Moreno vuelve a frenar el ingreso de bienes importados

El polémico secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno retomó sus reuniones con supermercadistas y empresarios de consumo masivo para comunicarles la vuelta de las restricciones al ingreso desde el exterior de alimentos y otros artículos de consumo masivo.La orden verbal que les impartió el funcionario a los hombres de negocios es que no podrán importar los productos que tengan un equivalente de producción nacional, a excepción de productos de Brasil

Guillermo Moreno comenzó el año con el anuncio del regreso de las barreras para traer productos importados. En los primeros días de 2011, el polémico secretario de Comercio Interior retomó sus reuniones con supermercadistas y empresarios de consumo masivo para comunicarles la vuelta de las restricciones al ingreso desde el exterior de alimentos y otros artículos de consumo masivo.

La orden verbal que les impartió el funcionario a los hombres de negocios es que no podrán importar los productos que tengan un equivalente de producción nacional. De esta manera, volverá a regir la prohibición para la entrada en el país de una amplia lista de artículos que incluye desde alimentos -como el jamón español, las pastas italianas o los duraznos griegos- hasta productos de electrónica o textiles, apuntando básicamente a la oferta que hoy se comercializa en los grandes supermercados.

Moreno ya había aplicado una medida similar en junio del año pasado, aunque esta vez la novedad es que los controles y restricciones no regirán para los productos brasileños, que se podrán seguir importando sin problemas o cupos.

Durante los encuentros, Moreno destacó la excepción que beneficia a la producción brasileña, aunque les exigió a los empresarios locales que aceleren los trámites para que todas las operaciones de intercambio con el socio mayor del Mercosur se realicen en moneda local -ya sea el peso argentino o el real brasileño-, de manera de avanzar en la desdolarización de las relaciones comerciales entre los dos países.

Con la decisión de exceptuar a los productos brasileños de las restricciones, Moreno busca evitar un nuevo conflicto diplomático como el que se produjo en junio del año pasado, cuando los camiones provenientes de San Pablo y Río de Janeiro empezaron a quedar varados en la frontera y la cancillería brasileña amenazó con tomar medidas similares si no se levantaban las restricciones al ingreso de sus productos. En aquel entonces, también transmitieron al Gobierno su preocupación algunas embajadas europeas.

"Durante la reunión que mantuvimos hace unos días, Moreno nos dijo que la medida contaba con el visto bueno de lo que él llama la número uno ", en una clara referencia a la Presidenta. "No les pidan la escupidera a otros miembros del Gabinete para gestionar una excepción", advirtió Moreno, según relató a La Nacion un empresario que participó de las reuniones con el secretario de Comercio Interior.

El regreso de los controles a los productos importados fue recibido por los empresarios con una combinación de resignación y desconcierto. La resignación se explica a partir de que no se trata de una orden nueva, sino de una medida que con algunos altibajos rige desde hace más de seis meses.

"Moreno sostiene que este tipo de medidas sirven para evitar que se descontrole el ingreso de productos de los países europeos agroexportadores y no nos queda otra alternativa que volver a restringir las operaciones de compra", explicaron en una cadena de supermercados.

El desconcierto, por su parte, se puede atribuir a la falta de precisiones que tiene la medida. Como ya es un clásico en la gestión Moreno, la orden fue impartida en forma verbal y no está asentada en ninguna resolución o decisión administrativa. Los supermercados además se quejan de que la mayoría de las restricciones sólo rige para las grandes cadenas, mientras que no afectan a los pequeños comercios que se dedican a la venta de artículos importados.

Antecedentes
En el sector también sostienen que la excesiva burocratización dificulta su operatoria. En teoría, cuando una cadena realiza una importación debe obtener la aprobación del Instituto Nacional de Alimentos, que es el que determina si en la Argentina existe un equivalente de producción nacional, lo que termina alargando los trámites de cualquier operación de comercio exterior.

Las restricciones a la importación empezaron a regir en mayo de 2010, como una manera de evitar la salida de divisas. Sin embargo, a fines del año pasado, Moreno había decidido la suspensión de esta medida debido al alivio que generó el ingreso masivo de dólares por la cosecha de soja.

La reinstalación de las barreras paraarancelarias fue recibida con escepticismo por los importadores, que se quejan de que la incidencia de los alimentos importados en la balanza comercial argentina es mínima.

"Con este tipo de medidas, lo único que se logra es que falten algunos productos en las góndolas, pero la incidencia de los alimentos en las importaciones es muy baja y no llega al tres por ciento del total de las compras en el exterior que realiza el país", señaló Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores (CIRA).

Ida y vuelta

El comienzo

El secretario de Comercio Interior empezó a poner trabas a las importaciones en junio pasado.


Quejas de los afectados

Brasil y varios países europeos se quejaron ante el Gobierno. La medida se suspendió a fines de 2010.


De regreso

Moreno volvió a pedirles a los supermercados que compren productos nacionales en lugar de importados.
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