Felipe Pigna, ¿historiador o gurú de la memoria?

Ante la reciente visita a la provincia del estudioso y mediático personaje, un colega suyo, también historiador, el mendocino Walter Burriguini, se pregunta qué abordaje de la Historia realiza Pigna.  "El esfuerzo de los historiadores por descontaminar las observaciones del pasado no tiene como finalidad alcanzar la objetividad sino simplemente mantener a raya la subjetividad", propone.

[...] no puede hacerse de la teoría una manifestación directa de las condiciones de la subjetividad de quien la sostiene. Una línea fuerte de delimitación entre un aspecto y el otro sería imposible, por supuesto. Pero la inexistencia de toda discriminación entre el espacio científico o filosófico y el personal, puede llegar a hacer de la escritura en filosofía y ciencias sociales algo más cercano a la orgía instalada en el goce de la palabra, que al control sobre los enunciados y su función referencial y/o argumentativa.
Roberto Follari (Teorías Débiles, pág. 115)



El problema que intento afrontar acá requiere una distinción preliminar entre Historia y Memoria.

Walter Burriguini, historiador.

La Historia es una función intelectual aislada. No le interesan los hechos per se sino la estructura lógico-semántica (ideal-numérica, diría un matemático) que los rige. Es decir, intenta reducir el pasado a frías y esquemáticas formulas abstractos, pero siempre presuponiendo que si a dichas formulas abstractas no le corresponden algo real, no es asunto de ella sino de las fuentes o evidencias. Dicho en criollo, la Historia mantiene sus interpretaciones al margen de cualquier compromiso afectivo y las trata como meras posibilidades de la realidad; muy bien fundamentada en el mejor de los casos, pero meras posibilidades al fin y al cabo.

La Memoria es, en cambio, una necesidad vital. En medio de la confusa y ajetreada variabilidad empírica de la realidad, ayuda a crear una cálida impresión de continuidad temporal sin la que la existencia humana se vería a sí misma como algo a la deriva y carente de sentido. En efecto, experimenta los hechos intima y emotivamente; casi en carne viva. De tal suerte que sus interpretaciones del pasado no son para ella una simple posibilidad de la realidad sino la realidad misma; una categoría del pensamiento autentica, concreta y (sobre todo) necesaria en grado sumo.

  En fin. La Historia analiza; la Memoria siente. La Historia es un ejercicio; la Memoria un instinto. La Historia es docens; la Memoria utens. La Historia especula; la Memoria afirma. La Historia practica; la Memoria se deja llevar. Así que aunque ambas esferas se interesan por el pasado y son valiosísimas a su modo, evidentemente no son lo mismo.



¿Historiador o gurú?

Según Felipe Pigna, el historiador no debería esforzarse para evitar que los contenidos de la conciencia o subjetividad (ideología, expectativas, valores y gustos personales, etc.) contaminen sus observaciones del pasado. Y justifica ese punto de vista apelando a un argumento a todas luces cierto aunque fuera de lugar en este caso: una descontaminación plena y absoluta (u objetividad) es una utopía inalcanzable.

¿Por qué digo “cierto” aunque “fuera de lugar”? Pues porque Pigna tiene mil veces razón cuando dice que la objetividad es una utopía.... y se equivoca un millón de veces cuando presupone que la meta de los esfuerzos de descontaminación es alcanzarla. En realidad (y Felipe lo olvidó demasiado pronto, desde el inicio de su carrera) dichos esfuerzos persiguen un fin mucho más humilde y accesible. Esto es:  trascender, superar, ir más allá de la subjetividad.

 Si el historiador no se autoimpone la obligación de descontaminar sus observaciones (aún sabiendo que nunca lo va a lograr plenamente) significa que no desea trascender la frontera de su subjetividad, lo cual a su vez significa que prefiere mantener una relación puramente emotiva, visceral e íntima con el pasado. Y en eso consiste la Memoria (lo vimos en el apartado introductorio) pero no tiene nada que ver con practicar Historia. O, por lo menos, no profesionalmente. En tal sentido es que me gusta decir que no es lo mismo un gurú de la memoria que un historiador, como tampoco es lo mismo un carismático manosanta que un discreto médico.

