Expectativa nacional a horas del fallo en el "juicio por la verdad" en San Rafael

Será un momento histórico en la provincia. Luego de 34 años, habrá sentencia en un juicio contra algunos de los responsables de la represión ilegal durante la última dictadura militar.

Cuando este martes en San Rafael se conozca la sentencia –y seguramente la condena- en el primer juicio contra algunos de los responsables de llevar adelante en Mendoza el plan sistemático de represión durante dictadura militar, nada volverá a ser igual. Se respirará diferente. Habrá olor a justicia, a memoria y a reconciliación con un pasado que sigue con las heridas abiertas. Será la antesala ideal a sólo un día del inicio del “gran juicio por la verdad” que se debe esta provincia.

Cerca de las 10 de la mañana, el tribunal compuesto por los jueces Roberto Burad, Héctor Cortés y Roberto Naciff hará la pregunta de rigor. Indagarán a Aníbal Guevara, Raúl Egea, Juan Roberto Labarta y Raúl Ruiz Soppe para saber si quieren agregar algo más a la causa; si prefieren el silencio, si se declaran inocentes o culpables o si se quiebran y confiesan qué ocurrió con las vidas de Francisco Tripiana, José Berón, Pascual Sandoval y Roberto Osorio. Todos, desaparecidos.

Guevara, quien se desempeñaba como teniente del Ejército en esta parte de Mendoza enfrenta cargos por secuestros, torturas y homicidio. Contra él pesa un pedido de prisión perpetua.

Labarta y Ruiz Soppe corren la misma suerte. Están imputados por los mismos delitos, y de haber condena, el resto de sus vidas será en prisión. Los dos formaban parte de la Policía de Mendoza cuando las víctimas desaparecieron.

Egea, en tanto, es quien llega más holgado al último día del juicio. La Fiscalía pidió para él sólo 6 años de prisión por encontrarlo responsable de falsedad material e ideológica de documento público mientras oficiaba como abogado policial.

El juicio duró más de cuatro meses. En ese tiempo quedaron en el camino Cristóbal Ruiz Pozo y José Mussere. Los dos fallecieron durante el proceso judicial que se inició el 1 de julio. El destino de Ruiz Pozo estaba marcado: nunca llegó a estar en la sala de debate por atravesar la fase terminal de un cáncer que lo venía afectado. Y unos días después, murió.

La historia de Mussere fue diferente. Sindicado como el sujeto que hizo de nexo entre los mandos militares y policiales, sufrió un infarto mientras estaba alojado en una celda de la cárcel de San Rafael, adonde fueron a parar todos los imputados luego de que el tribunal aceptara los cambios de calificación pedidos por la Fiscalía y decidiera revocar la libertad con que llegaron al juicio.

Atrás quedaron también los intentos del abogado Eduardo San Emeterio (conocido defensor de ex militares) por desacreditar a los jueces que están interviniendo y para instalar la teoría de los dos demonios para justificar a los represores.

El juicio en San Rafael comenzó con cierta apatía, hasta que comenzaron a sonar nombres, apellidos e instituciones ligados directamente con el conservadurismo que se impone tanto en el sur como en el norte provincial. Los funcionarios municipales de aquella época sabían de los desaparecidos. Los curas más importantes de ese momento sabían de los desaparecidos. La alta sociedad de entonces sabía de los desaparecidos. Y todos callaron. Fue un silencio cómplice.

Ahora es el momento del ruido y del color. Así lo entendieron los organismos de Derechos Humaos que montaron un festival de música para esperar el día tan buscado. Muchos chicos, muchos viejos, y esos rostros en fotos en blanco y negro que siguen reclamando justicia. De aquel inicio frío en julio a esta previa primaveral con guitarras y platillos.

Más de 34 años después del golpe militar de 1976, aquellos que se convirtieron en la cara del horror durante la etapa más oscura del país, y que actuaron en la zona de Cuyo, verán cómo comienza a caer el manto de impunidad que los abrigó durante todo este tiempo. A pesar de las trabas, de las amenazas y de los jueces corruptos que complotaron contra las investigaciones y que terminaron acusados de ser cómplices de cometer delitos de lesa humanidad, en Mendoza llegó el momento de la justicia.
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26 de Julio de 2017|08:06
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26 de Julio de 2017|08:06
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