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MDZ en la ruta: la tormenta en Córdoba le dio el marco que le faltaba al Dakar 2011

Durante la tarde del domingo una fuerte tormenta cayó sobre Santa Rosa de Calamuchita y el público del Dakar vibró con la experiencia. Lejos de irse la gente siguió apoyando el paso de los pilotos. Orly Terranova visitó el puesto de control en pleno diluvio.

La primera etapa del Dakar 2011, durante el segundo día de la competencia, discurrió en Santa Rosa de Calamuchita, en Córdoba, en un verdadero escenario de competencia rigurosa, bajo una severa tormenta.

Sin duda la tormenta que mitigó el calor de la tarde cordobesa en las sierras fue el condimento que faltaba para darle un marco de color-aventura a la competencia que atrae desde el sábado la atención del mundo fierrero.

Antes del diluvio, la gente apoyó a todos los corredores. Después, el ánimo siguió intacto.

La contingencia climática avino a los pocos minutos después que pasaron los primeros autos por el control número dos de la carrera: el español Carlos Saiz, llegó al puesto a las 14:20, luego transitó por el camino de tierra Peterhansel con sólo cuatro minutos de diferencia del actual campeón y al mismo tiempo en que el cielo rugió, como si fuera a partirse.

Entonces la gente miró hacia el cielo y se miró entre sí y tomó la decisión: “¿Nos quedamos papi…?”, le preguntó un joven padre a su pequeño hijo de seis años quien respondió: “Obvio, sino para qué vinimos”, le espetó. Entonces el padre frenó a un vendedor y le compró dos ponchos para lluvia, a diez pesos cada uno. Claro, antes de la lluvia, cada uno costaba cinco pesos.

Bajo la lluvia y dentro del agua, la gente vivió con pleno espíritu dakariano la máxima competencia de autos de travesía de Sudamérica.

A las 14:28 hizo su aparición el qatarí Alatiyah, quien hizo que brillaran los ojos alucinados del niño que no dejaba de sacar fotos. Al mismo tiempo comenzó a caer la lluvia que con el correr de los minutos se puso brava, mientras las ráfagas de viento hacían temer que la tormenta no cedería. Ya a las 17, los primeros rayos de sol comenzaron a colarse entre las nubes que habían dejado de mojar la tierra y quienes admiraron a los corredores.

Ya bajo la tormenta, luego de las 14:33, cuando inició la lluvia, hizo su paso triunfal ante el público excitado el auto número 304, bajo el mando de Mark Miller.

Una familia se reubica con sus pertenencias al ver que la lluvia no cesaba.

A unos mil metros de allí, sobre un guadal alimentado por las aguas del Río Santa Rosa, una pequeña multitud era desalojada en ese momento por Defensa Civil, ante el temor de que el río se desbordara. Informes que manejaban los efectivos daban cuenta de que el río había crecido mucho.

Luego pasaron mostrando su destreza bajo el agua Robby Gordon, De Villers y finalmente el mendocino Orly Terranova, luciendo el número 309, y siendo aplaudido y ovacionado por los presentes que no mostraban parte seca de sus cuerpos alguna.

Cumplida la primera etapa de competencia real, Terranova le entregó el mando del BMW a su copiloto Filipe Palmeiro, para llegar al vivac en la Ciudad de Córdoba un poco, sólo un poco, descansado. Algunos en la llegada al Predio Ferial cordobés, frente al Estadio Mario Alberto Kempes (ex Chateau Carreras), lo vieron al mendocino dormitando, al menos con los ojos cerrados.

¿El equipo de MDZ? Pasado por agua. Con uno de sus fotógrafos saliendo del guadal, por orden de la Defensa Civil. Otro de los fotógrafos sobre un camión de rescate de bomberos, para obtener mejores imágenes y el cronista y el piloto de la unidad rodante del diario, tratando de obtener datos sobre la tarde de competencia.

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