La playita del amor

MDZ Sociales recorrió las playas de Reñaca para encontrar mimos, arrumacos, besos y testimonios de amantes y enamorados. En la nota, no te pierdas los relatos de las andanzas de Cupido bajo el sol del Pacífico. Por supuesto, mirá la galería de fotos con los más "querendones" del verano.

Si bien año tras año Reñaca se transforma en una “Mendoza con playa”, y los adolescentes son los que se adueñan de casi todos los espacios del lugar, muchas parejas eligen también pasar días de mimos y caricias junto al mar por estos lados.

“En nuestro caso, la cercanía hace que sea el lugar ideal para una escapada. Adoramos el mar y sólo tenemos cuatro días para una mini vacación… por lo tanto ni lo dudamos: agarramos el auto y nos vinimos”, dijeron Laurita y Nico, dos enamorados que pasearon su amor por el mar.

“Para nosotros este lugar es muy especial: nos conocimos hace un par de años en Reñaca mientras yo estaba con amigas y él, con compañeros de rugby. 'Pololeamos' –como se dice aquí- durante el verano, y después nos encontramos en Mendoza y seguimos saliendo. ¿El resultado? Dos años ya de la relación más maravillosa. Tenemos planes de formalizar y todo”, confesó Agustina a MDZ Sociales.

El rubio y la morocha. Nicolás
Perinetti y Laura González Petrini
se escaparon a la playa para recibir
el año nuevo en el mar entregados
al amor.

Es que, a pesar de ser “el” lugar para las vacaciones con amigos, la playa y el mar tienen una cualidad adherida sin discusión: son románticos. La brisa marina, el atardecer con el sol tragado por las aguas, la piel desnuda y bronceada del otro y la adrenalina de conocer gente nueva y conquistar, mirar, descubrirse y gustarse hacen que el/la más desprevenid@ encuentre su media naranja o, por lo menos, viva un romance de verano.

De todo un poco

MDZ Sociales paseó por las playas y recogió algunos testimonios. ¿El tema? El amor, el sol, el verano. Esto dijeron:

Amores nuevos. “En mi caso, pienso que las vacaciones son el momento preciso para liberarse, para experimentar y para poner las cosas en análisis. Yo estoy de novia, pero acá hay un chico que me mueve el piso y tengo muchas ganas de darle para adelante y ver qué pasa. Supongo que esos deseos ya me están diciendo que mi historia en Mendoza no está muy bien que digamos”, comentó una flamante contadora.


Ceci Lamantía y Fede
Méndez, súper enamorados.
Amores prohibidos. “Yo estoy casado y vine a una despedida de soltero. Somos ocho amigos festejando el futuro casamiento de uno de ellos y me pasó algo muy loco: me enganché con una chica diez años menor que yo y estoy viviendo un fin de semana de pasión desenfrenada. Ella es chilena y tengo claro que esto empezó y terminó acá… me da culpa, lo reconozco, pero me hago cargo: la experiencia la busqué”, se anima a confesar Jorge, de 35 años.

Amores de siempre. “Tenemos ya años de casados. Empezamos viniendo a Reñaca como novios y ahora es emocionante ver que los dos, que veníamos al principio, nos hemos transformado en casi veinte, entre hijos y nietos. Este lugar forma parte de nuestra vida”, dijo un reconocido abogado y jurista mendocino. 

Amores que se acaban. “Vine con amigas porque hace un mes empecé los trámites de divorcio y las chicas decidieron por mí: necesitaba aires nuevos. La verdad es que estoy bastante triste, pero se veía venir. Mi matrimonio últimamente era sólo peleas, competencia, enojo… ¡Por favor no pongas mi nombre porque me muero!” Palabras de una elegante dama de sociedad mendocina. 

Amores que solidifican. “Esto que te cuento es un secreto: he venido de vacaciones con mi novia, pero la intención máxima es proponerle matrimonio. Tengo todo planeado: paseo por la playa, caminata, puesta de sol… y en ese momento le voy a hacer la pregunta del millón. La verdad es que no creí nunca que iba a amar tanto a alguien. Es mi otra parte, realmente. Suena cursi, y me la banco: ¡Quiero pasar con ella toda la vida!”, exclamó Santiago.  

Muchas historias, muchas sensaciones… todas derivadas de un solo sentimiento… del que rige todo… del amor.

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