Caso Juliá: habría complicidad de funcionarios

Complicidad u omisión de control por parte de empleados y funcionarios. Con esa premisa, la Justicia allanó ayer el aeropuerto internacional de Ezeiza y la base aérea de Morón para poder reconstruir la estada del jet privado de los hermanos Juliá, secuestrado en Barcelona, España, con 944 kg de cocaína. Por orden del juez  Alejandro Catania, detectives de la Gendarmería Nacional allanaron organismos oficiales y empresas privadas en Ezeiza

Complicidad u omisión de control por parte de empleados y funcionarios. Con esa premisa, la Justicia allanó ayer el aeropuerto internacional de Ezeiza y la base aérea de Morón para poder reconstruir la estada del jet privado de los hermanos Juliá, secuestrado en Barcelona, España, con 944 kg de cocaína.

Por orden del juez en lo penal económico Alejandro Catania, detectives de la Gendarmería Nacional allanaron organismos oficiales y empresas privadas en Ezeiza.

Se trata de las dependencias de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), la Aduana, la Dirección Nacional de Migraciones, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y oficinas de Aeropuertos Argentina 2000 (AA2000), informaron fuentes de la investigación.

En la orden de allanamiento también figuraba una compañía de catering, cuyos empleados subieron al avión de los Juliá antes del despegue, pero no se pudo hacer el procedimiento porque la firma no tiene oficinas comerciales en la estación aérea.

En la base aérea de Morón, los investigadores allanaron el aeródromo donde estuvo el jet Bombardier Challenger 604 desde el 6 de noviembre hasta el 30 de diciembre pasado.

El juez Catania, su secretario Martín Castellano y el fiscal Miguel Schamun tratan de determinar si los 944 kg de cocaína que se decomisaron en el aeropuerto El Prat, de Barcelona, fueron embarcados en la aeronave antes de salir del país.

"No hay certeza aún, pero la hipótesis más firme es que la droga fue cargada en la Argentina. Los allanamientos se hicieron para reconstruir los controles que los organismos oficiales hicieron sobre la aeronave", explicó a La Nacion una fuente de la investigación.

Los pesquisas quieren reconstruir las casi 50 horas que el avión de los Juliá estuvo en Ezeiza. Desde la base aérea de Morón llegó el 30 de diciembre pasado. A las 20.44 del 1° de este mes, la aeronave despegó del Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini. En el declaración general del vuelo figuraban Eduardo Juliá como piloto, Matías Miret como copiloto y Gustavo Juliá como único pasajero.

En Ezeiza, el avión no habría estado en ningún hangar. Permaneció las casi 50 horas estacionado en el sector 25, cerca de la terminal A.

"La idea es reconstruir todos los movimientos. Saber qué controles se hicieron y qué organismos oficiales se encargaron de hacerlos. Si la droga fue cargada en la Argentina, los controles fallaron por omisión o complicidad", aseguró a La Nacion una fuente de la investigación.

Los allanamientos comenzaron cerca del mediodía y se prolongaron durante varias horas. Los detectives de la Gendarmería Nacional se llevaron documentación de todas las dependencias oficiales donde se hicieron los procedimientos.

Planos
El fiscal Schamun le había solicitado al juez Catania los planos del aeropuerto internacional de Ezeiza y de la base militar lindera.

En la planilla de "movimientos por matrícula del avión" se afirma que la aeronave no tenía carga. La documentación está sellada por organismos nacionales, como la ANAC. La PSA y la Aduana también firmaron documentación sobre el jet de lujo.

De las oficinas de AA2000, los investigadores se llevaron documentación e imágenes digitales que registraron los movimientos que hubo en el lugar donde estuvo estacionado el avión desde el 30 de diciembre hasta las 20.44 del 1° de este mes, momento del despegue hacia Barcelona, con escala previa en el aeropuerto africano de la Isla de Sal, en Cabo Verde.

