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Pulenta orgulloso,"pude sostener los brazos en alto y no los bajé nunca"

Eduardo Pulenta reveló que el Dakar 2011 lo puso a prueba como pocas veces en su vida. El mendocino manifestó que el esfuerzo que debió demostrar lo puso a prueba en reiteradas ocasiones. “Se duermen cuatro o cinco horas por día y siempre hay que seguir”, valoró.

Sin dudas el Dakar, como el rally más exigente del Globo, es una dura prueba en que los hombres, además de disfrutar una actividad deportiva, son puestos a prueba no solamente en su resistencia física. También lo sicológico debe ser superado para terminar el largo y agotador periplo.

Esto es lo que el mendocino Eduardo Pulenta valoró al momento de ser requerido por la experiencia que más lo marcó durante la carrera: “Son quince días durmiendo poco. Se duermen sólo cuatro o cinco horas y lo que más hay que demostrar es esfuerzo, no sólo físico, también psicológico”.

Pulenta cruzó San Juan a gran velocidad.
En ese sentido el hombre luego de dejar su moto en el vivac reflexionó: “Eso es lo que me ha dejado el Dakar. La mejor experiencia que puedo rescatar es que me probé a mi mismo como pocas veces lo he hecho y logré cumplir con esfuerzo el objetivo que me puse en su momento”.

“Si el Dakar tiene la fama por ser una carrera muy dura ahora desde adentro puedo afirmar que es durísima. Porque llega un momento en que pensás que se acabaron las etapas difíciles y en ese momento ponen otra más igual o más exigente. Como en el día –el viernes en que se corrió entre San Juan y Córdoba- en que pensábamos que iba a ser una etapa más tranquila y no lo fue”, reflexionó Pulenta.

Sobre la antepenúltima etapa del rally completó que “tuvimos como cien kilómetros de arena muy blanda y después había llovido y por eso nos tuvimos que meter en el barro”.

Edu Pulenta en el primer día llegando a Victoria

Sin embargo, a pesar de la dura experiencia que describió, Pulenta, en el vivac montado en el Predio Ferial en Córdoba, marcó: “Pero no es algo malo, al contrario, la dura experiencia fortalece el espíritu y les aconsejo a los chicos que quieran meterse en el mudo Dakar que no sólo piensen en un año de entrenamiento sino que se preparen para hacer un gran esfuerzo durante la carrera para terminarla y llegar a disfrutar el último día de ella”.

En ese sentido el mendocino enfatizó que “mi anécdota es esa, que pude sostener los brazos en alto y no los bajé en ningún momento a pesar de las dificultades propuestas por los organizadores. La verdad es que estoy muy orgulloso de eso, de haber logrado vivir y superar muchas variables, que van desde lo mecánico a lo físico y pasando por lo sicológico y anínimico”, repasó.

 

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19 de agosto de 2017 | 11:25
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