Deportes

Rugby: dos generaciones, un destino

El cierre de año dejó en evidencia las dificutades para integrar a la nueva camada con el fin de recuperar el espíritu Puma de 2007.

Ayer por la mañana, el lobby del hotel Burlington volvió a lucir congestionado por última vez. Combinados, entre los jugadores y el staff técnico, se juntaron más de 40 personas que, a través de fuertes abrazos, se despidieron por un rato largo. Las partes del grupo quedaron diseminadas por distintas geografías -la mayoría en Francia e Inglaterra y otros en la Argentina-, como un rompecabezas que tiene algunas de sus piezas en proceso de engarce para conformar una hoja de ruta que guíe al seleccionado argentino hacia la próxima Copa del Mundo.

Ese proceso de encaje entre la camada del plantel que lleva más de una década representando a la selección y las nuevas caras, que fueron surgiendo tras el último Mundial y que encarnan la renovación del grupo, fue complicado como lo es cualquier transición después de una gesta semejante como la de Francia 2007. Y, tras la irregular gira que finalizó con la caída frente a Irlanda (9-29), dejó la sensación de que será uno de los desafíos principales para lo que resta hasta Nueva Zelanda 2011.

La inculcación de una manera de sentir el rugby que acuña la vieja guardia -Ledesma, Scelzo, Roncero, Felipe Contepomi, principalmente- está signada por un innegociable amor por la camiseta, producto de tantos años de una ardua y solitaria lucha ante las potencias, que demoraron más de diez años en atender los reclamos de un país que demostró ser parte de la elite en los últimos tres Mundiales. Transmitir estas nociones a los jugadores nuevos, que no formaron parte de esa historia y que arribaron durante este ciclo que comanda Santiago Phelan, implicó algunos planteos, propios de la diferencia generacional.

Las duras palabras de Ledesma tras la derrota con Irlanda parecían encuadrarse en este contexto. Fueron dirigidas hacia la falta de actitud. "Si fuésemos los All Blacks podríamos irnos a jugar al waterpolo el día anterior, pero si no estamos entrenando toda la semana a full y con cara de traste no nos va bien. En cuanto nos dispersamos un poquito, nos va mal", soltó el hooker , de 77 tests internacionales con la Argentina.

Marcelo Loffreda, quien encabezó el exitoso proceso que culminó con el tercer puesto en el Mundial de Francia, había comentado el fenómeno de metamorfosis durante la semana en Montpellier. " Tati ha sufrido un momento de transición muy fuerte [?] Cuando llegás después de un equipo con mucha historia, es muy difícil poder sostener esa carga, pero lo está haciendo muy bien [?] En este proceso, hubo un punto de inflexión muy marcado en los jugadores entre las dos caídas con Escocia y el partido ante Francia, en la ventana de junio", había contado el ex head-coach, sobre una fuerte autocrítica dentro del plantel, por lo mismo que señalaba Ledesma aquí en Dublín, una distancia de criterios entre dos generaciones con vivencias muy distintas. No se duda del talento de jugadores como Rodríguez Gurruchaga, Galarza, González Amorosino, Figallo, Santiago Fernández, Camacho, etc. Pero todos saben que necesitan más rodaje, que hace falta más tiempo para formar un grupo compacto, inviolable. Con aquellos conceptos.

Lee la nota completa en canchallena.com
Opiniones (0)
11 de Diciembre de 2016|05:52
1
ERROR
11 de Diciembre de 2016|05:52
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    15 fotos de la selección del año de National Geographic
    8 de Diciembre de 2016
    15 fotos de la selección del año de National Geographic