Preparémonos: la previa será divertida


Al viajar en colectivo, se puede escuchar hablar a la gente de manera espontánea y, entonces, como lingüista, es posible advertir en qué lugar se hallan los errores y cuáles son las fallas más comunes.



Un ejemplo de ello lo constituye la ubicación de la “s” en formas verbales colocadas en imperativo, con el agregado de un pronombre enclítico, es decir, unido al verbo conjugado. Así, por ejemplo, si queremos decir que nosotros debemos ordenar unos libros, decimos “ordenémoslos” y conservamos la “s” tanto en el verbo “ordenemos”, como en el pronombre personal “los” colocado como enclítico. Lo mismo ocurriría si quisiéramos decir que debemos evocar a los principales referentes de nuestra historia: “evoquémoslos”; o si deseamos exhortar a que llamemos a nuestros amigos: “llamémoslos”.



Otro criterio distinto es el que se sigue si queremos formar el imperativo en primera persona plural y deseamos colocar como enclítico el pronombre personal “nos”; por ejemplo, si vamos a exhortar a que nos preparemos para algo, deberemos decir y escribir “preparémonos”. Podemos observar que la “s” de la forma verbal ha quedado elidida. Así, otros ejemplos podrían ser: “callémonos”, “vayámonos” o “aguantémonos”. No debemos, entonces, incurrir en la ultracorrección de querer mantener la “s” verbal a cualquier costo: *callémosnos, *vayámosnos y *aguantémosnos son, entonces, formas incorrectas.



Cuando éramos estudiantes de la enseñanza media, a veces, no podíamos aprobar todas las asignaturas durante el ciclo lectivo; debíamos rendirlas en exámenes complementarios y si, por cualquier eventualidad, tampoco lográbamos superar esa instancia de evaluación, la materia quedaba en calidad de “previa”, lo cual significaba que se llevaba como un peso en la mochila, mientras cursábamos el año superior y hasta que conseguíamos superar la dificultad de su aprobación. Incluso las evaluaciones de esas materias constituían –aún constituyen– los “exámenes previos”. ¿Por qué se les daba esta denominación? ¿Qué tenía que ver ese nombre con el significado del término? Si hacemos una búsqueda en el Diccionario integral del español de la Argentina, hallamos dos entradas para la palabra “previa”: la primera, como sustantivo, indica “materia que le queda pendiente a un alumno al pasar de año en la escuela secundaria”; esta es la acepción a la que nos hemos referido. Con este valor sustantivo, el mencionado Diccionario indica también, “momento de preparación para una cosa”: El delantero se distendió en la previa al partido y Quería estar tranquilo y disfrutar la previa del show.



La segunda acepción, “previo, previa”, lo incluye como adjetivo e indica: “Anterior en el tiempo a otra cosa”, como en Es conveniente una consulta previa con el cardiólogo. Además, dice el Diccionario: “Delante de un sustantivo, que es condición para el cumplimiento o realización de lo que sigue”. Así, entonces, decimos Puede rendir el final, con previa autorización del titular y Previo pago, gozará usted de los beneficios de la promoción.



Fuente consultada: Plager, F. (2008) Diccionario integral del español de la Argentina. Buenos Aires: Tinta fresca.



 * Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.
En Imágenes
15 fotos de la selección del año de National Geographic
8 de Diciembre de 2016
15 fotos de la selección del año de National Geographic