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El Inter campeón de todo y su histórica estirpe argentina

Cambiasso (con récord de títulos), Zanetti y Milito llevaron a lo más alto al equipo italiano con la coronación de ayer en el Mundial de Clubes. Como ocurrió hace 45 años con Helenio Herrera, el nerazzurri influenciado por argentinos.

Hacía 45 años que Inter no ganaba la competencia que da derecho a sentirse el N° 1 del mundo en el nivel de clubes durante doce meses. Cuando existía el formato de la Copa Intercontinental, que enfrentaba al campeón de Europa con el de la Copa Libertadores, Inter hilvanó el doblete 1964/65, en sendas finales contra el Independiente de Santoro, Ferreiro, Bernao, Mario Rodríguez. Aquel bicampeón italiano tenía mucha calidad futbolística europea dentro del campo, representada en Facchetti, Burgnich, Corso, Luis Suárez, Mazzola. El arquitecto de ese equipo, que en el Viejo Continente acabó con la época gloriosa del Real Madrid de Alfredo Di Stéfano, era un argentino, Helenio Herrera, el Mago, un director técnico riguroso, innovador, cuya condición de inefable pasó a la historia con frases como "Este partido lo ganamos sin bajar del ómnibus" o "Se juega mejor con 10 jugadores que con 11".

 Más de cuatro décadas después, Inter vuelve a vivir instantes gloriosos que parecían olvidados. En tiempo de Mundial de Clubes, innovación que en este siglo les dio lugar también a los campeones de continentes de menor poderío futbolístico, la consagración de Inter también se explica por el decisivo aporte argentino. Ya no por las indicaciones desde el banco, sino por la consistencia, experiencia y contundencia que le dan al equipo los jugadores de nuestro país en una alineación que, a diferencia de 1965, no tiene figuras italianas ni europeas, sino un acentuado componente sudamericano. Cuando se dice que Inter es un conjunto fuerte e inteligente, mucho le debe al profesionalismo con que Javier Zanetti, Esteban Cambiasso y Diego Milito construyeron una carrera que desde hace rato contribuye a que el equipo neroazzurro se mantenga en el primer plano nacional e internacional. El mismo concepto le cabe a Walter Samuel, ausente en Abu Dhabi por una lesión y recordado en la entrega de premios por Zanetti, que se puso la camiseta del Muro.


Avisado, Inter no permitió que el Mazembe congoleño lo sorprendiera como ocurrió ante su homónimo brasileño, eliminado en las semifinales. Antes de los 20 minutos, con un par de aceleraciones, ya ganaba 2 a 0 (3-0, resultado definitivo), suficiente para controlar el resto de la final con tranquilidad, ante un rival que ya se daba más que satisfecho por haber llegado a esta instancia tras las resonantes victorias contra Pachuca y el equipo de D'Alessandro y Guiñazú.

El segundo gol se originó en una proyección con centro atrás de Zanetti, que ayer ocupó el puesto de volante por la derecha, una variante más dentro de su condición de defensor y mediocampista polifuncional. Pupi, que en las semifinales le había convertido un gol al equipo coreano, agiganta a los 37 años una trayectoria jalonada de títulos y de una omnipresencia que va en camino de superar el récord de más de 800 partidos con la camiseta de Inter que posee Giuseppe Bergomi. Mientras, su cuenta personal de títulos se robustece: ya tiene 15.

Zanetti comparte con Cambiasso la sensación de compensación y consuelo que encontraron este año en Inter, con el que obtuvieron seis títulos, para mitigar la desazón por no haber sido convocados por Maradona para el Mundial.

El orgullo de Cambiasso por su carrera también se mide por sus plusmarcas. Ayer, Cuchu, a los 30 años, alcanzó a Alfredo Di Stéfano como el argentino que más títulos ganó a nivel personal, tanto en clubes como en seleccionados. Si bien algunos registros le adjudicaban 23 conquistas, Cambiasso atesora 22, al igual que la Saeta Rubia. Desde aquel Sudamericano Sub 20 de 1997, cuando José Pekerman confió en sus condiciones pese a que daba cuatro años de ventaja, en una formación que compartía con Riquelme, hasta este Mundial que lo muestra vigente, en plena madurez. Un futbolista precoz, que en sus comienzos deslumbraba por sus condiciones técnicas, a las cuales les fue agregando un gran sentido táctico y el plus que significa ser un jugador de equipo, siempre atento a las necesidades y conveniencias colectivas.

"Es un torneo especial, diferente. Me hace muy feliz haberlo ganado. Es un orgullo el récord personal, pero sólo tiene sentido si lo disfruto con mis compañeros", dijo Cambiasso.

Milito no pudo repetir aquella inolvidable final de la Liga de Campeones ante Bayern Munich, en la que marcó dos goles. Tras hacer un tanto en semifinales ante los coreanos, ayer falló en dos definiciones en el primer tiempo. Un desajuste seguramente relacionado con el mes que estuvo sin jugar por una lesión. Nada que desmintiera la repetida y positiva influencia argentina en el gran 2010 de Inter.

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3 de Diciembre de 2016|10:45
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