Disgusto por un violador provocó la riña y posterior incendio en la cárcel chilena

La estadía del delincuente, catalogado como lo más bajo en el orden social de la cárcel, complicó los ánimos y en una especie de “golpe de estado” algunos reos quisieron expulsarlo, provocando la pelea que terminó con el incendio. Entrá y mirá los videos de las peleas con estoque en Chile.

Tras el impacto de lamuerte de los 81 reos en una cárcel chilena, se comienzan a conocer detalles de lo que fue la noche de furia que provocó el incendio y cobró las vidas de los presos.

Según comenta hoy el diario chileno Las Ultimas Noticias, fue una pelea por liderazgos, una riña que enfrentó a las pandillas que existían en el cuarto piso de la torre 5 de la Cárcel de San Miguel.

Mientras compartían la jornada diaria al interior del recinto, los denominados líderes del sector, comentaron que esa noche tendrían un invitado especial, un sentenciado por violación y el mandato fue que “había que tratar bien al amigo”.



En las cárceles los violadores, a los que llaman “violetas” ocupan el último lugar en la escala social carcelaria. Por eso, la discusión fue automática y las amenazas empezaron a cruzar el ambiente.

Henry San Martín, uno de los residentes del lugar, pidió permiso a los gendarmes para dormir en un piso inferior. Sabía que la cosa se podía poner negra Su hermana Yohanna, que ayer lo fue a ver, cuenta que “el pobre no durmió nada escuchando los gritos” y que “se pusieron a pelear a eso de las 3 de la mañana… estoy feliz de que no le pasara nada”.

El suboficial Mario Apablaza, dirigente nacional de los gendarmes, agregó más datos de la trifulca. “En la noche estaban tomando chicha artesanal y, eventualmente, consumiendo drogas. Todo eso ayudó a que los ánimos se enardecieran”.

El confilcto

La pelea se generó cuando los que no eran líderes realizaron una especia de “golpe de estado” para sacar al violador del lugar. Para eso planearon encerrar a los “jefes” en un cuarto menor y hacer pagar al violador.

En el intento se generó una pelea con estoques y cuchillos que duró cerca de una hora, hasta que otro reo tomó uno de las garrafas de gas y, con una suerte de soplete, apuntó al resto. El diario “La Segunda” lo identificó como “El aguja”, uno de los 81 internos que murieron.

Silvia Parada, un famoso travesti que cumple condena en el mismo penal, cuenta a través de un mensaje escrito que “me despertaron los gritos de la torre 5 tipo 4 y media de la madrugada”. Según su relato, “usaron un soplete con un balón de gas de cinco kilos que agarró un colchón”.

 “Cuando llegamos el fuego ya era caótico. Un infierno. No había nada que hacer”, narra el suboficial mayor Víctor Fierro, quien alcanzó a abrir otra de las puertas y a evacuar a 15 reos envueltos en frazadas mojadas.

El teniente José Hormazábal pudo solo abrir uno de los candados de la puerta donde se produjo la pelea, y forzó 30 centímetros la reja para salvar a cinco más. El resto murió.

“Giovanni, mi hijo, cuenta que vio a través de la reja a amigos suyos que quedaron calcinados apoyados de la ventana buscando respirar. Terrible”, cuenta Susana Véliz, mamá de otro reo.



La chicha artesanal

En la cárcel la necesidad de tomar alcohol, o algo parecido, llevó a los reos a crear la llamada “chicha artesanal”, una preparación en base a frutas. En un recipiente, mezclan las frutas que reciben de los familiares con pan u otro elemento que haga fermentar el líquido. Luego lo exponen al sol y su calor durante una tarde y ya está en condiciones de ser ingerida.

Según los gendarmes, el líquido a veces les calma los ánimos violentos y en otros casos lo usan como un golpe vitamínico y de valor en caso de encarar una pelea.

Mirá el resto de la cobertura del caso en Las Ultimas Noticias

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