial que infernal. Roja como el infierno podría haber sido si la roja camiseta rival hubiera jugado todo el partido como ese comienzo en que Chile sorprendió con un 9-7 y un 11-9. Una derrota, por cualquier diferencia, habría implicado un nuevo Arabia 2003, una eliminación ante un vencible oponente luego de una colosal victoria. "Sabíamos que éramos los favoritos en un partido del Mundial. En la cabeza eso juega. Y Chile progresó mucho. En el tiempo muerto ordenamos la cabeza, pasamos a pensar que se ganaba gol por gol, en 60 minutos y no en 15. Y cuando sacamos 5 o 6 de diferencia, Chile empezó a hacer cambios. Hasta ahora éramos punto; tendremos que acostumbrarnos a ser banca. Y llegamos hasta acá con un handball lindo", exaltó el lateral derecho de SAG, de Villa Ballester.

Ahora bien: ¿cómo se pasó de lo anterior a este logro, casi sin escalas? Nadie mejor para explicarlo que Kogovsek, parte de ambas caras de la historia. "Este equipo cierra bien los partidos. Tiene jugadores muy buenos, de futuro enorme, a los que no les pesó esta situación. El cuerpo técnico hizo un trabajo formidable, en lo técnico, lo táctico, lo físico. Si en el segundo tiempo se está bien, se está bien en lo físico, el equipo está impecable. Acá jugaron todos, todos hicieron goles y los dos arqueros se destacaron. Pasamos de rueda con aporte de los 16 jugadores, y eso es bueno porque descansa. No sé si todos los equipos lo consiguen", expuso.

El jugador sanisidrense sabe que lo que viene (Croacia, Dinamarca, Serbia) será durísimo. Pero no se amilana. "Mañana nos ponen el equipo que sea y vamos con las mismas ganas e ilusión. Este equipo va para adelante. El objetivo es Guadalajara 2011 [Panamericanos que clasificarán para Olímpicos], pero estamos viviendo algo que no podemos desaprovechar. Si no, todo muy lindo, pero queda en eso. Y si en la vida no se es ambicioso, no se llega", cerró.

El próximo adversario -mañana- será Croacia, aquél de un punto de partida en 2003 que terminó no siendo tal. Es tiempo de cambiar la historia. Para Kogovsek y para la Argentina del handball, en realidad, ya está cambiando.
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11 de diciembre de 2017 | 00:09
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