Las cinco vidas de Isabel Del Pópolo

Relajada en la serenidad de la montaña, la referente gremial de los médicos recibió a MDZ y habló de todo: inicios, política, salud y otras "mil historias" que hacen a una vida más que interesante. Sobre el conflicto con el Gobierno, sostuvo que "el único funcionario rescatable es Cazabán". Una entrevista a varios metros sobre el nivel del mar.

Es profesora de educación física y trabajó como locutora en una importante emisora del sur provincial. Junto a su abuelo, incursionó en la política y se alistó en las filas del Partido Demócrata. Sin embargo, a sus 27 años, su vida dio un giro de 180 grados tras ingresar a la Facultad de Ciencias Médicas. Hoy, es uno de los baluartes del sindicalismo mendocino y se erige como una de las mujeres más combativas de la provincia.

Inmersa en un fascinante escenario natural, Isabel Del Pópolo aprovecha sus vacaciones para despejar su mente y volver al ruedo con energías renovadas. Desde su casa de El Carmelo, en las inmediaciones de Potrerillos, disfruta cada mañana del "sonido del silencio", lejos del ruido urbano, sin diarios y con la radio apagada. Para quien se ausenta 40 minutos de la metrópolis, resultan llamativas sus palabras: "No estoy ni enterada de las peleas entre la UCR y el PD".

Ajena de la realidad mediática, la mesa de la doctora-profesora muestra los libros que día a día la acompañan y que denotan su fuerte apego a la doctrina católica, lo que confirmaría más adelante al relatar su paso por la escuela Misericordia. "La Conspiración", de Dan Brown, desconcierta, por el "prontuario" del autor. Pero al consultar si leyó el "Código Da Vinci", su respuesta ratifica su posición: "No me interesa esa obra", lanza, sin rodeos.

Soltera y sin hijos, Del Pópolo siente especial admiración por sus 13 sobrinos, sus 36 sobrinos nietos y, principalmente, por el hombre que encabeza el árbol genealógico del Siglo XX: su abuelo, de quien destaca su honestidad e ímpetu. Él fue el ideólogo de lo que sería un lugar fantástico, de película, literalmente: “Acá filmaron ‘La novia del Yeti’ y estuvo Tato Bores. Era una fiesta impresionante”, señaló, en referencia al antiguo hotel que hoy habitan distintos miembros de su extensa familia.

La pasividad del entorno parece invitar a la entrevistada a analizar cada palabra, o, directamente, callarla. Los silencios también adquieren un sentido distinto, esclarecedor, como ése que expresa su dolor por el manejo actual del Partido Demócrata, espacio político del que ella aún es afiliada. “Lamento que no haya crecido de otra manera. Hay mucho desentendimiento entre sus miembros, por lo que estoy muy alejada”, manifiesta.

¿Sorpresa? No. Era de esperar que, ante la falta de apoyo del PD en el conflicto que mantuvo el gremio de profesionales de la salud con el Ejecutivo, su titular prevea otro tipo de actitud por parte del partido al que pertenece. Para sorpresas, Del Pópulo reservó una reveladora referencia sobre el secretario general de la Gobernación, que saldrá a la luz a mitad de la entrevista.

- ¿Acá encuentra más tranquilidad que en cualquier otro lugar?

- Definitivamente. Escucho el silencio, estos son los ruidos que uno quiere. Mucho tiempo me tocó ir a la costa porque mi madre tuvo que vivir 7 años en Mar del Plata, ya que por problemas de salud no podía estar en la altura. Pero siempre me gustó más la montaña que el océano.

[Del popolo P II]
El Carmelo, su "lugar en el mundo".

- ¿Se desconecta de todo?

- Sí. Más allá de que uno apaga la radio, cuando vas a la estación de servicio no quedan diarios porque suben 15 de uno, 15 de otro, y listo. Por supuesto que tenés televisión satelital, pero trato de ver nada. Intento descansar.

- Por ejemplo, ¿está enterada del conflicto entre radicales y demócratas en la Legislatura?

- No, para nada. Igualmente, en referencia a los temas que se están tratando en la Legislatura, ¿qué podría hacer yo ahora? Las solicitudes para el presupuesto de salud ya las presentamos. ¿Qué más podemos hacer? Ahora les toca el turno a los diputados y senadores.

- ¿Cómo comenzó su vocación por la medicina?

- En realidad yo me recibí en el colegio secundario (Liceo de señoritas) y en el ’67 anduve por distintas universidades sin una vocación clara. De todas formas, entré a Educación Física y me recibí a los pocos años. De ahí, desde el ’70 al ’74 me radiqué en General Alvear, donde además de trabajar de mi profesión, hice locución en LV 23. Fue curioso cómo ingresé a la radio porque fui a acompañar a una amiga y me terminaron eligiendo a mí.

