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El Dakar 2011: más desierto y aventura

El rally tendrá unos 9.000 kilómetros de recorrido total, atravesando pampas, montañas y desierto. Los desafíos irán de menor a mayor y terminarán el 16 de enero. El 1 a las 14:30 se pone en marcha la competencia

El rally Dakar Argentina-Chile 2011 saldrá el sábado desde Buenos Aires rumbo al máximo desafío del automovilismo fuera de pista, en el que 430 competidores recorrerán 9.000 kilómetros de pampas, montañas y desierto.

La 32 edición del Dakar será la tercera en tierras sudamericanas, a donde se mudó en 2009 por las amenazas terroristas en África.

La carrera que se disputará del 1 al 16 de enero se anticipa aún más compleja y dura que las anteriores, con dificultades que irán creciendo a medida que se avance.

Los 4.800 metros de altura que deberán soportar para cruzar la Cordillera de los Andes, el desierto de Atacama y las complejas laderas andinas argentinas serán algunos de los desafíos que enfrentarán los pilotos.

A cambio recibirán otra vez muestras de la enorme pasión popular que desata el automovilismo en las tierras del Sur y que moviliza a millones de personas en torno al Dakar.

La carrera constará de trece etapas, una menos que en 2010, y por primera vez llegará a los extremos del norte de Argentina y Chile, cerca de la frontera con Bolivia y Perú, probables escenarios de la ruta 2012. Serán unos 9.000 kilómetros a recorrer, con cerca de 5.000 kilómetros en competencia.

En esta edición, los desafíos irán de menor a mayor. El Dakar 2011 largará desde Buenos Aires rumbo a la pampa húmeda en las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba para luego entrar en las regiones más áridas del noroeste argentino por Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy.

Allí cruzará a Chile por el paso de Jama, a 4.800 metros de altura, para lanzarse a las dunas del desierto de Atacama, escenario de una batalla arqueológica y ambiental. Los pilotos llegarán hasta Arica, en el límite con Perú, y comenzarán a bajar hacia el sur, en los tramos más complejos, para regresar a la Argentina por Fiambalá, donde los esperan las dunas blancas.

La región precordillerana, con cañones, roas y arena, volverá a presentar dificultades, para luego dejar a los pilotos en las rectas finales hacia Buenos Aires, a donde arribarán el 15 de enero.

La competencia será ardua para los 146 autos, 183 motos, 33 quads (cuatriciclos) y 68 camiones inscriptos. Una torre de Babel de 51 nacionalidades, en la que por primera vez Argentina se erige como primera nacionalidad representada, con 85 participantes.

En la categoría autos, el español Carlos Sainz defenderá su título en medio de la cerrada pelea en su propia escudería, Volkswagen, con los pilotos Nasser Al Attiyah, Mark Miller y Giniel De Villiers. Deberá asimismo hacer frente a la ambición del legendario Stephane Peterhansel, que a bordo de su BMW intentará recuperar la gloria.

El español Marc Coma y el chileno Francisco "Chaleco" López le disputarán en tanto el cetro al francés Cyril Despres, tres veces ganador del Dakar en la categoría motos.

En cuatriciclos, el último ganador, el argentino Marcos Patronelli, competirá sin muchas posibilidades de repetir el título ya que está en plena recuperación de fracturas en ambos tobillos durante un entrenamiento. Todas las expectativas locales están ahora centradas en su hermano Alejandro.

El ruso Vladimir Chagin, multicampeón en camiones, se encontró en tanto con un inesperado desafío: la tormenta que azota Europa lo dejó varado en el viejo continente, bajo riesgo de no llegar a tiempo a la salida.

Pero más allá de los competidores, el aval tecnológico de las escuderías y las nuevas máquinas, "el peor rival es la carrera", según resume Coma. "Esta es la única carrera en la que sucede esto, el rival número uno es ella misma", asegura.

Los organizadores dispusieron algunos cambios en el reglamento. El más importante: la formación de una plataforma de motos totalmente limitada a los 450 centímetros cúbicos.

Y el más complejo, quizás, la mayor dificultad impuesta para la navegación, que exigirá al máximo a los copilotos y pondrá a conductores de motos y quads al límite de su concentración para hallar los "way points escondidos". Antes los competidores eran guiados en un radio de tres kilómetros hacia estos puntos de paso obligado, ahora, sólo recibirán una guía cuando estén a menos de 800 metros.

Otra vez, el Dakar está inmerso en una polémica con los ambientalistas, que denuncian que el paso de los vehículos causará destrozos al medio ambiente y zonas arqueológicas.

"Esta es la caravana de la muerte", dijo a dpa el líder ambientalista de Acción Ecológica, Luis Rendón, abogado que rechaza la realización de la competencia desde su debut en Sudamérica.

Los organizadores aseguran sin embargo que todos los detalles son tenidos en cuenta para evitar un impacto negativo. En esta edición se proponen asimismo compensar la huella de carbono que genere la carrera con colaboración al proyecto Madre de Dios en la Amazonia peruana.

También se reforzará la seguridad durante la competencia, tras la muerte en 2010 de una espectadora a la vera de la ruta de carrera.

Pero más allá de la polémica, el Dakar es una pasión indiscutible que otra vez llevará los más bellos escenarios argentinos y chilenos a todo el mundo.

"El rally Dakar no es una carrera, es 'la' carrera. Es una competencia extrema y sigue siendo el rally internacional más importante y más duro del mundo", destacó el director general de la competencia, Etienne Lavigne.
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