¡Que lo parió!

¿Quiénes son las mascostas más famosas? ¿Las de la historia, las del cine y la televisión, las de las historietas? Hay decenas de héroes y "estrellas" de cuatro patas. En esta nota te contamos los secretos de amos y animales, entre ellos, los del inefable Mendieta, del maestro Fontanarrosa.

Perros y gatos son las mascotas más afines con el ser humano. Comparten una historia extensa, profunda, llena de matices. Juntos, dueños y animales han protagonizado cientos de anécdotas de fidelidad, miles de episodios simpáticos y han lidiado con no pocas manías mutuas.

Repasemos juntos los nombres y las singulares características de las mascotas más queridas en la vida real, que incluso llegaron a convertirse en leyenda; el cine ha sido pródigo en crear verdaderas “estrellas” de cuatro patas. Los cómics, historietas y dibujos animados también nos han regalado entrañables personajes.

Y sumamos a los caballos y a un puñado de caballeros y no tanto, quienes montados en sus lomos hicieron la historia del mundo a través de la guerra, la conquista y la sangre.

Laika murió durante su viaje al espacio. Bobby permaneció durante 14 años junto a la tumba de su amo.

Ladrándole a la Luna

La perra Laika pasó a la historia por ser la primera astronauta. En 1957, a bordo del Sputnik 2, orbitó la Tierra durante siete horas hasta que murió a causa del estrés y del sobrecalentamiento de la nave. Laika, de raza Spitz, tiene su propia estatua en Moscú. De los doce caninos pioneros del espacio fueron, entre ellos Danka y Kozievka, sólo cinco regresaron vivos.

En 1969, los astronautas del Apolo 11, Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins, que orbitarían y pisarían la Luna, llevaban una imagen de Snoopy en la cabina de mando de la nave para honrar a las pequeñas perras rusas que hicieron antes que el hombre un paseo por el cosmos.

Máxima fidelidad

El policía escocés John Gray y Bobby, un Skye Terrier, fueron inseparables compañeros hasta la muerte de John, a causa de una tuberculosis, en 1858. Fue enterrado en el cementerio Greyfiars y Bobby permaneció junto a la tumba de su amo durante todas las noches durante 14 años hasta su propia muerte en 1872.

Una tradición conectada a Bobby, que luego pasaría a la historia como “Greyfiars Bobby” es el disparo de la batería del castillo de Edimburgo a las 13 horas. Este disparo de cañón comenzó a efectuarse en 1861 y tenía el objeto de que los ciudadanos ajustaran sus relojes.

Bobby se hizo amigo del sargento Scottt, uno de los soldados que disparaba diariamente la batería y el perro siempre lo acompañaba. Luego, Bobby encaminaba su nariz a un pub donde el dueño lo alimentaba, el perro comía y se iba inmediatamente al cementerio a sentarse junto a la tumba de John Gray. Los perros no podían ingresar al camposanto pero el cuidador de Greyfiars, que observó que éste volvía un día tras otro, se apiadó Bobby y permitió que visitara a su viejo dueño.

El animal fue tan querido que su collar y su plato se conservan en la Casa Huntly, museo de Edimburgo desde 1932. Cerca del cementerio se levantó una estatua del perro fiel y en el cercano pub, llamado Bobby en su honor, los amantes de los canes beben litros de cerveza celebrando a Bobby.

Owney, el perro cartero.

Únicos en su especie

Argos era el perro de Ulises (en griego Odiseo), el protagonista de La Odisea de Homero. Argos fue el único que reconoció a su dueño al regresar a Itaca después de veinte años, vestido con ropas de mendigo.

Barry, perro de raza San Bernardo, vivía en el Hospicio de San Bernardo, en Suiza, auxiliando a viajeros extraviados con su desenvolvimiento en la nieve y sentido de orientación. Murió en 1814 y su cuerpo embalsamado puede verse en el Museo de Historia Natural de Berna. Pero su fama se debe a una leyenda falsa de fines de 1860 que cuenta el heroico rescate protagonizado por Barry de 40 viajeros perdidos, hasta que el último de ellos lo confunde con un lobo y le da muerte. En Asnière, cerca de París, Francia, un monumento con la imagen de Barry, lleva la inscripción: “Il sauva la vie à 40 personnes. Il fut tué par le 41ème” (“El salvó la vida de 40 personas, fue muerto por la 41”).

Los trabajadores de la oficina de correos de la ciudad de Albany, adoptaron a Owney, un perro vagabundo; éste acompañaba diariamente a los carteros en sus recorridos. De ahí que se convirtiera en la mascota del Servicio Postal de Estados Unidos. Murió en 1897. Su cuerpo fue embalsamado y está expuesto en el Museo del Servicio Postal de Estados Unidos.