- ¿En qué momento se decidió por la medicina?

- En el ’73 ya me sentía agotada y en el ’74 decidí volver a Mendoza. Unos meses antes había ayudado a una amiga a estudiar para una materia y ella me dijo que me metiera en medicina. Así que ese mismo año ingresé a la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC. En un principio me costó bastante porque hacía rato que no estudiaba, pero después incluso pude ser el mejor promedio.

- ¿O sea que empezó su carrera siendo una mujer adulta?

- Tenía 27 años. Yo siempre digo que tuve la ventaja de ser la ‘nena de papá’, lo que me permitió dejar el trabajo hasta que me recibí, con 33 años. Fue una carrera muy difícil, pero en general me fue muy bien.

[Del popolo N III]
Del Pópolo disfruta de la naturaleza junto a uno de sus 36 sobrinos nietos.

- ¿Sus inicios en la profesión cuáles fueron?

- Me gustaba mucho pediatría. Precisamente, ingresé a esa especialidad del servicio del hospital Emilio Civil, en el área de Neonatología. Trabajé en hospitales hasta el ‘82 y, a partir de allí, me dieron un cargo en un centro de salud del barrio La Gloria. Me gustó mucho porque me agrada trabajar en atención primaria. Si pudiéramos hacer bien las cosas, solamente al hospital tendría que llegar un seis por ciento de las patologías, el resto es para atender en el primer nivel. Por eso me quejo tanto, porque no tenemos un sistema de salud que funcione. Todo el mundo habla de atención primaria y dicen que la van a reforzar. Si bien ha aumentado el número de centros de salud, el paciente que sale de ahí va al hospital y lo mandan de vuelta al centro. Hay que trabajar de otra manera.

- ¿Cree que es posible una reforma de ese tipo, hoy en día?

- Tiene que serlo. En dos o tres años se puede hacer una reforma bien hecha. Primero, con un estudio de situación: ¿qué es lo que se necesita en cada lugar? ¿Por qué? ¿Cuál es la demanda insatisfecha? ¿Cuál es la patología que prevalece en la región? ¿Cómo se va a atender al paciente? Acá los hospitales se transforman en grandes centros de salud. En las guardias se atienden gripes. El paciente tiene que llegar al hospital sólo cuando su patología es grave.

Un cambio generaría grandes ahorros. Todo se resolvería más fácil. Hoy, a un paciente que entra a un centro de salud se le hacen estudios que después se repiten en el hospital. Es un gasto doble. Es más económico un paciente que ingresa a un centro que a un hospital. Sería bueno que los candidatos se junten para decir qué queremos en salud, en educación, entre otros temas. Acá muchas veces se destruye lo que hizo otro porque era de otro. La salud está como está porque no ha habido un proyecto, una evaluación. No sabemos hacia qué objetivos vamos.

- ¿Si cambia el ministro cambiará la política del Gobierno en salud?

- Yo creo que el ministro, cualquiera sea, tiene que tener un proyecto para que el gobernador lo evalúe y decida si es factible. Y el ministro, a la vez, tiene que preguntar qué respaldo tiene.

- ¿Y usted piensa que Behler tiene el respaldo necesario?

- No tengo idea. Pero yo creo que no tenía un proyecto de salud cuando asumió.

[Del popolo P]
La doctora elogió al secretario de la Gobernación.

- ¿Rescata a algún funcionario dentro del Gobierno?

- Sí, a Alejandro Cazabán. Es una persona que pudo sentarse, charlar y bajar los decibeles del enfrentamiento. Podemos disentir, podemos pensar distinto, inclusive, querer cosas diferentes, pero con él se puede dialogar. Aparte, es un hombre clarísimo. Prefiero escuchar un “no” fundamentado que un “no” por “no”. Eso permite que podemos buscar una solución. Aunque estemos en diferentes veredas, es con la persona que hemos podido conversar. Confío plenamente en que este año podamos avanzar, en base a su coherencia.

- ¿Cazabán hizo posible que se solucionara la disputa?

- Yo creo que sí. Yo sé que el gobernador lo puso a él para solucionar el conflicto y lo hizo. Pudimos llegar a una solución y se entendió. ¿Qué va a pasar este año? Espero que podamos cumplir con todo lo que se firmó. No quiero pensar en un año electoral en el que todos quieren sacar rédito. Los años electorales tendrían que servir para que buscáramos la salida a los inconvenientes en cada uno de los ámbitos del Estado.

- ¿Usted sigue siendo afiliada del Partido Demócrata?

- Sí, porque mi abuelito era un demócrata de muchos años, fue senador y diputado provincial y después diputado nacional. También ocupó la presidencia del comité de Mendoza. Soy demócrata porque él hizo la ficha (risas).

- ¿Cómo lo ve al partido hoy?

