Un gran picnic, junto a un elegante espumante

Baron B organizó una jornada para revivir los tradicionales acontecimientos de la campiña francesa. La cita fue en el palacio Sans Souci, con caterin de Eat y ambietación de Javier Iturroiz, y junto a invitados especiales, se logró la postal deseada. Quiénes fueron y todos los detalles, en esta nota.

La tarde en el Palacio Sans Souci parecía una postal parisina de algunos de sus célebres castillos. Entre los invitados, las mujeres más elegantes de Buenos Aires conversaban bajo los últimos rayos de sol. Otros brindaban con Baron B, recostados sobre unos tentadores camastros blancos, ideales para una charla agradable. Unas mantas dispuestas sobre un pasto perfectamente cuidado, invitaban a sentarse sobre el césped para observar los movimientos. Los encuentros se sucedían con perfecta sincronía en el picnic organizado por Baron B, uno de los espumantes más excepcionales y elegantes de Argentina.

La mayoría de los 250 invitados, entre ellos, Karina Rabolini, Dolores Barreiro, Evangelina Bomparola, Paula Colombini, María Socas, Philippe Deroy, María Belén Aramburu, Flavia Martini, Teresa Frías, Julio de Marco, Vanesa Kreth, Ana Rusconi y Julieta Spina disfrutaron cada momento desde el inicio, pasadas las 18.

Recorrer los jardines del palacio fue en sí mismo parte del atractivo: sorprendían las fuentes de agua, un ajedrez gigante, la cancha de petanque –juego típico francés-. Desde su caballete, el artista plástico Nahuel Vecino –ganador de la beca Kuitca– inmortalizó las escenas más casuales. Un acordeonista caminaba por los jardines ejecutando exquisitas melodías francesas mientras tres mujeres con vestidos de enaguas ofrecían espumantes a los asistentes. La delicadeza de la ambientación hacía recordar a la campiña francesa.

La empresaria Karina Rabolini y su amiga Teresa Frías, gerente general de la Fundación Arte BA, no dejaban de admirar la atmósfera que seducía con su estilo francés. “Los eventos de Baron B son siempre extraordinarios y muy creativos; es muy grato formar parte de esta noche. Me divierte mucho la idea del picnic”, comentó Rabolini, poniendo en palabras lo que muchos estaban vivenciando.

Los sentidos estuvieron a flor de piel. Los manjares a cargo de Eat se confabularon con el sabor de Baron B, destinados a aquellos que saben apreciar la excelencia. Los ceviche shots de salmón y los puffs de queso azul fueron, tal vez, los bocados más irresistibles.

La música en vivo sonaba sin invadir momentos. Pero ya entrada la noche, Kevin Johansen, sorprendió con su banda The Nada y realizó un repertorio de temas de todos sus discos: "The Nada", "Sur o No Sur", "City Zen" y "Logo". Sus cálidas canciones coincidieron con el ánimo de la gente, que lo acompañaba cantando, recostada en las mantas sobre el césped y en los cómodos sillones. El clima fue perfecto.

El picnic se extendió hasta el atardecer.

El acontecimiento nada tuvo que envidiarle a los picnics franceses, (de donde se origina esta actividad). Cuentan los que saben que los primeros se hicieron en París en el siglo XVI y que eran conocidos en su idioma como  “pique nique”, palabra que se utilizaba para definir un almuerzo o una cena informal. Cuando esta tendencia llegó a Inglaterra, 200 años más tarde, el picnic comenzó a hacerse conocido en todo el mundo.

El arquitecto Javier Iturrioz se encargó de la ambientación y logró transportar a los concurrentes a la campiña francesa. Por supuesto, que la naturaleza tuvo un buen gesto, y la calidez del día permitió que el picnic se extendiera hasta la noche e incluyó dancing en la terraza del palacio. 

La magia llegó a su fin a medianoche y todos comenzaron a despedirse, esperando volver a encontrarse el año próximo. Baron B los había sorprendido una vez más con una puesta casi teatral.

Acerca de Baron B. Es fruto del "savoir faire" del enólogo. En cada botella se combinan las mejores "cuvées" que, luego de un cuidado reposo sobre levaduras según el método tradicional, permiten alcanzar un vino de características muy especiales, que se destaca por su altísima calidad, sofisticación y elegancia.

El Baron Bertrand de Ladoucette, primer Presidente de Chandon Argentina, era conocido por ser un hombre de gustos refinados y estilo clásico. En la búsqueda obsesiva de la excelencia, emprendió junto a su "chef de cave" la elaboración de un vino espumante especial, de calidad superior a la que hasta entonces existía en el mercado (que ya presentaba características similares a las del champagne francés). El resultado fue, en 1970, el más elegante espumante argentino, Baron B Extra Brut, cuyo nombre y estilo rinden homenaje a su mentor, hombre de noble e intensa personalidad.

El lugar. El palacio Sans Souci, de estilo neoclásico francés e inspirado en la arquitectura de Versalles, fue construido entre 1914 y 1918, sobre los planos del arquitecto René Sargent, uno de los más prestigiosos de su época. Sus jardines de dos hectáreas y la genialidad de su diseño lo transforman en un lugar obligado para conocer un poco más acerca de la historia de Buenos Aires.

Luego de que la familia Alvear la utilizara varios años como residencia permanente, el palacio fue cambiando de dueños hasta que en 1964 fue adquirida por los Durini. Esta familia, que se dedicó incansablemente al mecenazgo para el arte y restauración de monumentos como el Palacio Durini de Milán, hizo del Palacio Sans Souci uno lugar emblemático.

Javier Iturrioz y Teresa Frías jugando al ajedrez gigante en Pique Nique Baron B.

La deco. Con el estilo de la Belle Epoque, la ambientación estuvo a cargo del arquitecto Javier Iturrioz, quien dividió la escena en distintos sectores. Desde uno más victoriano con muebles de jardín en hierro blanco, jardineras y hasta una cancha de petanque –juego típico francés-; otro más contemporáneo con cómodos sofás blancos, grandes camastros y hasta un ajedrez gigante; y uno más íntimo con sillones de ratán  y mesas blancas; todo lleno de fruteras y flores silvestres. Las  hiedras y enredaderas poblaron la escena y en todo el jardín se distribuyeron lonas rayadas y mantas típicas francesas con almohadones para que la gente pudiera sentarse en el césped a disfrutar de la tarde-noche. Sobre ellas reposaban las bandejas de plata y de mimbre, un mix de lo cotidiano con detalles de lujo.

¿Qué se dijo? Ramiro Otaño, director general  de Moët Hennessy Argentina, comentó: "Durante muchos años hicimos la fiesta en el Hotel Alvear y queríamos cambiar un poco la temática. Creemos que esta idea del picnic chic tiene mucho que ver con lo que queremos transmitir, los valores de la marca Baron B. El picnic es una movida que hoy está volviendo con mucha fuerza. Tiene que ver con algo más diurno no tan nocturno, decontracté pero glamoroso".

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