 A riesgo de sonar repetitivo, debo concluir que el esfuerzo de los historiadores por descontaminar las observaciones del pasado no tiene como finalidad alcanzar la objetividad sino simplemente mantener a raya la subjetividad.... que es muy distinto. Cabe abundar (y con ésta reflexión cierro) que el fuerte rechazo que dicho esfuerzo inspira en Felipe Pigna se debe simplemente a que confunde “control de la subjetividad” con “pretensiones de objetividad”, pretensiones ciertamente utópicas y vanas que la Historia en tanto práctica hace ya mucho que no tiene.

Opiniones (46)
7 de Diciembre de 2016|13:36
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7 de Diciembre de 2016|13:36
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  1. triplemente halagado. Uno escribe y le parece que las cosas que pone en el papel son palabras que se las lleva el viento. Me reconforta saber que no es tan asi. Si uno logra sembrar algo aunque sea en un lector, el trabajo ha valido la pena y esta pagado con creces. Y espero que te quede claro que mis objeciones hacia Pigna son estrictamente profesionales. Ideologicamente no tengo nada que objetarle.
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  2. Me alegro que te halague que tenga en cuenta tus posturas. Puedo equivocarme en miles de cosas pero siempre es mejor conocer algo de lo que piensa el interlocutor. Creo que la mejor contribución de Félix fue difundir el pasado argentino más allá de ciertos baches y sí reivindico su pluma como uno de los mejores letristas del cancionero popular argentino. A propósito de la memoria. Cuando fue el robo en la Biblioteca San Martín fuiste demoledor e irrefutable en tus dichos. Felicitaciones fue inolvidable ese mandoble
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  3. me sorprende y halaga tu buena memoria. Mira: Felix Luna era un tipo inteligente y a veces daba en el clavo, como Pigna. Para que enganiarnos. Pero de ahi a afirmar que hacía Historia, hay un abismo.
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  4. quizás me expresé mal diciendo que "te gusta tanto" Félix Luna pero en fin tengo buena memoria y en gral no se toman frases de gente que uno no valore http://www.welcomelosandes.com/notas/2004/10/6/opinion-128237.asp
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  5. yo comulgo ideologicamente con Pigna pero me parece una vergüenza que manipule descaradamente la historia.- Simplemente vergüenza.- No le hace ningun favor a la causa.- Al contrario.-
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  6. no se de donde sacaste que Felix Luna me gusta (tambien arrastraba todos los vicios del autodidacta). Estamos de acuerdo entonces que Pigna es poco profesional y que no hace historia. No me opongo a que la gente lea a Pigna. Al contrario. Me parece un que produce un material estupendo para la gente que quiere adquirir nociones basicas sobre el pasado argentino. A mi lo unico que me interesa es que la gente tenga claro que no hace historia sino relato. Punto. Con eso en mente, que lo consuman. Cero problema con eso.
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  7. porque no publican chicos?
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  8. tu último mensaje te lleva a terrenos algo escabrosos en la altura de opinión. Para ser médico indudablemente hay que ir a la facu pero para recopilar documentos y darles forma de relato histórico bien puede hacerlo un autodidacta al igual que en la Astronomía, estimado. Félix Luna (Falucho de entre casa) era abogado ni siquiera Profesor de Historia. Para sincerarme, creo que Pigna es poco serio porque en sus Mitos yerra feo con fechas y personajes más que por volcar su ideario. Pecadillo éste en el que cayó Falucho en su Yrigoyen Templario de la Libertad (Editorial Raigal) o en Argentina de Perón a Lanusse. Saludos
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  9. Felix Luna que tanto te gusta no tenía ese título.... Falucho (así le decíamos de entrecasa) era abogado. Saludos
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  10. los manosanta son mas carismaticos que los medicos. Y eso qué? Un manosanta con prensa no deja de ser manosanta. Y pongo a Pigna a la altura de un manosanta porque ademas de ser poco profesional cuando trabaja, ni siquiera tiene titulo universitario.
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