Vendimia Junín - Rivadavia con Cobos y Racconto

La fiesta departamental que realizaron en conjunto tuvo como figura principal al vicepresidente y a varias figuras del cobismo local. Julio Cobos destacó ese sentido que ambos pueblos pudieran celebrar la "fiesta del trabajo" en armonía. Los intendentes Mario Abed y Gerardo del Río se mostraron como una sociedad política fuerte ante la interna que agita al radicalismo en Mendoza. Cristian Racconto se prendió a la fiesta cobista.

La fiesta de la Vendimia de Junín-Rivadavia fue el escenario donde el cobismo volvió a mostrarse políticamente en medio de las internas nacionales y locales como parte del folklore electoral de 2011. Con Julio Cobos como principal figura, los intendentes Mario Abed y Gerardo del Río dieron muestra de la sociedad política que vienen demostrando desde hace tiempo.

Cobos llegó a la rotonda Mundo Nuevo, punto de intersección entre ambos pueblos del Este provincial, minutos antes del inicio del espectáculo vendimial. Lo hizo a sabiendas de que en estos departamentos gobernados por el radicalismo todavía goza de cierto capital político y puede hacerlo entre el público, acompañado por los jefes comunales y por la senadora nacional Laura Montero.

No obstante jugar de local, llamó la atención que en las tres oportunidades que lo nombraron, el ingeniero recibió tibios aplausos, a diferencia de otras épocas más cálidas políticamente hablando.

El vicepresidente destacó la posibilidad que ambos departamentos pudieran realizar la fiesta en conjunto en una zona de antiguo conflicto entre Rivadavia y Junín. De hecho, recordó que cuando Roberto Iglesias era gobernador, los por entonces intendentes Ricardo Mansur –hoy en el Congreso, como diputado- y el justicialista dante Pellegrini mantuvieron un litigio por los límites territoriales.

“Qué mejor que hacer juntos la fiesta del trabajo”, remarcó Cobos.

El costado político de la fiesta lo detenta la sociedad Abed-Del Río. Los intendentes de Junín y Rivadavia, respectivamente. Un ejemplo de esta hermandad política se dio cuando hace dos semanas atrás, el jefe comunal de Rivadavia fue a la Legislatura a protestar por la asignación presupuestaria para su departamento.

No lo hizo solo. Del Río iba secundado por Abed, que en los últimos dos años se ha transformado en uno de los intendentes más provocadores para el jaquismo, con episodios propiamente vendimiales, como el reclamo de entradas al Gobierno para el Acto Central de la Fiesta Nacional de la Vendimia, algo que irritó al propio Celso Jaque –a esto le sumamos su polémica vivienda de 20 mil pesos como solución habitacional-.

Por ello, esta fiesta en dueto es, a la vez, una demostración de fuerza del cobismo territorial hacia la interna radical. De hecho, Abed es uno de los potenciales candidatos a la gobernación dentro de la UCR, siendo a la vez uno de los que resistía, un año atrás, el regreso al partido de Alem cuando el Confe debatía su supervivencia.
 
“Están un poco nerviosos los intendentes, pero creo que es una buena idea y vamos a ver si sorprendemos”, bromeó Cobos, mientras sus anfitriones se acomodaban entre las sillas, de cara al escenario.

Algo de razón tenía. Cuando el espectáculo terminó, Abed y Del Río se fundieron en un cerrado abrazo.

En síntesis, se trató de una fiesta cobista hasta en lo artístico: la dirección estuvo a cargo del reconocido hacedor vendimial Pedro Marabini, actual asesor del vicepresidente en el Senado de la Nación y ex director del Centro de Congresos y Exposiciones durante la gestión del ingniero al frente de la provincia.

La particularidad la dio el vicegobernador Cristian Racconto. Para el ardor jaquista, el vice también participó comno invitado de la fiesta de ambo departamentos y se mostró junto a Cobos en primera fila. Al finalizar el espectáculo, el vicegobernador resistido por el PJ se fundió en un estrecho abrazo con Mario Abed y posteriormente con Cobos y Del Río.

No fue el único peronista. También estuvo el diputado nacional Enrique Thomas, actualmente en el peronismo antikirchnerista, se lo vio ubicado junto a Montero.

Y, en solitaria representación del gobernador Celso Jaque, un abúlico Martín Aveiro. A diferencia de otras fiestas - a La Paz, por caso, fue el ministro Adrián Cerroni-, el Gobierno decidió mandar a un funcionario de tercera línea que miró absorto y de visitante la fiesta cobista.

 
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