Cinco trampas de la comida "sana"

Muchos alimentos que consumís habitualmente parecen súper saludables, incluso los comprás convencido de que son lo mejor para vos y tu familia, pero resulta que esconden grandes cantidades de azúcar, harinas procesadas, grasas y calorías, letras de hormiguita y etiquetas que confunden. Aquí “desenmascaramos” a algunos.

1. ¿Te preparo la ensalada?

Vas a un restaurante y el mozo te lo pregunta. Pensalo: no siempre pedir ensalada resulta la opción más light o saludable del menú. Muchas veces las ensaladas preparadas con pollo, atún o simplemente de vegetales son realzadas con aderezos con grasas y calorías ocultas gracias a un alto contenido de mayonesa, crema o a una elevada cantidad de aceite.

Si bien mucho depende del tamaño de la porción y los ingredientes de tu ensalada, si comés afuera o pedís delivery elegí siempre mayonesa bajas calorías y aceite de oliva o una cantidad reducida de aceite de maíz. También podés retrucar con un: "Mejor me la preparo yo, ¿me traés oliva y aceto, por favor?". Y si no, te recomendamos que comas ensalada en casa.

2. Barritas de cereales

De unos años a esta parte, las barritas de cereales son nuestros salvavidas ante el ataque de hambre ¿verdad? Pero no tenemos muy buenas noticias. Muchas de las barritas que decoran los kioscos están preparadas con azúcar agregada e hidratos de carbono en forma de glucosa y fructosa, y grasa saturada, lo que permite recargar rápidamente los depósitos de glucógeno. Sumado a esto, muchas barritas (en especial las que intentan reemplazar las comidas) contienen más de 350 calorías, más de lo que mucha gente elegiría como colación.

Seamos astutos al ingerir frutas secas o cereales. Comé un mix de 50grs de frutas o queso de bajas calorías con 4 galletitas integrales pequeñas.

3. Batidos de fruta o "smoothies"

En muchos bares y cafés los licuados son la opción más rica, colorida y saludable. Pero, muchas veces la fruta es mezclada con una cantidad desproporcionada de azúcar que puede aumentar el contenido calórico total.

Un licuado es una excelente fuente de energía pos-ejercicio, pero es igualmente importante que el balance entre calorías gastadas y consumidas sea equilibrado.

Si preparás licuados en casa, hacelos con edulcorante y leche descremada, y procurá usar fruta fresca y no de lata.

4. Productos "light"

Primer mandamiento de la alimentación sana: que un producto esté etiquetado como light no significa que no engorde. Claro que existen muchos productos light que son saludables, pero siempre es buena idea esforzar la vista (o los lentes) y leer la letra de hormiguita de los paquetes y etiquetas para confirmar si además de light el producto en cuestión es nutritivo.

Para desenmascarar el bocadillo que estás por ingerir tené en cuenta el balance de estos componentes: calorías, sodio, fibras, vitaminas y minerales.

5. Súper panes multi-cereal o semillados

El mercado de alimentos ofrece cada día más, y por suerte, nuevos productos panificados orientados a los que cuidamos nuestra salud. Los nuevos multi-cereal, semillados o con granos nos deslumbran desde la góndola. Suenan ricos, se ven saludables, pero puede ser que no contengan el grano entero que nuestro organismo espera.

Muchos de los panes rotulados como "multi-grano" o "avena-arrollada" son elaborados con harinas procesadas. Esto significa que, al comerlos, no recibís todos los beneficios del grano entero. ¿Cómo darnos cuenta? La etiqueta nos dará esa información. Si el primer componente reza que es refinado como "harina enriquecida", dalo por hecho: no estás consumiendo un pan integral de grano entero, sino que la harina que se utilizó es harina de trigo que ha sido tan procesada, que ya no tiene valor nutritivo.
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