Una experiencia gastronómica para disfrutar con todos los sentidos

El cocinar no es un acto repetitivo, es más bien un descubrimiento, un despertar continuo de nuestro interior, a través de recetas creativas, de historia, de productos y combinaciones que generan una magia de sabores. Descubramos juntos un restaurante donde se cuecen estos pensamientos.

“Cuando tenía entre ocho y nueve años, mis padres me regalaban libros de cocina, más tarde, cocinar y, cocinar para los demás, se transformó en una liberación de la rutina diaria”. Cuenta Nadia Arón, la española restauranter, esposa del bodeguero José Manuel Ortega Fournier. Actualmente, Nadia está a cargo de dos restaurantes mendocinos, Urban, perteneciente a la bodega y Nadia O.F en pleno Chacras de Coria. Desandando su camino para pensar en los motivos que la trajeron hasta hoy,  la madrileña asegura que estaba predestinada a otra profesión. “Mi madre y abuela eran farmacéuticas,  se suponía que debía continuar con esa actividad. Mientras estudiaba con mi hermano en la Universidad Complutense de Madrid yo era la encargaba de cocinar, luego, trabajé en un laboratorio farmacológico de prestigio y, mientras más estresada me sentía con mi trabajo más comidas quería organizar para liberarme de las presiones. Más tarde, ya casada, vinimos a vivir a Mendoza con José Manuel, época en la que se estaba terminando el restaurante de la bodega. Anecdóticamente me llevó a conocerlo y me preguntó, crees que podrás hacerte cargo de esto?”.

Así fue que, Nadia se lanzó a ser una profesional de la cocina, en Urban, con un equipo de personas que no tenían experiencia que, probablemente, no habrían ido nunca a un restaurante pero que, bajo su guía fueron aprendiendo el oficio. Con el tiempo, afianzada en su nuevo rol, tomó la iniciativa de abrir Nadia O.F , donde poder ofrecer una experiencia más exclusiva que en la bodega, más intimista y más cercana a su estilo personal.

“Para mi, la experiencia de salir a cenar debe ser distinta a la de cualquier otra comida”. Esta es la idea esencial que trasmite Nadia O.F, a través de una casa antigua que recrea el ambiente descontracturado y la calidez de recibir “como en casa”, donde coexisten distintos espacios que predisponen a la intimidad. El restaurante ofrece un menú de diferentes platos, una propuesta muy acertada porque satisface por su versatilidad y nos invita a frecuentarlo de manera seguida para sorprendernos todas las semanas con su novedad. Se trata de un recorrido por varios platos, aperitivos, entradas, principales y postre, entre los cuales se puede escoger entre dos o tres opciones.

Los detalles existen para alegría de quienes los valoramos, una vez sentados no hay prácticamente espera, el servicio, en la misma sintonía, acompaña de manera suave y delicada pero con ritmo la llegada de los platos a la mesa. El pan sacado directamente del horno de barro se ofrece en una cajita cerrada junto al oliva, seguidamente se sirven los appetizers y el resto del menú. Nadia propone gastronomía tradicional de distintos orígenes, con influencia mediterránea, sin embargo, el carácter único y especial de sus platos está marcado por los productos frescos de cada semana y por la sabia combinación que ella obtiene en sus platos, y de cada plato en relación al que le sigue, armonizando ingredientes, temperaturas, sabores y texturas.

Así, felizmente disfrutamos de dos aperitivos, “Ensalada de quinoa con pepino y lima”, que asemeja un caviar vegetal agradablemente acompañado por el Sauvignon Blanc de la línea Urban de fresco carácter mineral y “Mollejas salteadas con tomates cherry y orégano fresco”, maridadas con Torrontés. Las entradas consistieron en unas tiernísimas “Habas salteadas con jamón crudo” y un perfumado “Brick de queso brie envuelto en crocante masa filo con verdes y cebollas caramelizadas al malbec”, ambos platos escoltados por Urban Tempranillo.
Como principales, escogimos los “Tagliatelle de remolacha con queso de cabra”, donde la pasta se realza con un suave marinado en salvia y salsa de torrontés, donde prima la delicadeza, donde menos es más, donde se gana en sabor natural. 

