"Argentina tiene la idea que reprimir es malo"

El ex presidente Eduardo Duhalde, de pie en la proa del yate de su amigo Antonio Arcuri, avanza hacia el mar. Significa el principio de una jornada de pesca en Punta del Este y quizá también la metáfora de la imagen que quiere construir: su vuelta a la política.“Nos acostumbramos a convivir con la inseguridad, como si la seguridad no fuera de lo que hay que ocuparse”, dice

Con la mirada perdida en el horizonte, el ex presidente Eduardo Duhalde, de pie en la proa del yate de su amigo Antonio Arcuri, avanza hacia el mar. Significa el principio de una jornada de pesca en Punta del Este y quizá también la metáfora de la imagen que quiere construir: su vuelta a la política.

Es otro peronista más que descansa en la meca del exhibicionismo menemista. Come pescado, camina con su mujer, Chiche, por la playa y se entretiene en largas lecturas de libros que bajó a su iPad, desde donde también chequea su cuenta de Facebook y lee Twitter.

“Nos acostumbramos a convivir con la inseguridad, como si la seguridad no fuera de lo que hay que ocuparse”, dice a PERFIL en la primera entrevista que concede en este año electoral.

—¿Por qué decidió volver después de tanto tiempo?

—No hay dirigente que tenga más experiencia que yo. Y en segundo lugar porque quiero a mi país y sé cómo se sale fácilmente, pero el problema es que ellos (por los Kirchner) no saben.

—¿Por qué piensa que se lo vincula con la organización de las tomas y de los disturbios de los últimos días?

—Me convierten en padrino, en narcotraficante… qué voy a hacer.

—Muchas veces usted dijo que hay que ordenar el país. ¿Cómo se hace sin reprimir?

—Hay que ordenarlo y pacificarlo, no hay país que se maneje sin orden, no hay estupidez más grande que pensar que eso es de derecha, desestabilizador.

—¿Eso no termina en episodios como la muerte de Kosteki y Santillán?

—Otra historia estúpida. Ustedes no pueden negar que fueron dos policías de provincia. ¿Qué diferencia existe con los tobas, que los mató la policía de Formosa y que ni siquiera se dignaron a atenderlos? Si hay que reprimir, hay que reprimir, ¿por qué no lo vas a hacer?, es una obligación indelegable del Estado. Unicamente en la Argentina se tiene la idea de que hacerlo es malo, no sucede en ningún país del mundo. Pero eso no significa matar a nadie.

—¿Mano dura?

—No, reprimir es aplicar la ley.

—¿Qué fue lo primero que pensó cuando se enteró de la muerte de Kirchner?

—Fue un impacto muy grande, yo estaba acompañando a Lula en el último día de su campaña.

—¿Sintió tristeza?

—No, la verdad que fue un impacto, pensaba en el país. Su entierro fue una producción extraordinaria.

—¿Cómo la ve a Cristina sin Néstor?

—Néstor trabajaba 16 horas por día, él era una especie de primer ministro, el que tomaba las decisiones, ella hacía la parte mediática. Ahora tiene que hacer las dos tareas. Pero hay grupos cercanos a ellos que pueden tener estrategias y desarrollarlas, que es lo que pasó con el Parque Indoamericano, donde un sector no advirtió las consecuencias de las tomas.

—¿Usted cree que las tomas estuvieron organizadas por el Gobierno nacional?

—¿Y usted cree que se puede desalojar a 3 mil personas en tres horas en medio de la noche si previamente no hubo coordinación y consenso? Es evidente que estuvo armado.

—¿Por qué cree que Cristina no fue a la asunción de Dilma Rousseff?

—Debe estar agotada, debe haber querido descansar con su familia. Tiene muchas cosas que resolver...

—¿Sigue pensando que es mentirosa?

—Y, sí… la verdad es que nos mienten todos los meses, como con el Indec. A partir de esa mentira, esconden a los pobres. Este es un gobierno que miente desaforadamente todos los meses.

—¿Reuteman llega a la presidencia?

—Aparentemente Lole decidió no participar.

—¿Cobos?

—Una cosa es la imagen y otra es cuando la gente se ponga a pensar quién puede gobernar.

—¿Se imagina haciendo un acuerdo para acompañar en una fórmula a Mauricio Macri?

—No, yo soy candidato a presidente, para ganar o perder.

—¿Se terminó el kirchnerismo?

—Todos los sismos se terminan inevitablemente. Creo que Néstor era el verdadero kirchnerista, pero quedan muy pocos.

—¿Su muerte sirvió para ayudarlos a seguir en el poder, o es el fin?

—Es el fin, se terminó. El menemismo era algo mucho más fuerte, con arraigo en la gente común; hoy no vas a encontrar fotos de Kirchner en los barrios.
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