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Dakar 2011: Carlos Sainz viene en busca de una nueva victoria

El español Carlos Sainz buscará a partir de hoy el bicampeonato en el Dakar. El piloto repasa su muy ajustado triunfo de la edición 2010, analiza en profundidad la competencia y coloca a Orly Terranova como uno de los rivales a vencer.

–El año pasado dijiste que ganar el Dakar es el súmmum.
–No os dije eso… Sí que mi objetivo, habiendo acabado mi ciclo en el campeonato mundial de rally, era, sobre todo, ganar el Dakar. Y al tener dos campeonatos y cuatro subcampeonatos, pues, encima ganar el Dakar es algo más que una satisfacción. Cuando uno se pone un objetivo y lo consigue, es una satisfacción.

–Ya lograste ese objetivo. ¿Cuál es la motivación ahora?
–Ser bicampeón. Ese es el objetivo. Para eso vine. Para ser campeón de nuevo. Sé que voy a tener un equipo y un coche que me lo permitirá. Es una verdadera roca y si no pasa nada, sabemos que con este coche las posibilidades de ganar son muy grandes.

–¿Sólo ganarlo es hacer un buen Dakar?
–No sería una decepción no ganarlo. Pero no sería lo mismo. Estaría muy bien, pero no me dejaría contento. Soy consciente de que no es fácil, pero eso no quita que lo quiera ganar. Haberlo ganado no me cambia la motivación. Sólo me deja un poco más tranquilo, un poco menos ansioso… Pero no vendría por venir. Si no, me quedaría en mi casa pasando fin de año, que hace cinco o seis años que no lo paso con mi familia, con mis padres, que ya son muy mayores y consideran sagradas estas fechas.

–¿Cuántos fines de año más pasarás lejos?
–Lo primero es hacer esta edición. Ver cómo me ha ido. Ver cómo estoy yo y las ganas que tengo. Y ver qué hará el equipo, que no ha confirmado los planes para el futuro. Está todo para pensarlo.

–¿Es comparable en algún punto consagrarse campeón de rally con ganar el Dakar?
–Son especialidades diferentes. El cross country o el rally raid, el todoterrenos, llámalos como quieras, son totalmente diferentes al rally mundial. En los caminos, por caso: hay que ver que por lo menos vamos a estar seis días en el desierto en este rally. Los pilotos de rally, a los desiertos y a las dunas ni las conocen. Hay un paso de acomodamiento a los raids que es muy importante hacer. Es cuestión de conducción y de filosofía.

–¿Cuáles son esas diferencias de conducción?
En rally has pasado antes por los terrenos, los reconoces, llevas notas. Ah, y cuentas las décimas y aquí no, aquí cuentas los minutos...

–En la última edición pareció que contabas los segundos. Venciste a Al Attiyah por sólo dos minutos.
–Sí, se dio el rally más ajustado de la historia. La estrategia fue salir rápido, tratar de ponerme primero, por si acaso, como ocurrió, que los “beemeu” se metieran muy rápidos. Creíamos que iban a tener problemas… Los problemas llegaron y yo estaba primero. Pensé entonces que tarde o temprano iba a llegar la orden de equipo. Pero no ha llegado…

–Suena como reproche al equipo.
–Ahora me alegra que no haya llegado: es mejor ganar sin orden de equipo. Históricamente siempre ha habido órdenes de equipo y yo las esperaba.

–¿Por qué la diferencia fue tan exigua? ¿Fue simplemente una cuestión conductiva?
–Fui más rápido que él, dos minutos y algunos segundos más. No hay que buscar más motivos. Los segundos y los minutos cuentan para todos y en un rally como el Dakar sabes que vas a tener días buenos, otros más irregulares y otros que no te va a salir nada. Debes tratar de minimizar esos días, que sean los menos posibles. Creo que en la edición pasada hicimos un rally inteligente, en el que hemos manejado la estrategia de la carrera. No hay otra razón.

–¿Nasser es tu principal rival?
–Mis rivales en la carrera, para empezar, serán mis compañeros de equipo y luego, hay varios coches, como el de Stephane Peterhansel. También el Hummer de Robby Gordon, que siempre está ahí, bien arriba, que ha ganado etapas y que en los últimos años fue muy irregular pero que sabe estar ahí…

–¿Orly?
–Bueno, está en el “beemeu”, que es nuestro rival a batir, por lo tanto está dentro del grupo de rivales que puede aspirar a la victoria, aparte el conocimiento de ser local, que siempre es importante.

–Se te nota distendido, de buen humor.
–Me encuentro cómodo aquí y hay que tener en cuenta que llevo cuatro carreras ganadas, no sólo la del año pasado. Y estoy haciendo un buen equipo con Lucas, él está haciendo un buen trabajo y el equipo nos está dando un coche ganador.

–¿El acompañante es más o menos clave en el Dakar?
–Mucho, muy importante, importantísimo. Hay días en que te puede hacer ganar o perder. La etapa y el rally. Pero es todo el equipo. No sólo el acompañante.

–¿Será un Dakar difícil?
–Es imposible decir si va a ser más o menos complicado. Sé que hay bastantes etapas largas. La organización augura un rally que complicará a medida que trascurra. Suele ser la tónica.

–¿En Sudamérica es más sencillo que en África?
–El porcentaje de abandonos es el termómetro adecuado para saber si un rally es duro o no lo es. Y el porcentaje acá es muy similar al de África. Por lo tanto no creo que estemos hablando de una carrera más fácil.

–Antes de largar la última edición, imaginabas el final “festejando”. ¿Qué dirías ahora?
-Si tú visualizas una carrera, debes hacerlo de manera positiva, con confianza. Yo soy de esas personas idealistas. Espero llegar al último día en el primer puesto… Pero no con dos minutos de diferencia, sino con más… 

Fuente: El Tiempo Argentino

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