Los" hermanitos" denunciaron que la producción no les cumple

La situación se dio en medio de una supuesta medida disciplinaria impuesta por el programa por la cantidad de destrozos en la casa.

“Hoy, vas a ver un programa especial. Por primera vez en la historia de Gran Hermano  se barajó la posibilidad de mandar  a placa a todos los participantes”, arrancó Jorge  Rial con un monólogo en donde  comparó las guerras de almohadas de los “hermanitos” con la guerra en Kosovo.

Al parecer, los destrozos propiciados por los concursantes habrían dejado un saldo de varios micrófonos personales, focos de cámara, picaportes, puertas y algunas rejas protectoras de luces. “Esto es imperdonable, no podemos dejar pasar esta situación de violencia tan marcada”, justificó el conductor que, a lo largo de la gala del domingo, cambió su tono crítico y convencido cuando los participantes comenzaron a redoblar la apuesta.

“Gran Hermano decidió darles por perdida la prueba semanal y, en consecuencia, sólo recibirán la mitad del presupuesto asignado para la comida”, anunció, desde la ya clásica voz en off, el omnipresente Gran Hermano.

Pero, claro, la reacción de los chicos no se hizo esperar y después de desdramatizar la denuncia de la producción, comenzaron a disparar con munición pesada. “No tenemos juegos, ni gimnasio, ni música. Estamos encerrados, es una forma de divertirnos y de descargar. Además, siempre que hicimos guerras después limpiamos todo”, se aceleró a responder una compungida Jesica Hereñú.

“Gran Hermano se comunicó tres veces con ustedes para advertirles que los destrozos de la casa iban a tener una consecuencia chicos”, resistió Rial. “Eso es mentira, nunca nos dijeron nada. Sólo nos pidieron que limpiáramos la casa pero nunca hablaron de penalización”, defendió Luz Ríos.

Conforme avanzaba el diálogo, el conductor comenzó a verse presionado por los lógicos argumentos de los “hermanitos” y su postura, firme y convencida, comenzó a desvanecerse. Pero, claro, la decisión estaba tomada. “Chicos, si yo hubiese estado en la casa estoy seguro de que hubiera hecho lo mismo, pero no es una decisión mía”, defendió el mismo que, minutos atrás, había calificado el hecho como una “metáfora de la violencia que se ve en la calle”.

Luego de destacar que todos firmaron un reglamento de conducta, uno de los participantes colapsó y denunció, al aire, una serie de graves faltas cometidas por la producción del programa.

“No pueden pretender que yo cumpla con un reglamento cuando ustedes no están cumpliendo con el contrato. Hace cuatro días que estoy con la boca cortada y que estoy pidiendo algún desinfectante y no me lo dan”, disparó Cristian Urrizaga, el participante que, en su momento, se presentó como un paseador de perros y que hoy está en los ojos de la justicia luego de que un fiscal pidiera su detención.

“Estoy seguro de que la producción está tomando nota de todo esto”, resistió el incómodo conductor quien, para su sorpresa, recibió otro reclamo. “Yo no sé si tengo el dedo quebrado y hace tres días que estoy pidiendo que me traigan un médico o que me den algo para el dolor y sólo me dan ibuprofeno”, denunció Donate.

Pese a la resistencia de los chicos, la producción se mantuvo firme en su decisión de anularles la prenda semanal aunque, claro, la jugada “disciplinaria” los dejó en jaque luego de que, sin ningún tipo de pudor, la nueva camada de “hermanitos” dejara en evidencia los trapitos sucios.

La noche siguió y la gala de eliminación logró llevarse a cabo. Así, después de toda la pelea, el conductor volvió a ingresar a la casa para anunciar que quien debía abandonar el programa era Ariana Florentino, eliminada con el 59% de los votos.

Fuente: minutouno.com.ar
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12 de diciembre de 2017 | 17:33
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