En un primer momento, cuando se conoció la noticia de la detención de los hermanos Juliá y de Miret, se había informado que la cocaína fue subida en la escala de Cabo Verde.

El juez Catania comenzó la investigación tras una presentación que hizo la PSA. Después de las primeras investigaciones comenzó a crecer la hipótesis de que la droga fue embarcada en la Argentina.

Sin hangares
"En el aeropuerto Amílcar Cabral de la Isla de Sal, en Cabo Verde, no hay hangares y hay mucho movimiento porque es una estación aérea utilizada para la recarga de combustible. Es casi imposible que hayan cargado la cocaína a la vista de todos. Para embarcar casi una tonelada de droga deben haber utilizado un lugar donde el avión pudiera estar oculto", explicó a La Nacion un piloto con 35 años de experiencia y que utilizó la mayoría de las veces Cabo Verde para la recarga de combustible en sus vuelos hacia Europa (como se informa por separado).

"Si vas a Barcelona u otras ciudades de Europa más alejadas siempre se elige la Isla de Sal como escala. Salvo cuando volás a Madrid, podés bajar en la ciudad brasileña de Recife para cargar combustible", agregó el experimentado aviador.

Los investigadores del caso en la Argentina tienen indicios de que la droga no fue subida en la escala de la Isla de Sal. Ahora tratan de determinar si los estupefacientes fueron embarcados en Ezeiza o en Morón. Los cañones apuntan principalmente a la base aérea del oeste del conurbano bonaerense.

Antes de volar a Cabo Verde y a Barcelona, el jet Bombardier Challenger 604 hizo un viaje de cabotaje. Según informaron a La Nacion fuentes oficiales, el 7 de diciembre pasado voló a Mar del Plata.

Un día después, según información oficial, Gustavo Juliá viajó en Aerolíneas Argentinas hacia Madrid. Volvió al país tres días más tarde.

El 13 de diciembre pasado, Gustavo Juliá volvió a viajar a España, en esa oportunidad, eligió la compañía Iberia. Pero no fue solo, voló en compañía de su hermano, Eduardo. Juntos regresaron a la Argentina el 17 de diciembre pasado.

"Las sospechas nos indican que en esos dos viajes los hermanos Juliá terminaron de cerrar el negocio del contrabando de estupefacientes. Estaban seguros de que no los iban a descubrir", afirmó a La Nacion una fuente del caso.

CLAVES

Allanamientos: por orden del juez Alejandro Catania, la Gendarmería Nacional hizo ocho allanamientos: siete en el aeropuerto internacional de Ezeiza y uno en la base aérea de Morón.


Documentación: con el material secuestrado ayer, el juez Catania intenta determinar si fallaron los controles o si los sospechosos detenidos en el aeropuerto de Barcelona contaron con complicidad de organismos oficiales para despegar con los 944 kg de cocaína.


Hipótesis: los investigadores tienen indicios de que los 944 kg de cocaína fueron cargados en la Argentina y no en la escala en la Isla de Sal, en Cabo Verde, como se había informado en un primer momento.


Dudas: si la cocaína se cargó en la Argentina se debe determinar en qué lugar fue cargada. Se sospecha que pudo haber sido en la base aérea de Morón. Allí la aeronave permaneció en un hangar. En cambio, en el aeropuerto internacional de Ezeiza, el lujoso avión que piloteaban los Juliá habría estado unas 50 horas, entre el 30 de diciembre pasado y el 1°, en el sector 25 de la pista.


Ocultamiento: el juez Catania espera con urgencia que desde España le comuniquen cómo estaba oculta la droga en el avión. Hasta ahora no se tiene esa información, sólo un escrito donde se dice que en una inspección la policía halló los estupefacientes "ocultos", pero sin especificar.


Análisis: desde ayer, Catania y su secretario, Martín Castellano, analizan toda la documentación secuestrada en los allanamientos en Ezeiza, en Morón, en la empresa de Juliá y en los domicilios de los tres sospechosos, detenidos en Barcelona desde el 2 de este mes.
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