Mathais, un perro de raza Boxer, fue condecorado con la Cruz de Hierro en Alemania, por haber socorrido a 17 soldados heridos durante la Segunda Guerra Mundial.

Balto, siberiano que salvó a un pueblo de una epidemia de difteria.


En 1925 una epidemia de difteria asolaba un lejano pueblo del Noroeste de Alaska. Las vacunas se hallaban a varios cientos de kilómetros y los atribulados habitantes no tenían cómo ir a buscarlas. Gunnar Kaasen y su equipo de siberianos, guiados por el experimentado perro Balto, en medio de una tormenta de nieve, lograron que las vacunas llegaran a tiempo. A su muerte en 1933, Balto fue embalsamado y está expuesto en el Museo de Historia Natural de Cleveland. Además, Balto tiene su estatua en Nome, el solitario pueblito.

George Washington y Benjamín Franklin admiraban a los perros Dálmata. Franklin, además, fue bombero, y amaba la costumbre de que los dálmatas acompañaban a los carros de bomberos para efectuar rescates peligrosos. En 1956 gracias al libro de Dodi Smith 101 Dálmatas, libro que Walt Disney inmortalizó en dibujos animados, los perros de esta raza sufrieron una demanda hasta entonces inédita. Hoy se los considera animales de lujo.

Juan Domingo Perón y Eva junto a sus caniches.

Mascotas y presidentes

Muchos animales han recorrido las habitaciones y despachos de los jefes de Estado de todo el mundo. Por ejemplo, en nuestro país, las mascotas presidenciales son dos perros de raza Boxer que responden a los nombres de Alex y Catalina, y pertenecen a los Kirchner.

Hay varias fotos de Juan Domingo Perón y de Eva acompañados de sus Caniches enanos. En Puerta de Hierro, Madrid, Perón volvería aparecer junto a sus mascotas, detalle que el humorista Landrú siempre dibujaba.

En Estados Unidos a las mascotas de los presidentes se las llama First Dog” (“Primer perro”), de la misma manera que a sus esposas se las denomina First Lady (Primera Dama).

Barack Obama, su First Lady y sus hijas tienen como mascota a Bo, un perro de aguas portugués. Antes George W. Bush mimaba a su Terrier escocés Barney en el Salón Oval, y Socks (zoquetes), el gato de Bill Clinton (que fue el primer presidente en poseer un First Cat), se hizo tan popular durante la presidencia de su amo que llegó a recibir más de cien mil cartas de fans por año, que eran contestadas por un equipo de voluntarios acompañando como firma la huella impresa de un gato, mientras que Buddy, un perro de raza Labrador, era casi ignorado.

Clinton y Bush: perros y gatos.

Richard Nixon tuvo tres perros, Vicky, Pashá y King Timahoe, y Franklin Roosevelt acostumbraba a recibir a sus invitados junto a Fala, una Scottish terrier. Abraham Lincoln tenía un perro llamado Fido que ha pasado a la historia por que fue el primer First Dog en ser fotografiado.

En Downing Street, la residencia oficial y oficina de trabajo del primer ministro británico, los gatos son tan familiares que hasta tienen una dependencia especial.

El primer ministro inglés Winston Churchill, amaba a sus gatos. Uno de ellos, llamado Jock, de color naranja, con el pecho y las patas blancas, lo acompañó hasta su muerte en 1965. Cuando la mansión de Churchill pasó a ser patrimonio nacional, la familia del político pidió que en la casa siempre hubiera un gato del color y nombre de su gato preferido; hoy, quien recorre el museo es Jock IV.

Francisco "Pancho" Villa montado en su caballo "Siete leguas".

Al poder en caballo

Desde Pegaso, el caballo alado de Zeus, pasando por Janto, el de Aquiles, hasta Babieca del Cid Campeador, Bayardo de Rolando o Rocinante de don Quijote, es casi imposible pensar la historia ni la literatura sin caballos.

Alejandro Magno conquistó un imperio de más de veinte millones de kilómetros cuadrados montado en Bucéfalo, su caballo. Según relata Plutarco, éste era de Tesalia, de un bello e intenso color negro y tenía una estrella blanca en la frente.

Strategos (en griego, general) fue el caballo de Aníbal y se lo conoció como el “caballo de los Alpes”. El militar cartaginés atravesó los Alpes con un ejército de cincuenta mil hombres, diez mil jinetes y medio centenar de elefantes. Strategos también era de Tesalia (Aníbal seguía los pasos de Alejandro), de gran alzada y de color azabache.