- Lamento que no haya crecido de otra manera. Hay mucho desentendimiento en su interior, por lo que estoy muy alejada. Creo que también se tendrían que sentar los actuales dirigentes y repensar el partido.

- ¿Le molesta que no se haya manifestado a lo largo del conflicto del 2010?

- En realidad tuvimos colaboración de los legisladores. Hubo colegas que buscaron apoyo a través de diputados en la comisión de salud y de senadores. Lo que sucede es que, en ese momento, se demoro el accionar político.

[Del popolo P VI]
"Los valores están ante todo".

- Teniendo en cuenta esto, ¿ha pensado en desafiliarse?

(Silencio) - No voy a contestar.

- Silencio otorga...

(Silencio) - Estoy muy dolida. Los argentinos tenemos que ser diferentes. Si hacemos algo lo hacemos para superar al otro. Tenemos que priorizar los valores, es lo fundamental.

- ¿Por eso ingresa al sindicalismo?

- Sin dudas. Además, yo iba de la mano de mi abuelo a los comités demócratas, él me llevaba, era mi ídolo. Después trabajé algo en política en los 70’s, luego estuve en el Círculo Médico como secretaria gremial en el ‘89 y de ahí formamos la coordinadora de profesionales de la salud. En el ‘90 se obtuvo la inscripción de Ampros (Asociación Mendocina de Profesionales de la Salud), pero después ocurrieron distintas cosas por lo que quedó dormida. Recién en el ‘99 se encontró la resolución y de nuestros bolsillos tratamos de levantar el gremio.

- ¿Cómo es la actual relación con el Círculo Médico?

Gracias a dios se pudo recomponer y tenemos el apoyo de la mayoría de los círculos médicos de toda la provincia, como del resto de las asociaciones de bioquímicos, odontólogos y distintos organismos.

- ¿Cómo toma los comentarios que tildan a Ampros de “cobista”?

- No los entiendo porque a nosotros la personería nos la dio (ministro de Trabajo de la Nación, Carlos) Tomada, Cobos no tuvo nada que ver. Eso nos lo dio el Ministerio de Trabajo en 2005. En ese momento, los gobiernos nacionales y provinciales no iban de la mano.

- ¿Jalif no hizo de “gancho”?

- No, se han hablado cosas totalmente falsas. Lo que sucede es que el secretario gremial que encontró la resolución que se había perdido fue el doctor Miguel Conoscenti. Él era radical, por eso se hace la comparación. Al Gobierno de Cobos sólo se pidieron los listados de profesionales, nada más.

- ¿Les cuesta más a las mujeres introducirse en la política?

- Los varones de Ampros te dirían que conformamos un matriarcado (risas). Siempre cuesta más, sobre todo en la política. A nosotras (por Raquel Blas) se nos ha dado otra posibilidad, inédita. Yo veo que la mujer es muy práctica, a veces se lo ve al hombre más fácil de tentarse. Las mujeres somos mejores negociadoras en muchos aspectos.

[Del popolo N]
"Los hombres son fáciles de tentar", evalúa Del Pópolo.

- ¿Cómo es su relación con Raquel Blas?

- Tuvimos algunos inconvenientes, pero creo que ambas pudimos avanzar y luchamos por una causa justa. Yo creo que el diálogo es lo que permite a la gente progresar, y pienso que lo tuvimos. Compartimos un mismo objetivo y nos pudimos encontrar.

- ¿Este año van a trabajar juntas?

- Creo que el tema de salud tiene varios aspectos, unos que pelearemos juntas y otros que no, como nuestro convenio colectivo. Esto no quiere decir que no nos encontremos en peleas por salarios, condiciones laborales o cumplimiento de actas.

Una por una

Un día perfecto: un día en el que pueda agradecerle a dios el amanecer, agradecer la vida, todo lo que nos sucede, lo bueno para darnos alegría y lo malo para tratar de cambiarlo. Un día que pueda compartir, un día de paz como éste. La felicidad está en las cosas que uno va logrando día a día.

Un día cotidiano: me levanto cerca de las 7, a las 8 ya estoy en Ampros. Allí trabajamos de acuerdo con todo lo que se tiene que hacer. Después hago mi siesta, no me gusta que me llamen cuando descanso, sobre todo los muchachos de las empresas telefónicas. Después vuelvo a Ampros a culminar la tarea.

Una película: Pájaros de papel

Un cantante: Luciano Pavarotti y Eladia Blázquez

Una canción: Adiós Nonino

Un partido de fútbol o un recital de rock: un partido de fútbol

Una estación: el otoño en Mendoza

Un periodista mendocino: Marisa Carrizo (LV 10)

Un médico: René Favaloro

Un gobernador: Felipe Llaver

Un presidente: Arturo Frondizi
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