Seducción, calor y baile en el "after beach"

Se trata de una corriente ya impuesta en los bares frente a la costa. Bajo el mando de los DJ's el "dancing" comienza desde temprano. Los buenos tragos y un espectacular paisaje gracias a la puesta del sol en el mar aseguran la mejor “previa” para la noche de boliche. ¡No te pierdas la galería de fotos!

Lo que se dice en Reñaca este año es que pareciera haber nuevos cánones que, en total contraste con temporadas pasadas, este año marcan un comportamiento diferente en los veraneantes.

La onda es la distensión, el relax. No va el bullicio, tampoco los gritos adolescentes y menos el apuro o las “giras” que marcaban el recorrido por diferentes bares y boliches en un día.

A puro baile: Mariana Aveiro, Irupé López,
Leticia Garritano y María José Boero.
 

Hay una sola consigna que parece ser la madre de todas las demás: pasar el día sin trasladarse demasiado. Del departamento a la playa, y a disfrutar el sol. Escuchar música tranqui, tomar mates o ricos tragos en la arena, "paletear" un rato con amigos o, a lo sumo, caminar un poquito de sector en sector para ver “a quién te encontrás” (sabemos que a la curiosidad del mendocino por encontrarse a coterráneos no hay moda ni relax que pueda matarla).

El sol baja y el día explota

Es así: el sol cae y se desata el carnaval. La vereda se transforma en una pista enorme llena de chicos bailando descalzos y cantando los reggaetones del momento.

Es que la onda relajada y zen que imperaba en el día se acaba cuando febo se reúne con el Pacífico. Los after beach son la movida top del verano y casi puede decirse que desbancan a los boliches nocturnos.

Dancing furioso para despedir el sol.

Sofía Cangleosi y Gonzalo Casais a puro sol y
buenos tragos en "Las Tubas".
Se trata de reuniones de jóvenes -y no tanto- que comenzaron en forma espontánea en la playa, pero que ahora se trasladan a los bares de la avenida marina, la que bordea la costa.

Con promos de cervezas en mano, cientos de argentinos y chilenos se encuentran, se conocen, se "histeriquean" y hasta intercambian palabras y gestos seductores. ¿La novedad? La presencia de DJ's que promueven el dancing en las veredas.

¿La perlita? Ellas van a la playa con bolsos XL. En su interior viene la mini, el brillito, los anteojos ochentosos, un pañuelo para el pelo o el cuello y alguna remerita copada y –ya sea en los baños de estos bares o en improvisados cambiadores creados por dos o tres amigas que sostienen toallones gigantes a su alrededor- en un dos por tres, todos esos elementos trocan su lugar por la bikini, que queda guardada. Ya se han transformado en una nueva fémina hot, listas para hacer frente a lo que resta de la tarde con sandalias en mano.

Ellos no. Ellos son más básicos, y si trabajaron el lomo en el gimnasio no importa el frío: hay que mostrarlo. Cuero a morir.

Es así: llegó el momento para que la seducción explote.

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