El más famoso de los caballos de Roma fue Incitatus (Impetuoso), el caballo de Calígula, uno de los llamados “emperadores locos”. Calígula amaba tanto a su caballo de origen hispano que construyó una caballeriza de mármol, un pesebre de marfil y un palacio para que el animal recibiese a las personas que le mandaba como invitados, con servidores y mobiliario de lujo incluido. Según la leyenda, el emperador decretaba silencio general en la ciudad para que nadie perturbara al equino el día anterior a las carreras y comía y dormía junto su “mascota”.

Genitor (en latín, creador, padre), el caballo de Julio César, era más que especial: sus pezuñas tenían la apariencia de un pie humano; los astrólogos predijeron que quien lo montara dominaría al mundo y Julio César fue el primero en montarlo a los 14 años. Genitor lo acompañó desde entonces en su carrera por el poder; cuando lo consiguió, le levantó una estatua delante del templo de Venus.

Azzinia fue la yegua del rey francés Enrique III, y exigía ir tan perfumada, enjoyada y emplumada como su amariposado amo. Bella fue la yegua favorita del asesino Cesare Borgia, quien era el terror de todos en el Renacimiento pero al momento de acariciar a su yegua ponía cara angelical.

El Visir, caballo que le regaló el sultán otomano a Napoleón en 1808 fue tan famoso como el Marengo, y Visir acompañó el Pétit General en su exilio en Santa Elena.

El general confederado Robert E. Lee está sepultado junto a su caballo Viajero, quien falleció de tristeza un año después de la muerte de su amo; Dandy  y Vic eran los caballos del general Custer; Texas fue el caballo que Teddy Roosevelt montó cuando luchó contra los españoles en Cuba.

Los políticos, caudillos y revolucionarios latinoamericanos y argentinos también hicieron sus campañas a caballo.

Patoruzú y Pampero.

Palomo era el nombre del caballo de Simón Bolívar, tenía una gran estatura, con una cola que le caía casi hasta el suelo y lo acompañó en su gesta libertadora; mientras que el “caballo blanco de San Martín” era, efectivamente un bayo blanco.

El caballo del conquistador Hernán Cortés respondía al nombre de Molinero; Águila se llamaba el alazán de Porfirio Díaz; Grano de Oro y Siete Leguas eran los caballos de Pancho Villa; As de Oros el de Emiliano Zapata.

Los caballos de los argentinos eran llamados por su pelaje. Así, Moro era el nombre del caballo de Facundo Quiroga; Oscuro, el de Justo José de Urquiza; Rosillo, el de Manuel Belgrano y Bayo, el del general Paz.

Y no podemos dejar de nombrar a otros caballos, o casi, como Rucio, el burro de Sancho Panza, Tiro Loco Mc Cloud, Jolly Jumper de Lucky Luke y nuestro Pampero, de Patoruzú. Con humor también mencionamos a Tormado, el azabache caballo de El Zorro; Plata, el del Llanero solitario y Pinto, el de su amigo Toro.

Rin Tin Tin filmó 22 películas.

Perros con maquillaje

Lassie y Rin Tin Tin fueron las más célebres estrellas caninas de Hollywood.

Lassie (en castellano, “Muchachita”) fue encarnada por ejemplares de la raza Collie y se hizo tan popular que los perros de esta raza eran identificados como “Lassie”.

El perro actor más famoso fue Rin Tin Tin, un Ovejero alemán. El primero de la generación era un perro entrenado para servicios de enlaces y llevar órdenes durante la Primera Guerra Mundial.

Pero el can se extravió y fue hallado en 1918, estaba herido en un refugio bombardeado junto a una hembra de su misma raza.

Lee Duncan, un sargento americano, los cuidó y los llevó a Estados Unidos al terminar la guerra. Los bautizó con los nombres de Rin Tin Tin y Nanette. Y comenzó a adiestrarlos.

Seis meses después, el perro rescatado rodaba la primera de sus 22 películas a lo largo de 14 años de carrera. Dicen que el “actor” firmaba los contratos con su pata derecha.

Milú y Tintín; Pluto y Mickey y el parsimonioso Droopy.

Cuadrito a cuadrito

Perros, gatos y otros “bichos” se hicieron famosos primero en las viñetas que proponían los dibujantes en sus historietas, para luego pasar a los cuadritos de la televisión.

Milú es el Fox terrier blanco, glotón, perezoso y testarudo del periodista Tintín, creado por Hergé. Sus aventuras se prolongaron durante más de treinta años, de 1929 a 1963, y se convirtieron en un fenómeno mundial

El mimoso, torpe y remolón Pluto, creación de Walt Disney, es de raza desconocida, mientras que Droopy, un héroe de los ´40, era exasperante por su parsimonia; de la raza Basset Hound destacaba por su astucia, optimismo y perseverancia.

