Sol, playa y agite "teenager"

MDZ Sociales recorrió el sector 4 de Reñaca y recogió varias opiniones de los visitantes más jóvenes. ¿La misión? Reconstruir una jornada de vacaciones de un/a mendocino/a de entre 17 y 24 años. No te pierdas la galería de fotos y la mirada adolescente –y no tanto-: ¡No tiene desperdicio!

Este año, como nunca, Reñaca se ha visto copada por gente joven. El grueso de visitantes tiene una edad que oscila entre los 17 y los 25 años, generalmente grupos de amigos, compañeros de secundario o de facultad.

MDZ Sociales decidió averiguar cómo transcurren los días y cuáles son las actividades que los llenan.

Crónica de una vacación teen.“Dormimos toda la mañana, por supuesto… y el almuerzo no existe. A lo sumo, una frutita o una sopa liviana, porque nos levantamos tipo dos de la tarde, y a las tres ya estamos en la playa”, comentó Sofía, una godoycruceña de 19 años estudiante de Psicología.

“El mar está out. Es muy frío, así que nadie se mete. La onda es quedarse tomando sol, tomando mate, fernet o cervecitas y haciendo playa hasta las ocho… ahí nos cruzamos y el atardecer se recibe en algún after beach. Los más copados son 'Las Tuba', el 'Pirulas' y la 'Quinta entrada'", continúa Sebastián, un menduco orgulloso de su cuerpo trabajado en el gimnasio todo el año.

La guitarra los unió. Bianca, Florencio, Cande, Caru, Gonza, Emi, Agus, Manu, Soso, Rodri, Suri, Agustina, Mechi y Coti cantaron los temas del momento hasta la puesta de sol.

“Después del after se hace una corrida express al supermercado, pero sólo cinco minutos, porque todos nos hemos traído la comida desde Mendoza. ¡Acá está carísimo!”, exclama Tatiana -22 años-. “Cenamos y ahí nomás empezamos la previa: al principio nosotras la hacíamos solas, pero después te vas haciendo amigos playeros y nos juntamos en diferentes departamentos… en las previas se decide a qué boliche partir”, explica Julia, que el año que viene piensa comenzar Abogacía.

Pablo termina el relato contando que, “al boliche se va desde la 1 am –a esa hora expiran los pases gratis- hasta que cierre –generalmente entre las 4 y las 4:30-. Luego continuamos con el after party: en el departamento de amigos o en el McDonalds”. Ya se sabe que la famosa casa de hamburguesas se transforma en un templo veraniego para los adolescentes.

En fila para la cámara de Sociales. Valentina Díaz Nara, Carla Martini, Chiara Palma, Emilia Neme, Constanza Acevedo y Jésica Cerván.

Argentinos vs. chilenos. “Siempre la onda y las amistades surgen entre argentinos. Nosotras hemos conocido a otros grupos de mendocinos, a sanjuaninos y a cordobeses… pero con los chilenos no pegamos. Definitivamente, curtimos otra onda”, explicó Mayra y su grupo de amigas.

“Sin embargo, yo quiero decir algo, y que quede bien en claro: los chilenos son excelentes, correctos, muy caballeros, galantes. Te sacan a bailar y te dicen cosas lindas, te saludan al otro día… los argentinos son unos desubicados. Ordinarios y maleducados. Es más, si vos declinás una invitación a bailar, hasta te insultan, te degradan”, opinó Cecilia -19 años-.  

Muertos de risa. ¿Qué causaba tanta gracia? ¡Las sombras chinezcas de los amigos proyectadas en sus cuerpos!

“¡Pido derecho a réplica!”, dijo Juan -24 años. “Lo que pasa es que no hay nada que hacerle: a las argentinas les gusta el histeriqueo, hacerse las divinas y las chicas hot, pero cuando llega la hora de los bifes, arrugan. Las chilenas son diferentes, y van al frente: si te tienen ganas, se la bancan”.

El boliche. Los diferentes locales bailables también tienen distintivos: están los que pasan “música para argentinos”, con un variado que recuerda a las fiestas de casamiento –mucha pachanga, reggaetón y los hitazos del momento-; pero también hay otros que tienen una onda diferente: hip hop, cumbias desconocidas y temas de bandas como “Los tres”, “Kudai” o “Javiera”, especiales para chilenos.  

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