Tango, cuarteto, rock y cumbia villera: del desprecio a la aceptación

Ninguna expresión cultural puede interpretarse fuera de su contexto histórico de aparición y desarrollo. Lo que ayer fuera despreciado por las elites, hoy son parte del menú del consumo masivo. El tango, el cuarteto y la cumbia villera, representan los ejemplos más ilustrativos de estas transformaciones en los gustos y la adaptación de los paladares.

Las artes cultas (pintura, literatura, música clásica) fueron históricamente reservadas para las minorías dominantes, y las culturas populares, fueron una clara expresión de resistencia objetiva hacia aquellas. Generalmente nuestra historia nos lo demuestra: toda expresión popular ha sido vista con desconfianza y sospecha por el establishment, discriminada y despreciada por múltiples motivos ideológicos y de clase.

Pasó con la aparición del tango y su lenguaje lunfardo, con el fútbol sin profesionalización inglesa, con las telenovelas y el radioteatro, con el circo criollo de los hermanos Podestá, con algunas tendencias críticas del rock nacional, hasta con el cuarteto cordobés. Expresiones, todas ellas, expulsadas del ámbito formal de la enseñanza y la cultura oficiales en su momento de aparición. Sin embargo, el desarrollo de las industrias culturales en nuestro país, contuvo y reubicó el carácter de aquellas expresiones, para transformarlas en culturas masivas, difundidas a las grandes masas urbanas, moldeadas para el paladar del tipo medio al calor de los procesos de industrialización y urbanización.

El tango, una especie de anticipación cultural del peronismo, se hizo “música ciudadana” a partir de los años cuarenta porque pertenecía, como lenguaje común, a millones de excluidos sociales, luego integrados en un proyecto de reconocimiento cultural y desarrollo nacional. Pasó con el Rock, que si bien ingresó de la mano de las inversiones extranjeras durante el gobierno de Frondizi a fines de los cincuenta, se hizo “rock nacional” al calor de la lucha social durante los sesenta y setenta, para luego convertirse en refugio y resistencia durante la dictadura. Pasó con el cuarteto cordobés, de origen rural, luego resignificado en los asentamientos pobres del cordón industrial en la ciudad de Córdoba. Años después será popularizado primero por la Mona Jiménez, pero mucho más amplificado por Rodrigo en Buenos Aires.

Muchos ejemplos más podríamos enumerar para ilustrar el proceso general por el que atravesaron las culturas populares en su desarrollo. El indicador que las une a todas ellas es que fueron, en su nacimiento, rechazadas por el arco de la cultura oficial dominante, y que además, todas ellas, fueron luego legitimadas socialmente por la industria discográfica, y la televisión, el cine y la radio. Vinieron para quedarse, transformadas, pero para quedarse como representación cultural de los que supuestamente “no tenían cultura sino costumbres, de los que no tenían lenguajes sino dialectos, de los que no tenían religión sino creencias”, al decir de Galeano.

Toda cultura popular tiene “momentos” en su evolución. A veces cumplen un rol conservador del orden, otras asumen una postura contestataria y contracultural según el “juego de articulaciones sociales” que se producen en el mundo social en un momento determinado de la historia. Ninguna subcultura es en sí misma transformadora o conservadora, y sólo podemos interpretarlas en el marco de los que la sostienen, a través de los discursos que las circulan, y a la luz de los diversos usos sociales que la resignifican. Toda cultura o subcultura se construye a partir de patrones de identificación y pertenencia, de códigos y símbolos comunes a un determinado grupo social que participa del mismo universo simbólico. En ese “pertenecer” se deposita el “sentido” de las prácticas.

En nuestro país, la “cumbia villera” surge como una nueva forma de expresión de la realidad social, de las clases marginadas de nuestra sociedad, a mediados de los años 90. Pero también como un nuevo producto para colocar en el mercado por parte de los productores de las compañías.

La cumbia de la villa constituye entonces una subcultura particular: la subcultura de la villa. La música de los sumergidos en los bajos fondos de la exclusión social. El territorio donde se naturaliza el delito como una de las tantas estrategias de supervivencia. Sin trabajo, sin escuela y sin cultura. Esta tríada a la que fueron sometidos miles de argentinos durante los feroces años noventa, dio a luz a esta nueva expresión cultural, que hoy se baila también en los boliches top de los que pertenecen a otros sectores.