Snoopy, Lucy y Linus; Astro y toda la familia supersónica, y el miedoso Scooby Doo.

Se dice que el tierno Snoopy fue en los años ´50 el dibujo animado más famoso del mundo; creado por Charles Schulz, es de raza indefinida es amigo de Charlie Brown, Lucy y Linus.

En los ´60 brilló Astro, de Los Supersónicos, un Gran danés, inteligente, bueno y miedoso; solía aplastar a papá Sónico cuando llegaba a la casa y le encantaba salir a pasear por el espacio.

Patán, de Los autos locos, acompañante del malvado Pierre Nodoyuna, arruinaba todos los planes de su amo, se burlaba de éste y luego lo besuqueaba y Scooby Doo era el perro detective más miedoso del mundo; a pesar de su tamaño de Gran danés, abrazaba temblando a su también cobarde dueño Shaggy.

Amor sin fronteras: Idefix y Obelix, Tommy y Firulais, y Aprendiz de Santa y Bart.

Idefix es el valiente inseparable amigo de Obelix. Son casi incontables las ocasiones en las que el pequeño Idefix saca de apuros a Asterix y Obelix.

Firulais, de Los Rugrats, y Ayudante de Santa o Huesos, de Los Simpson, parecen de la calle y se meten en problemas en calidad de acompañantes del tierno Carlitos o del salvaje Bart, respectivamente.

También hay gatos entrañables como Don Gato, mezcla de dandy, gánster y linyera, lideraba a una banda de gatos callejeros de los más variopintos pelajes. Los simpáticos felinos de Don Gato y su pandilla eran unos malhechores que resultaban héroes por accidente.

La guerra sin fin: Twety y Silvestre y Tom y Jerry.

Garfield es uno de los gatos con más marketineros del mundo; pasado de peso, holgazán y astuto, creado por Jim Davies, se publicó por primera vez en 1978.

Silvestre y Tweety, el gato y el canario, encarnan una de las batallas más divertidas de la tele desde 1950. El malhumorado Silvestre sólo quiere engullir al pajarito con plumas y todo y sólo con un poco de sal, pero Tweety siempre se salva gracias a la intervención de la abuelita. La frase “Me parece que he visto un lindo gatito” que pronunciaba el pajarito al ver al hambriento gato, tuvo tanto éxito que pasó a ser usada por niños y adultos en otros contextos.

Y también encontramos “bichos” amables como Dino, de Los Picapiedra, la mascota de esta familia de la prehistoria que presenta las mismas características de un perro doméstico. O Nibbler, el extraterreste de tres ojos de Futurama, mascota de Leela cuya gran virtud es comer todo lo que encuentra con un apetito infinito a máxima velocidad y transformar lo que ingiere en un combustible para naves.

Entre las “mascotas” argentinas destacan el inefable Mendieta, el perro filósofo y compañero inseparable de Inodoro Pereyra de Roberto Fontanarrosa y el cariñoso y astuto Gaturro de Nick, testigo de las contradicciones humanas.

Cerramos la nota con dos hermosos poemas dedicados a las mascotas.

Un perro ha muerto (fragmento)

(…)
No, mi perro me miraba dándome la atención necesaria
la atención necesaria
para hacer comprender a un vanidoso
que siendo perro él,
con esos ojos, más puros que los míos,
perdía el tiempo, pero me miraba
con la mirada que me reservó
toda su dulce, su peluda vida,
su silenciosa vida,
cerca de mí, sin molestarme nunca,
y sin pedirme nada.

(…)
Y no hay ni hubo mentira entre nosotros.
Ya se fue y lo enterré, y eso era todo.

Pablo Neruda

A un gato

No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.

Jorge Luis Borges

 

Patricia Rodón

 

¿Qué sentís?
100%Satisfacción0%Esperanza0%Bronca0%Tristeza0%Incertidumbre0%Indiferencia
Opiniones (1)
6 de Diciembre de 2016|05:19
2
ERROR
6 de Diciembre de 2016|05:19
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. ¿Por qué será qué los sábados y domingos a la tarde pasan sólo películas para chicos.? Ayer daban una con el gato Silvestre que para colmo ya había visto pero me volví a enganchar y la vi hasta el final. ¿Y la de Beethoven? La deben pasar mínimo una vez por mes... De todos los amigos del hombre más famosos, me quedo por lejos con Mendieta, o sea que soy admiradora del gran Fontanarrosa. La verdad que Snoopy también me encanta...
    1
En Imágenes
Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016
28 de Noviembre de 2016
Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016