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Juan Martín Del Potro: “Se que arranco de cero”

Tras la lesión en la muñeca derecha y una larga inactividad, el tenista se ilusiona antes del debut con Dudi Sela, pero es realista: "En estos meses, serán más los partidos que pierda que los que gane".

Cuando un deportista trepa tan alto en su carrera y genera enormes ilusiones, qué difícil es asumir desde afuera que en algún momento el ídolo deberá volver a subir la cuesta. Los fanáticos todavía mantienen en sus retinas a Juan Martín del Potro desplomándose emocionado en la final del US Open 2009, luego de ver cómo la pelota de Roger Federer se iba lejos de la línea de fondo. Es una instantánea idílica, imborrable, pero no se corresponde con la realidad. Ya está, ya pasó, y el tandilense de 22 años es el primero en entenderlo porque sabe que retrocedió al casillero inicial, como en el Juego de la Oca. "No quiero mirar hacia atrás ni pensar en cómo jugaba antes, en qué cosas hacía bien y qué no. Sólo quiero mejorar desde hoy y hacia los próximos años, luego de haber estado un año parado por la lesión en la muñeca derecha", explica convencido, en las horas previas del primer Grand Slam de la temporada.

Delpo tiene grabados en su frente algunos eslóganes que lo sostendrán en la temporada para no ahogarse en un mar de ansiedad: "Recuperar mi nivel con humildad y trabajo", "Volver a sentirme bien", "Saber que me espera un camino largo", "Afianzarme con entrenamientos y partidos", repite. Todos disparadores que, deduce él, lo guiarán a la figura del gigante que supo representar hasta no hace mucho: un N° 4 del mundo con verdaderas chances de convertirse en el mejor.

La pesadilla resuelta de aquella lesión que le partió su trayectoria en dos motorizará esta vuelta de página. Debutará pasado mañana en el Australian Open ante el israelí Dudi Sela, un obstáculo que en viejas hojas del calendario no le hubiera traído mayores problemas. "Pero esperá: hoy cualquiera es complicado para mí", se ataja Juan Martín, vestido casi como un veraneante en pantalón corto negro, remera y ojotas. "Hoy en día me cuesta entrenarme con los top ten, con los 50 del mundo y hasta con los 200. Pero sé que el tenis lo tuve, lo tengo, y con laburo voy a mejorar. Ojalá que, más allá del resultado, me sienta bien en la cancha, con esa linda sensación de jugar buenos puntos. Daré todo para ganar y sumar horas de juego, que es lo que más necesito. En Sydney, ante Feliciano López, jugué casi cuatro horas y me la banqué muy bien."

- ¿Advertís la expectativa en la Argentina? Quizá la gente imagina que podés ganar este Grand Slam, aun contra la lógica de tu presente. 
-Eso lo sé. Pero con el tiempo van a entender que después de un año inactivo no es fácil. Lo voy a intentar, me encantaría llevarme este torneo, el que viene y todo lo que siga. Aunque lo más lógico es que el resultado sea otro. Soy consciente de que en estos meses serán más los partidos que pierda que los que gane. Hasta Roland Garros trataré de adaptarme al ritmo de competencia.

- Cuando te ves en el ranking, en el puesto 259, ¿te pone mal? 
-Sinceramente, el ranking no lo miro. Sé que arranco de cero completamente y, quizá, después de este torneo me quede sólo con 20 puntos. Voy a estar muy en el fondo, pero el camino consiste en afianzarme con mis mejores golpes: el saque y la derecha. Ahora es el momento de sumar entrenamiento, partidos, y después el ranking vendrá solo. Lo bueno es que anímicamente estoy al ciento por ciento.

- Roger Federer dijo que uno de los grandes temas del torneo será tu regreso. 
-Cada cosa que dice Roger sobre mí es buena. Tenemos una gran amistad, me lo crucé hace un rato y sentí como unas cosquillas en la panza cuando lo saludé porque es un gran jugador y una gran persona. Cuando estuve mal de la mano, se preocupó por mí y me llamó. No lo veía hacía un año y pico, y fue muy lindo charlar un rato.

- ¿Qué te dijo? 
-Que fuera paciente, que después de un año nada es fácil, sobre todo en el comienzo. Él lo sabe, lo sé yo, y también cualquier jugador que sufrió alguna lesión.

- ¿Alguien más se comunicó con vos? 
-Varios... ¡hasta Andy Murray! Ahora ya estamos crecidos los dos y no nos peleamos; somos amigos. Después, Rafa Nadal me escribió varios mails alentándome. Es bárbaro que estos tipos, incluso estando tan ocupados en el circuito, se acuerden de uno que la estuvo pasando mal. Son gestos que te dan fuerza.

- ¿Qué te dejó de aprendizaje esta larga inactividad? Me refiero en tu vida, más allá de lo tenístico. 
-Muchas cosas. Me abrió la cabeza acerca de todo lo que me dio el tenis y me renovó el agradecimiento a este deporte. Cuando sentía que no podía jugar, que había perdido mi rutina, que no estaba en los torneos, que se me iba el ranking, me ponía muy triste. Ahí me di cuenta de todo. Normalmente, al estar en competencia y agotado reclamás vacaciones, pedís que el calendario sea más corto. Pero cuando me quedé sin nada, extrañé todo y caí en la cuenta de que debo vivir esta vida a fondo.

- ¿Viste tenis durante tu recuperación? 
-Poco, poco; sólo los partidos que podían ser interesantes. Pero no estuve tirado en la cama panza arriba esperando que la mano se me curara sola. Me seguía entrenando, buscaba rehabilitarme y trataba de ocupar mi tiempo en lo que me hiciera bien.

- ¿Pensaste en algún momento en bajar definitivamente los brazos? 
-La parte más difícil fue cuando nadie daba con el diagnóstico correcto. Ahí vi todo negro. Cuando confiás en los médicos, que son los que tienen que ayudarte, y no los notás seguros, se complica mucho. Pero tras operarme en mayo, y al saber que tenía entre tres y seis meses de recuperación, me quedé mucho más tranquilo, porque ya conocía los plazos. Ahora estoy preparado para asumir este desafío.

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19 de septiembre de 2017 | 11:42
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