El regreso de Patoruzú

Patoruzú (llamado originalmente Curuguá-Curiguagüiguá) hizo su presentación el 19 de octubre de 1928 en el diario Crítica, como parte de la historieta llamada “Las aventuras de Don Gil Contento". A partir del 15 de enero se lanzó una serie de historietas inéditas del héroe patagónico.

Hay algo -quizá cierta inocencia perdida pero añorada- que forma parte de la identidad argentina. Patoruzú la representa como pocos. No sólo el personaje, sino –en términos más generales- toda la trayectoria de una historieta que marcó a varias generaciones de argentinos. Y que habla de algunos consumos culturales que fueron determinantes en el siglo XX y que, de algún modo, permiten redibujar cierto perfil –hoy borroneado por sucesivas crisis- de la Argentina.

Patoruzú (llamado originalmente Curuguá-Curiguagüiguá) hizo su presentación el 19 de octubre de 1928 en el diario Crítica, como parte de la historieta llamada “Las aventuras de Don Gil Contento", que más tarde se transformaría en una especie de personaje que contrastó durante décadas con Patoruzú: Isidoro Cañones. El nombre de Patoruzú se origina en un dulce, la pasta de oruzú, que por entonces se vendía en las farmacias. El personaje sigue el destino de su creador, Dante Quinterno. Cuando Quinterno se marcha a La Razón, en 1928, y denomina Julián de Montepío a su protagonista (millonario industrial, astuto playboy porteño), Patoruzú aparece como el inocente hijo de un rico cacique tehuelche de la Patagonia que llega a Buenos Aires para ser criado por Julián, quien de inmediato descubre, en la fortuna de ese recién llegado, una oportunidad única.
 
A partir de 1935, cuando la historieta se traslada al diario El Mundo, el personaje de Patoruzú se transforma en una marca registrada en más de un sentido. Por un lado, en lo estrictamente comercial, se convierte en el primer personaje que, en lugar de quedar como propiedad intelectual del periódico que lo publicaba, el copyright de Patoruzú permanece en manos de su creador. A la vez, el hijo del cacique adquiere la dimensión de “marca” en otro sentido: se consolida el personaje noble y ciertamente ingenuo, pero a la vez fuerte y decidido a enfrentar las injusticias.
 

El impacto en los lectores fue de inmediato. De hecho, cuando la tira Patoruzú comenzó a publicarse en el diario El Mundo, el periódico aumentó 28.000 ejemplares su promedio de venta en un mes. Frente a semejante éxito, el paso de la tira a una revista no demoró mucho: el 12 de noviembre de 1936 se publicó su primera edición, que se agotó. Y lejos de que el suceso fuera en caída, siguió creciendo en los años posteriores. Cuando todavía era mensual, una edición de Patoruzú de cien mil ejemplares se agotó en una tarde. Ante la respuesta de los lectores, Quinterno decidió transformar la revista en quincenal (a partir de la séptima edición) y, finalmente, en semanal. En las décadas del ‘40 y ’50, la revista llegó a vender 300 mil ejemplares cada semana, consolidándose como la historieta argentina de mayor aceptación. Y Patoruzú se convirtió, de algún modo, en un emblema de las sociedades urbanas en crecimiento en la Argentina.
 
En ese sentido, vale rescatar el análisis de Jeff Williams sobre su significación. Williams es doctor en Literatura contemporánea inglesa en Texas Tech University y es miembro del comité editorial de The International Journal of Comic Art desde 1999. Investigador de los consumos culturales de América Latina, Williams sostiene que existe un correlato entre el desarrollo económico de un país y los héroes que aparecen en sus cómics. Y que la existencia de superhéroes de corte clásico parece depender de que un país tenga una economía fuerte y dominante. En esta línea, Williams considera a Patoruzú –siempre enfrentado contra la corrupción y los vicios urbanos personificado en Isidoro Cañoñes- el primer personaje de historieta capaz de definir a la Argentina: el conflicto entre la frontera y la ciudad, entre la naturaleza y la corrupción de la civilización.
 

A cada dibujante y guionista que se sumaba al equipo de producción de la historieta, Quinterno le entregaba un manual en el que describía al personaje: "Patoruzú es el hombre perfecto, dentro de la imperfección humana, o sea que configura el ser ideal que todos quisiéramos ser. La bondad de este indio noble puede alcanzar límites insospechados, pero no confundamos su credulidad y su ingenuidad con la necedad del lelo. Generoso hasta el asombro, su inmensa fortuna es, antes que suya, de todo aquel que la necesite. Patoruzú sale invariablemente en defensa del débil y por una causa noble se juega integro, sin retaceos. Impulsivo y arrollador, no mide los riesgos que pueda correr su integridad física, como tampoco repara en las trampas que puedan tenderle la serie de truhanes que le salen al paso”.
 
La revista Patoruzú semanal sumó 2.045 ediciones, entre noviembre de 1936 y abril de 1977. Además, a partir del 15 de diciembre de 1937, comienza a publicarse el "Libro de Oro de Patoruzú", un hito en el desarrollo de la historieta argentina. El "Libro de Oro..." era una edición anual en la que colaboraban los mejores historietistas del país y que tuvo su última edición en 1984. Cada una de las portadas de estos libros eran, ciertamente, objetos de colección.
 
A su vez, en octubre de 1956 comienza a publicarse "Las grandes andanzas del Indio Patoruzú", una edición mensual que inicialmente recopilaba las tiras publicadas en El Mundo y en la revista, pero que –ya transformada en quincenal y llamada sucesivamente "Grandes andanzas de Patoruzú e Isidoro" y luego "Andanzas de Patoruzú"- incluiría historias originales. El escritor Juan Sasturain ha escrito, sobre esta serie de historietas y su autor, “que pertenecen a un mundo –el de su alevosa y gloriosa juventud– que ya hace mucho no es el nuestro. Vaya el recuerdo agradecido por ello”.

La colección. "Patoruzú es el hombre perfecto, dentro de la imperfección humana, o sea que configura el ser ideal que todos quisiéramos ser". Definido así por su creador Dante Quinterno (apareció por primera vez en el diario Crítica el 19 de octubre de 1928), Perfil ofrece a sus lectores "Patoruzú ¡de colección!". Continuador de la saga iniciada con "Patoruzito ¡en colores!", el personaje protagoniza sus andanzas por primera vez a todo color.

Se trata de una minuciosa selección de 15 historietas nunca antes vueltas a editar con dibujos cuya coloración de realizó sin modificar su diseño de origen. En una edición de lujo, cada uno de los 15 libros está conformado por papel ilustración en su interior y tapas rígidas, características ideales para lucirlo en la biblioteca.

La edición lanzamiento ofrece una imagen para enmarcar de Patoruzú que se encuentra al dorso del soporte-presentación.

Estará semanalmente en todos los kioscos del país a partir del sábado 15 de enero, día en que aparecerá "El Nonno", primera entrega a la que le seguirán: "Campeón olímpico", "¡Marihuana!", "El ahijado salvaje", "Seguro de muerte", "El gran lagarto", "El hijo de Patora", "Unidad móvil", "Promotor diabólico", "El gurí es un gurú", "Rolando, el taxista", "¡Presidente!", "Robo musical", "La hora de la Chacha" y "Amor de veraneo". Cada una de ellas, a sólo $12,90.

 

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19 de agosto de 2017 | 07:23
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