Opiniones (9)
17 de diciembre de 2017 | 16:38
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17 de diciembre de 2017 | 16:38
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  1. No veo nada de raro en la nota.A mi entender, el autor ha hecho una mirada muy somera de expresiones populares a través del tiempo con respecto a distintos tipos de música. Hízo una interpretación de una sociedad que fué incorporándolas y aceptándolas.Así como sucedió con el tango que impuso el lunfardo y un estílo de música que hoy se mezcla entre lo "Piazzollesco" con lo del Polaco,pasando por Ultratango, BajofondoTangoClub,y muchos otros. Y no es verdad como alguien opinó antes, que el cuarteto solo se escucha en Córdoba.Puedo asegurarte que muchos chicos en Mdz, lo escuchan en la Universidad,y hasta en los bolíches de Chacras.Con respecto a la cumbia villera,nació de la exclusión social.El villero está en contra de todas las reglas,hablan de su realidad, de la falta de trabajo,de la policía,etc,etc...Ni punto de comparación con el cuarteto.La música de la Mona o Rodrígo es distínta. Y con respecto al rock,sostener los postulados adolescentes hasta la muerte de que el buen rock no se mezcla con otro típo de música,tampoco es válido.Muchas bandas usan el lenguaje lunfardo en sus letras,así como la cumbia villera lo hace con el lenguaje "tumbero".Las propuestas en rock son infinitas, los gustos son distíntos.Nacionales o internacionales,lo mismo dá. Cuando apareció la revísta Rolling Stones vendía y mucho,porque era la única que había logrado conectar a la sociedad joven y sus preferencias. Cada manifestación cultural es un objeto de trabajo,en un momento determinado de la sociedad.Lo que antes "pertenecía " a unos pocos,ahora es popular.
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  2. hay otras formas más amenas y menos perjudiciales q sacarse la calentura en la ducha...
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  3. Padilla , últimamente no entiendo sus opiniones y notas varias.
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  4. Nunca falta uno que llame a la censura invocando "permisividad demagogica". El juego de la inteligencia permite estas cosas, estimado (¿lector?) Marcelo. Solo se trata del legítimo derecho a la opinión. Un medio masivo debe soportar esto. Los lectores solo quieren columnistas y notas inteligentes, no bancarse cualquier cosa porque somos todos amigotes. Es mejor así al frío aburrimiento del silencio. Y lo digo sin ira alguna.
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  5. estimados lectores y compañeros de Mdz, la verdad no entiendo como pueden agredir tan gratuitamente a alguien que no lo esta haciendo y como, ademas, desde el diario, se permite tamaña gratuidad. Que es esto? Tres tiros por un sms? Paremos la mano muchachos. La calentura hay que sacarsela en la ducha y la permisividad demagogica dejarla de lado y solo permitir opiniones con reflexion y no con ira.
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  6. Es una bosta esta nota. Porque miente, hay gente que no vive en una villa y que tiene cierta dosis de educacion y cultura que nunca escucharía cumbia villera. No se puede comparar musicalmente al tango, que posee una melancolia y belleza únicos, admirado a todo el mundo con la boludez que es la cumbia. El cuarteto? hace 500 años que no se escucha cuarteto en un lugar que no sea cordoba. El que escribio esta nota demúsica y de arte no sabe un pito.
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  7. He visto como en locales bailables re conchetos, se baila cumbia villera y he tenido la sensación de que a los villeros los despojaban hasta de su musica. No creo que alcance ni de pedo el nivel del tango que fue la musica de una clase social en ascenso, por lo tanto fue mejorando y representando todos los anhenlos, sueños y logros de esa clase, tambien sus frustaciones. Pero la cumbia villera pertence a un sector pulverizado de la sociedad, degradado y marginado, dudo que tenga el alcance del blues, será seguramente usada y comercializada hasta exprimir su ultima nota. Cuando esto suceda nos habremos olvidado inclusive que existieron los villeros, como siempre, como todo.
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  8. por otra parte te dejás de lado el hecho de que tanto el tango como el rock como el rock nacional han tenido una trascendencia en el tiempo que dudo que la cumbia villera tenga ya no quedan compadritos, pero hay tango electronico que se escucha en todo el mundo vos pensás que la cumbia villera tiene ese futuro? creo que no
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  9. Es patético leer a estos supuestos intelecutales repitiendo hasta el infinito términos y recetas que no dicen nada. Padilla es el tipo que te revela siempre los trucos de cualquier trama. El, te habla y te saca conclusiones hasta de lo que no tiene idea. Rebaja el arte a categorías de estadísticas y censos. Flaco, a ver si alguna vez te interesás por el arte en serio. Dejá de aburrirrr!!!!!
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