La dueña de las canciones que unieron a la familia

Las canciones de María Elena Walsh sonarán por siempre en nuestras vidas. Fueron las que unieron a abuelos, padres e hijos en un canto encantador. ¡Gracias por eso!

Fue mi hija Martina la que me avisó de la muerte de María Elena Walsh. Me lo dijo con dolor, con tristeza. Y esa misma sensación fue la que sintió el resto de la familia.

Desde luego, sus canciones siempre sonaron en nuestra casa y, más de una vez, nos unieron a los cuatro en un canto único, con una canción que sabíamos todos, de principio a fin.

Cierta vez conducía un programa de radio y me puse a musicalizarlo en la previa de un Día del Niño. Así, me encontré con un disco impresionante: “Cantamos a María Elena Walsh”. Su listado de canciones e intérpretes es un lujo: Manuelita la tortuga (José Luis Perales), El Reino del Revés (Manuel Wirtz), Orquesta de Señoritas (Joan Manuel Serrat), Canción de la vacuna (Patricia Sosa), Canción de tomar el té (Los Pericos), Barco quieto (Ana Belén), Canción del jardinero (León Gieco), Canción de bañar la luna (Víctor Heredia), Canción del jacarandá (Palito Ortega), Endecha española (Víctor Manuel), Serenata para la tierra de uno (J. C. Baglietto), Chacarera de los gatos (Cuti y Roberto Carabajal), Requiem de madre (Teresa Parodi), Como la cigarra (Pedro Aznar) y La calle del gato que pesca (Lito Vitale).

Pero después, atrapado por esa magia, encontré que había más canciones y más intérpretes que se lucieron con sus letras.

Hay discos de su recordado dúo con Leda Valladares; hay libros y personajes como el Mono Liso, Manuelita, la Reina Batata, Pocopán o la mona Jacinta; y están aquellas que nos permitieron mirar para adentro, como “Canción de cuna para un gobernante”, “Dame la mano y vamos ya”, “Serenata para la tierra de uno” o “Como la cigarra”.

Hay canciones para siempre. Hay libros para siempre.

Murió María Elena Walsh, la mujer que unió a los padres y los hijos en una misma canción, en un mismo personaje, la que nos llevó a bailar el Twist del Mono Liso sin vergüenza delante de una multitud, la que nos hizo cantantes populares al entonar la “Canción para tomar el té” en el medio de un acto escolar.

Hoy y siempre, las familias argentinas se unirán en una letra, simple y directa, como quien las creó.

Gracias por tanta música, por tanta literatura... Gracias por estar conmigo de chico y de grande.

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