Allanamiento al alma: poesía en la cárcel de mujeres

En el centro penitenciario de Valparaíso, en Chile, se editó una antología de poemas escritos tras las rejas por mujeres bajo condena. Entrá a esta nota y viví su experiencia.

Aquí, el prólogo de "Allanamiento al alma", el libro constituido por poesías escritas por mujeres bajo prisión en la cárcel de Valparaíso. Más abajo, podrás navegar virtualmente por el libro.

Prólogo

Al ingresar en ella, desde la primera entrada y caminando hacia la segunda puerta, me ha invadido primero un vientecillo frío y cada vez más intenso, que poco a poco se va metiendo en mi cuerpo, a medida que voy traspasando todas las puertas y pasillos hasta llegar al Módulo C.

Me llama mucho la atención que entre maicillo y maleza se encuentren flores multicolores que se abren al sol.

En mis treinta y cuatro años de profesión docente, además de mis clases en los sub-sectores del plan común en 1er ciclo básico, he realizado talleres de creación literaria tratando de que se conozca más la obra de nuestros poetas y escritores nacionales y que mis alumnos y alumnas, niños, adolescentes y adultos, desarrollen su propia creatividad. Pero ahora, por primera vez, he tenido la oportunidad de llevar esta experiencia a la cárcel.

En el patio del Módulo C, veo muchas mujeres, jóvenes y viejas, algunas con niños pequeños, que se amontonan a tomar un poco de sol. Otras lavan, porque es día sábado. Varias tienen que acarrear agua que llevan en grandes tarros a sus celdas, porque arriba, dicen ellas, «no hay agua y eso que es una cárcel nueva». Algunas se han enfermado, otras tienen que barrer pasillos para ganar beneficios. Es admirable ver a Daniela y a la pequeña Chescolita de un año y medio, asistir a todas las clases desde el comienzo.

Estas mujeres que están recluidas por diversos delitos, pero que tienen en común haber sido abandonadas, maltratadas, violentadas o que pertenecieron a hogares mal constituidos, y a veces con falta de apoyo y amor, motivos por los cuales han delinquido; se parecen a las flores multicolores de la entrada.

Pese a estar prisioneras, enjauladas en el subterráneo del castillo, como ellas dicen, son capaces de transmutarse y afloran en ellas sentimientos de nostalgia y amor, y escriben narrando recuerdos de su infancia o historias para niños. También crean versos que a veces se avergüenzan de leer, por temor a ser ridiculizadas, consecuencia de una autoestima descendida. No obstante, y poco a poco, estudiando y conociendo la vida y la obra de otros autores y artistas nacionales como Gabriela Mistral, Violeta Parra y Pablo Neruda, que también sufrieron y vivieron el abandono y la incomprensión, son capaces de valorar sus escritos como parte de una vida que sin lugar a dudas es parte de nuestra realidad y cultura, aunque estas bellas flores se hallen en prisión.

Queridas chiquillas, las recordaré siempre. Gracias por la calidez al recibirme, por aceptarme y compartir conmigo algunas de sus experiencias.

Hasta siempre,

Gladys Pérez Cancino  

Hacé clic aquí para navegar por el libro.

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8 de Diciembre de 2016|11:47
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