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Nalbandian se pondría "un seis" como puntaje, tras su victoria

"¿Del uno al diez? Un seis. ¡Aprobé!", dijo David cuando se le preguntó qué nota se pondría tras su 6-1, 6-1 y 7-6 (7-3) sobre el inexperto Robert Smeets, 149 del ranking, un éxito que le sirvió para debutar con éxito en el Abierto de Australia y despejar las dudas sobre el estado de su espalda.

Muchos lo ven como "el" hombre que puede quebrar el favoritismo de Roger Federer y Rafael Nadal, el hombre que puede hacer algo muy grande en el Abierto de tenis de Australia. Pero David Nalbandian hace como que no escucha, huye de los excesos, se limita a jugar y a ganar. Y se pone un "seis".

"¿Del uno al diez? Un seis. ¡Aprobé!", dijo hoy cuando se le preguntó qué nota se pondría tras su 6-1, 6-1 y 7-6 (7-3) sobre el inexperto Robert Smeets, 149 del ranking, un éxito que le sirvió para debutar con éxito en el Abierto de Australia y despejar las dudas sobre el estado de su espalda.

Y si hoy dejó en el camino a un australiano, el jueves se cruzará a otro, Peter Luczak, vencedor del argentino Mariano Zabaleta por 6-1, 6-7 (2-7), 6-3 y 6-4.

Será el jueves, tiempo suficiente para seguir avanzando en la recuperación de una molestia en la espalda que Nalbandian se resiste a definir. A veces la minimiza, y en otras ocasiones la describe con más precisión.

"Si bien estoy bien, por lo de la espalda lo ideal hoy era jugar lo menos posible", dijo, para agregar tres minutos más tarde: "Lo de la espalda fue más por miedo que por otra cosa. Pero ya está, ya está bien".

Nalbandian, que por tercer día consecutivo se presentó en Melbourne Park con una camiseta amarilla, dice que se siente "jugando bien", y que "sólo hay que ajustar algunas cositas".

Hoy, durante más de una hora, pareció que no había "cositas" que ajustar, porque Nalbandian dominaba a voluntad a su rival bajo el fuerte sol del mediodía en la cancha 3 de Melbourne.

Más allá de las enormes distancias, volvía el recuerdo de su impactante "rush" de final de 2007, cuando ganó en forma consecutiva los torneos de Madrid y Paris-Bercy, y vapuléo en el camino dos veces a Roger Federer y Rafael Nadal. Con esa solvencia, Nalbandian está para hacer cosas grandes en Melbourne.

Pero en el tercer set todo cambió, porque el zurdo Smeets, de 22 años, se adelantó 2-0 y terminó forzando un tie break, lanzando latigazos desde el fondo y definiendo en más de una ocasión con un angulado revés a dos manos.

El rostro de Nalbandian ya no era el mismo de los dos primeros sets, había preocupación en el argentino. Pero entre algunos aciertos suyos y algún error grosero propio de la inexperiencia de Smeets, el tie break y el partido se inclinaron a su favor. Un revés largo de Smeets marcó el final.

La prioridad del número diez del mundo ahora es dosificar esfuerzos. "Hay que ir partido a partido. Este es un torneo que se juega al aire libre, y a veces te puede tocar un partido con mucho calor, y eso desgasta".

Es probable que ese calor llegue a sentirse muy fuerte el jueves, pero como su rival será australiano, también es casi seguro que Nalbandian jugará en uno de los principale estadios y en horas en que el sol no aprieta tanto.

Cosa que no le sucederá a Juan Mónaco, que también comenzó con buen pie un torneo en que tiene puestas fuertes esperanzas. Mónaco batió a su compatriota Carlos Berlocq por 7-6 (7-5), 7-5 y 6-1, y se medirá con el estadounidense Amer Delic por el pase a tercera ronda, en un partido a jugarse de día y en canchas auxiliares.

"Cada vez me siento mejor en cemento. La meta para 2007 es mejorar. Hicimos un fuerte trabajo físico en la pretemporada, porque se vienen muchas cosas importantes, y hay que estar bien preparado", aseguró Mónaco, demostrando la seriedad con que se toma su carrera.

Ese fue en cambio el problema de Sergio Roitman, la seriedad. "No disfruté en el partido, todo lo contrario de lo que es habitual en mí. Y me equivoqué en todos los momentos importantes", admitió el argentino tras caer -con fuertes dolores en el codo derecho- 6-1, 0-6, 6-4 y 7-5 ante el alemán Denis Gremelmayr.

El panorama fue desolador entre las mujeres argentinas: las tres participantes en Australia se fueron en primera ronda y sin ganar un set.

Gisela Dulko cayó 6-1 y 6-1 ante la danesa Caroline Wozniacki, mientras que Fernández, que regresa al circuito tras perderse casi todo el 2007 por lesión, se inclinó 6-3 y 6-3 ante la francesa Alize Cornet. María Emilia Salerni perdió 6-2 y 6-3 ante la ucraniana Mariya Korittseva.

Dulko, 38 del ranking mundial, lleva ganados sólo cinco juegos en lo que va de la temporada, ya que fue eliminada en primera ronda de Hobart la semana pasada por 6-3, 2-1 y abandono por la española Nuria Llagostera.

"Tuve un desgarro de tres centímetros en el glúteo en la Copa Hopman, pero acá no me afectó, aunque no estaba cómoda. Nunca encontré mi ritmo", explicó la argentina.

Fernández se lamentó de las oportunidades perdidas.

"El resultado es mentiroso, porque tuve ventajas en todos los juegos. Me falta físico, aunque por suerte las rodillas no me dolieron. Este es un año de regreso, estoy en medio de un proceso, y tengo que seguir".
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