Por otro lado, el “Bife de lomo con ensalada de pimientos asados”, un plato argentinísimo siempre presente en el menú con algunas variaciones. Según Nadia, para quien los sabores de origen siempre han sido una aventura a descubrir, “la prioridad es la calidad de los ingredientes, su correcta elaboración, pero el secreto de esta carne está en dejarla reposar en la heladera al menos una semana, cubierta en paños de algodón, de esta manera gana en sabores, en complejidad, pierde la rigidez propia de la faena”.

Luego, entre lo salado y lo dulce, un sorbete de fruta de estación, refresca y preanuncia el postre, “Peras al vino tinto con crema al agua de rosas”. Las peras en punto justo de cocción se mezclan en la boca con la crema y su  suave rocío de agua de rosas acompañadas por el ácido dulzor de la salsa de malbec y sus verdes pistachos. Un glorioso manjar de cierre!
En cuanto al vino, otra de las buenas ideas del lugar, es la posibilidad de maridar el menú con las distintas líneas de la bodega u optar por llevar el vino que se desee y pagar el descorche. De esta manera, el valor del menú va desde $95 sin vino hasta $180 con la compañía de las líneas Urban, B Crux y Alfa Crux Blend.

Probablemente al momento de leer esta nota, el menú haya variado, como semanas hayan pasado desde la noche en que lo disfrutamos, sin embargo, merecía compartirse la esencia que transmite el restaurante… despertar los sentidos, ofrecer una experiencia completa, devolver en goce los productos frescos de nuestra tierra, en un gesto de amor y de absoluta entrega.

Aperitivo: Ensalada de quinoa con pepino y lima


Ingredientes:

1 kg. de quinoa
1 pepino
2 limas
aceite de oliva
cilantro

Lavar bien la quinoa al chorro de agua y separar aquellas partes o granos que no estén bien. Para cocinarla lo mejor es dejarla a remojo por una hora luego hervirla por unos minutos hasta adquirir el punto deseado. Colar y dejar enfriar. Picar o rallar muy fino el pepino, dejar incluso
la piel. Exprimir el jugo de una lima. Picar el cilantro. Mezclar todo con la quinoa y aceite de oliva extra virgen a gusto.

Como punto final rallar piel de lima por encima y también unas hojas de menta fresca justo antes de servir.

Postre: Peras al vino con crema de agua de rosas


Ingredientes:

4 peras firmes
vino Malbec, en cantidad suficiente para cubrir las peras
100 gr. de azúcar
cáscara de limón en trozo
palo de canela
crema de leche
una cucharada sopera de agua de rosas (no la esencia)
pistachos para decorar

Se pelan cuidadosamente las peras y se las coloca en una olla junto con el vino, el azúcar, la piel
de limón y la canela. Se las deja cocinar al menos una hora a fuego lento vigilando que siempre estén cubiertas de vino. Transcurrido este tiempo se las saca y se las deja enfriar.

Se recuperan los jugos de la cocción y se los pone al fuego hasta que reduzcan a consistencia un poco más líquida que una jalea. Luego, se monta la crema sin azúcar (es un gusto personal) con el agua de rosas.

Las peras se cortan en discos lo más fino posibles. Para el armado del plato hay que intercalar los discos de pera con la crema. Se salsea con la jalea de la cocción y se adorna con pistachos para lograr un toque crujiente y de color.

Opiniones (3)
20 de agosto de 2017 | 07:05
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20 de agosto de 2017 | 07:05
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  1. EN LO DEL PERSONAL DE URBAN, NADIA TENIA A UNO DE LOS MEJORES COCINEROS DEL VALLE DE UCO, EL CUAL HIZO EXPERIENCIA EN VARIOS RESTAURANT DE LA CIUDAD DE MENDOZA Y EN EL SUR SUPO TRABAJAR EN TINTO BISTRO. ASI QUE NO SE DONDE SACARON LO DE LOS EMPLEADOS SIN EXPERIENCIA. Y SOBRE LAS PORCIONES SON CHICAS PERO NO QUEDAS CON HAMBRE.
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  2. A esta hora..trabajando...leer esta nota es una invitación a pedir delivery!! Pero necesito 6 porciones de cada plato para empezar!!!
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  3. Fuimos a Nadia OF. Excelente lugar, muy buena comida y atencion. Pedimos el menu de varios pasos, vinos estupendos, pero cada plato se comia en 2 o 3 bocados... hasta mi novia que come muy poco quedo con hambre. La propuesta es excelente, pero deberian ver el tamaño de las porciones, ajustarlas al mercado local. Insisto que los sabores y combinaciones son "perfectas" pero se disfruta en 1 solo bocado.
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