Una princesa cobra u$s 110.000 por mes

El Estado holandés le paga esta cifra a la que es considerada “la princesa mejor preparada para gobernar de Europa”. Orgullo argentino, la cifra es más del doble de lo que cobra George W. Bush en EE.UU.

Realeza y dinero siempre ha sido un matrimonio glamoroso. Sin embargo, hasta ahora, lo más próximo que tuvimos los argentinos a una monarquía fue la telúrica vocación de mando sultánico de “Carlos Saúl I” o la vigente “dinastía política de los Kirchner”. Eso hasta la aparición en escena de la princesa heredera Máxima Zorreguieta, legítima aspirante al trono de los Orange de Holanda y, probablemente una de las asalariadas de bandera argentina más ricas del mundo. Porque a pesar del jadeante esfuerzo del gremialismo con Moyano a la cabeza, ser asalariado en la Argentina aún dista mucho de ser un buen negocio. Claro que todo recupera su tonalidad sonrosada si el que firma el comprobante de sueldo es el Estado holandés, máxime si donde dice “cargo a desempeñar” va (y en holandés en el original): “princesa heredera”.



Ahora, tras cinco años de matrimonio y tres hijas en común con el Príncipe Guillermo Alejandro, en 2008, el Estado holandés tiene previsto desembolsar u$s 109.000 mensuales de salario para la Princesa, más del doble de los u$s 43.100 mensuales que el Congreso de los Estados Unidos le paga por su errores a George W. Bush o de los u$s 25.000 que mes a mes recibe Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas.


Ábaco mediante y llevado a términos anuales, la cifra arroja la friolera de u$s 1,3 millón, compuestos por u$s 345.000 de salario base y casi u$s 1 millón de gastos de representación. No obstante, a la casa que ocupa junto a su familia en Wassenar no sólo llega un sueldo: el príncipe Guillermo también recibirá este año u$s 1,4 millón. Y todo esto sin contar los u$s 6 millones que le han sido adjudicados a toda la familia real –incluida mamá Beatriz– para sueldos de personal, seguridad y conservación de los palacios.

El puesto de Máxima tiene otros beneficios aparejados, el dinero está libre de impuestos y además nada de créditos hipotecarios a tasas estrambóticas para la vivienda ya que tienen residencia gratuita en varios estados de Holanda. Y a la hora de las vacaciones, no hay que preocuparse por alquilar un 2 ambientes en Las Toninas a 600 metros del mar: las vacaciones ya están pagas en una quimérica residencia en la villa italiana de Tavarnelle Val di Pesa.

Claro que toda esta pila de cifras queda reducida a nada si se considera que la monarquía holandesa pasa por ser una de las más ricas del mundo, con una fortuna personal valorada por la revista Eurobusiness en más de u$s 4.000 millones, incluida una abultada cartera de la Royal Duch / Shell Group.

Allá lejos y hace tiempo

Atrás parecen haber quedado sus tiempos argentinos en el colegio bilingüe Northlands o las materias de ciencias económicas que cursó en la Universidad Católica Argentina donde se graduó en 1995. Otra etapa que seguramente Máxima no extrañará tiene que ver con su Master en Boston, EE.UU., o sus empleos porteños primero en la firma Mercado Abierto donde investigaba software para mercados financieros, y después en el departamento de ventas de Seguros Boston.

Aunque si hubiera que hacer el argentinísimo tripas corazón, el lugar donde Máxima tuvo su clímax laboral fue Nueva York. Entre 1996 y 1998 ocupó una silla en la banca HSBC James Capel Inc., donde llegó a ser vicepresidenta de Ventas Institucionales de América Latina. Después, otra vez en la vicepresidencia de la división de Mercados Emergentes del Dresdner Kleinworth Benson, donde se especializó en Obligaciones. Permaneció en este empleo hasta agosto de 1999, que comenzó a trabajar en el Deutsche Bank, también en su sede neoyorkina, donde fue vicepresidenta de Ventas Institucionales, hasta mayo de 2000 aunque terminaría trabajando en la oficina representativa de la Unión Europea que ese banco tiene en Bruselas. Fue en 2001, cuando la reina Beatriz de Holanda anunció el noviazgo oficial del príncipe heredero y en febrero de 2002 cuando comenzó a escribirse la feliz historia.

Reconocida en toda Europa por ser la princesa que más simpatía despierta en base a su humildad y buena llegada a la gente, Máxima se familiarizó rápidamente con la sociedad holandesa y hoy es, además de una integrante de la Casa Real, miembro del patronato de la Fundación Orange, encargada de promover el bienestar social en los Países Bajos. Preside además el Patronato de la Cátedra Príncipe Claus, creada para fomentar la cooperación para el desarrollo, todos trabajos que el Estado le reconoce con una paga a la altura de sus funciones, una carrera que no pasa desapercibida para los argentinos y holandeses. Gelukwens!
Fuente Cronista

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