2011, la oposición y un desafío en Mendoza

El país cambió sobre el final de 2010 y los referentes opositores de Mendoza ahora deberán salir a pelear una elección a gobernador que creían tener ganada. Los temores del radicalismo y las divisiones del Partido Demócrata. Cómo está cada cual en las encuestas.

Por la levantada del kirchnerismo en todo el país, 2010 no fue un gran año para los partidos opositores mendocinos. Pero al menos hay un consuelo para ellos: encaran 2011, el año de las elecciones, en una situación de paridad con el justicialismo gobernante.

Antes del comienzo de la campaña, los radicales ya anotados para pelear la gobernación reúnen una intención de voto igual que las que tienen los potenciales candidatos del peronismo. En tanto el Partido Demócrata y sus hombres arrancan varios casilleros atrás, pero con las perspectivas de hacer una buena elección si definen con claridad su alineamiento nacional.

No es totalmente malo para los opositores este panorama, si se lo compara con la situación nacional. A diez meses de las elecciones, todos los sondeos sugieren que Cristina podría obtener una victoria arrasadora.

Mendoza, en cambio, es una isla que siempre regatea la entrega de la suma del poder y que obliga a los candidatos de todos los colores a sudar la camiseta. Este año no será la excepción.

La UCR. Con cifras cercanas al 30 por ciento de intención de voto cada uno, el radicalismo tiene en la grilla de largada de la campaña al intendente de la Capital, Víctor Fayad; el intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo y el ex gobernador Roberto Iglesias. Pero de los tres, sólo han formalizado sus precandidaturas Cornejo e Iglesias, mientras que el siempre misterioso Fayad no da pistas claras sobre sus aspiraciones.

 

Lo cierto es que los tres anotados para pelear la gobernación tienen méritos y experiencia para seducir al electorado. Han ocupado u ostentan importantes cargos de gestión. Ninguno es un aventurero nuevo de la política, algo que años atrás era un mérito para los políticos pero hoy no es atractivo para la ciudadanía.

El elector mendocino, que tiene a esta altura un lógico alto nivel de indecisos (cerca del 20 por ciento), coloca al trío radical en el mismo lugar que los dos principales candidatos del peronismo: el ministro de Acción Social Carlos Ciurca y el senador nacional Adolfo Bermejo.

Pero a diferencia de los hombres del peronismo, los radicales disponen de un electorado menos sólido. Según el encuestador Enrique Bollatti, el voto opositor contempla la posibilidad de inclinarse por otra opción, por ejemplo el Partido Demócrata. Mientras que el voto oficialista está consolidado y difícilmente cambie. El gran crecimiento de la imagen de Cristina en 2010 le asegura a sus potenciales figuras en Mendoza una buena performance, de entrada.

 

No es el único desafío para los radicales, que pasaron en 2010 de tener ganada la elección de este año a encontrarse con el desafío de seducir a la gente, debido al impresionante fenómeno que generó la muerte de Néstor Kirchner y el derrame en sus seguidores de todo el país. Además de este condicionante, el candidato a presidente que cada partido podría ser vital para las aspiraciones de cada uno.

Las cada vez más difusas posibilidades que tiene Julio Cobos de ser el candidato a presidente de la UCR genera muchas dudas respecto del arrastre de votos en la UCR. Ni Ernesto Sanz ni Ricardo Alfonsín, los rivales internos de Cobos por la presidencial, pueden atraer votos al candidato a gobernador de la UCR en la medida que lo haría el actual vicepresidente si se encuentra al tope de la lista.

A lo que hay que agregar el “daño” que podría hacerle a la fórmula radical el esquema de alineamiento nacional de los demócratas: que el PD vuelva a juntarse con Mauricio Macri podría llevarse hacia esa boleta muchos votos de la centro derecha.

 
Los radicales tienen, por último, la contra de sus propios internismos. De hecho, 2010 fue para la UCR el año de las grandes internas, el tiempo para los precoces posicionamientos personales, después de la rotunda victoria sobre el peronismo en las legislativas de 2009.

La batalla radical promete seguir hasta la interna de los primeros días de mayo, con asuntos pendientes que para algunos tienen gran importancia, como por ejemplo, la supervivencia o no del Frente Cívico que ganó en 2009.

Demócratas y peronistas disidentes. En tanto, los albores de la próxima campaña electoral encuentran al PD sujeto a una fuerte indefinición política. El alineamiento nacional del partido ha vuelto a ser traumático: los dirigentes del tradicional partido mendocino están muy divididos entre el apoyo Macri, alguna de las figuras del peronismo federal o Elisa Carrió.

 

Los encuestadores, no obstante, afirman que sólo Macri puede garantizarle al PD una buena performance electoral en 2011, cercana (de base) a los 20 puntos porcentuales.

En cuanto a los candidatos a gobernador, no hay grandes novedades. Fuera del microclima político, la gente sólo identifica a dos dirigentes: el diputado nacional Omar De Marchi y el intendente de Luján, Omar Parisi, que está bastante más abajo en los sondeos que el primero. Los dos lujaninos están muy peleados entre sí y representan dos opciones completamente diferentes.

 
La batalla para definir el candidato se extenderá hasta mayo y promete ser bastante dura, aunque quizás mayor es el debate interno sobre la boleta nacional a la que los gansos se sumarán.

Pero es más compleja la realidad que deben afrontar las figuras en Mendoza del peronismo federal, el que más golpeado quedó con la remontada final del kirchnerismo en 2010. Ningún justicialista disidente logró consolidarse hasta aquí en Mendoza como opción para la gobernación.

Sobre fin de año, Daniel Cassia trató de empezar a mostrarse a los mendocinos con algunos carteles callejeros, pero las encuestas le dan un número bajísimo de intención de voto. También en el epílogo apareció un empresario, José Micheli, quien intenta hacerse ver como el crédito de Eduardo Duhalde en Mendoza, pero que también es casi un desconocido para los ciudadanos.

 

Una prueba cabal del estado de situación del PJ Federal es la postura de uno de sus dirigentes importantes, el senador de San Rafael Vicente “Chicho” Russo, quien hace un tiempo sacaba chapa de duhaldista pero sobre fin de año comenzó a pegar la vuelta y hasta puso la cara en el lanzamiento de uno de los candidatos del peronismo ortodoxo mendocino, Raúl Mercau.

El factor Jaque. Un último elemento que puede modelar el destino de los opositores en la elección de este año es el comportamiento del gobernador Celso Jaque.

Su prolijo disciplinamiento al kirchnerismo, que en 2010 le generó varios sinsabores (por ejemplo, la polémica de la promoción industrial), terminó redituando a favor de todo el PJ, por el arrastre favorable del efecto Cristina.

Pero un peronismo que en buena parte de 2010 llegó a contemplar la posibilidad de abrirse del proyecto nacional, por los ninguneos del matrimonio presidencial, le queda ahora por definir que hará con su gobernador en la campaña electoral, dado que el malargüino libra una batalla interminable con su pobre imagen pública.

¿Será Jaque solamente el gran elector del próximo candidato a gobernador? ¿O se arriesgará el justicialismo a ponerlo en la boleta como diputado nacional, según se estila en Mendoza, a pesar del riesgo que esto puede generar en las urnas? Este es uno de los dilemas oficialistas para observar atentamente en el comienzo de un año electoral abierto e impredecible.
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