Es récord el subsidio oficial a los colectivos

Durante 2010, el Gobierno destinó la friolera de US$ 1,83 millones diarios ($ 7.330.000) para sostener el sistema de transporte automotor urbano de todo el país. La cuenta de los subsidios del año pasado exhibió números que preocupan:  la Secretaría de Transporte se autorizaron pagos por un total de  $ 2677 millones. Los transportistas pagan alrededor de $ 0,50 por litro de combustible que en el mercado está a alrededor de 3,20 pesos

Hace veinte años se sostenía que la Argentina gastaba un millón de dólares por día para subsidiar los trenes. Los tiempos han cambiado. Los números también.

Durante 2010, el Gobierno destinó la friolera de US$ 1,83 millones diarios ($ 7.330.000) para sostener el sistema de transporte automotor urbano de todo el país. La cuenta de los subsidios del año pasado exhibió un número que preocupa: desde la Secretaría de Transporte se autorizaron pagos por un total de US$ 693,5 millones, ( $ 2677 millones).

Y eso no es todo. Cada una de las empresas que circulan por el país tiene autorizado un cupo de gasoil a precio diferencial. Los transportistas pagan alrededor de precios diferenciales. Los transportistas pagan alrededor de 50 centavos por cada litro de combustible que en el mercado está a alrededor de 3,20 pesos. La diferencia la compensa el Estado con las petroleras y si bien es un número que nunca fue puesto sobre la mesa por la administración, fuentes petroleras contaron que ese valor de compensación estaría cercano a los 1000 millones de pesos por año.

Los números surgen de las planillas que la Secretaría de Transporte publica mes tras mes y que La Nacion compiló en una base de datos incluyendo los totales. La publicación oficial nunca incluyó los totales entre los detalles que brinda.

La Argentina jamás subsidió al transporte de colectivos hasta la crisis de 2002. El sistema era autónomo y si bien siempre tuvo tarifas reguladas, el boleto alcanzaba para gastos operativos, renovación de unidades y, claro está, rentabilidad del negocio.

Pero la crisis se llevó con ella gran parte del statu quo transportista. En mayo de 2002, luego de declarada la emergencia del sector, situación que aún hoy se mantiene, se empezó a pagar subsidios.

Se creó el Sistema Integrado de Transporte Automotor (Sistau). Se trata de un fondo que se nutre con un porcentaje de la tasa que se cobra a cada litro de gasoil que se vende en el país. El año pasado, ese fondo liquidó a los dueños de los colectivos $ 898 millones. Ese fue el único canal de dinero que lubricó las cajas de los transportistas hasta mayo de 2005. Entonces, la presión de los costos, sobre todo el salarial, y la tarifa congelada fueron un cóctel imposible de digerir. Se empezó a liquidar un refuerzo hasta que, finalmente, en junio de 2006, surgió el Régimen de Compensación Complementaria (RCC), con el que se calmó la ansiedad de todas las líneas que atraviesan en alguna parte del recorrido la Capital Federal. Se trata de las que están numeradas del 1 al 200 y que dependen de la Secretaría de Transporte. Estos empresarios, con más poder de lobby que sus colegas del interior, lograron del entonces secretario de Transporte, Ricardo Jaime, un extra para soportar los costos. Ese fondo liquidó el año pasado $ 883 millones.

Pocos meses después, en enero de 2007, Jaime cedió a los planteos de los colectiveros del interior que se quejaban de discriminación, ya que recibían menos que los porteños. Se creó entonces otro sistema llamado Compensaciones Complementarias Provinciales (CCP), mediante el que se liquidaría dinero para las líneas del interior. Por esa, vía partieron al interior $ 896,5 millones en 2010.

El Sistau, que alguna vez alcanzó para cubrir todos los subsidios y que proviene de una tasa al gasoil, representa ahora alrededor de un tercio del total que se necesita. Los otros dos tercios (distribuidos casi en partes iguales entre la CCP y el RCC) son soportados por el propio fisco. Es decir, salen de cuentas generales y podrían ser utilizados para cualquier otra finalidad que el Estado decida.

Por lejos, porteños y bonaerenses se llevan la mayoría de los subsidios. Los colectivos de la provincia de Buenos Aires embolsaron el año pasado 813 millones de pesos, a razón de $ 2,22 millones por día, y lograron superar a la Jurisdicción Nacional (los colectivos del 1 al 200), que siempre fue la niña mimada de la Secretaría de Transporte.

Ahora, los celos parecen haberse invertido. Los porteños dicen que en los últimos años ha crecido mucho más la evolución de los subsidios al interior. Por ejemplo, dice uno de los más importantes empresarios del rubro, entre junio de 2008 y ese mes de 2010, el dinero que reciben los colectivos porteños aumentó 87,5% y el de las líneas del interior, un 141,8 por ciento. "Y eso que a ellos los dejan aumentar las tarifas", dice, y muestra un detalle de los precios del que surge que, en la mayoría de las ciudades importantes, el boleto está entre 1,80 y 2 pesos.

En 2010, los porteños sumaron $ 761 millones, con un promedio de $ 2 millones por día. Luego se ubicaron Córdoba, con $ 476.000 diarios; Santa Fe, $ 418.836; Mendoza, $ 393.273; Tucumán, $ 319.322, y Salta, $ 207.526. En el otro extremo, está La Pampa, con $ 4353 por día, y Formosa, con 1859 pesos.
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