¿Existieron los gauchos?

El autor presenta los aspectos centrales de un debate historiográfico que invita a revisar viejas certezas sobre uno de nuestros símbolos nacionales. ¿Es verdad lo que plantea la cosmogonía campestre de nuestros primeros años de historia? Aquí, un interesante análisis de un historiador, que compartimos con nuestros lectores, acorde al Día de la Tradición.

Según la versión canónica de los acontecimientos, el campo bonaerense de la época colonial estaba habitado exclusivamente por “gauchos”, jinetes errantes que galopaban sin rumbo fijo a través de las extensas llanuras pampeanas y subsistían rapiñando el ganado de los latifundistas (a la sazón, miembros de la élite porteña) [1]. Aquello era la barbarie. A diferencia de lo que se observa en cualquier otra pradera fértil del planeta, no había familias ni mujeres ni economía ni normas de convivencia. Sólo vacas y nómadas misóginos.

Convertido en verdad de sentido común, el simplista cuadro anterior da cuenta de actores y acontecimientos sobre los que la historiografía [2] y la crítica literaria [3] han especulado libremente por décadas sin verificar o verificando en forma insatisfactoria. Pero pocos saben que a finales de la década de 1960 comenzaron los estudios sistemáticos sobre la economía rioplatense tardocolonial y que ya los primeros hallazgos (cuyo hito principal es sin duda un famoso artículo de Tulio Halperín Donghi [4]) empezaron progresivamente resquebrajarlo.

No obstante, hubo que esperar recién hasta la década de 1990 (y el fuerte trabajo empírico de historiadores como Juan Carlos Garavaglia, Jorge Gelman, Ricardo Salvatore, Eduardo Miguez y Raúl Fradkin entre otros) para contar con una reconstrucción realista y verdaderamente completa del panorama social de la campaña bonaerense tardocolonial [5].

No quisiera abrumar al amigo lector con detalles que no vienen al caso. Así que voy a poner el acento sólo en los dos descubrimientos más llamativos:

1) Opuestamente a un prejuicio ampliamente difundido por la historiografía liberal y revisionista, el poder y la riqueza de la elite colonial porteña no se fundamentaba en la posesión y explotación de las fértiles praderas que rodeaban la ciudad de Buenos Aires sino en el comercio y las finanzas. Dicho de otro modo, el latifundio no existe antes de la Revolución de Mayo.

2) Aquel desinterés de la élite hizo posible que cualquiera pudiera explotar una parcela el hinterland porteño sin títulos de propiedad, situación que atrajo desde el siglo XVII a un flujo constante de migrantes provenientes de regiones donde las posibilidades de trabajar la tierra por cuenta propia eran muy restringidas, como el Noroeste, Cuyo o Paraguay.

Es decir: el panorama social de la campaña bonaerense tardocolonial en realidad no estaba dominado por una masa flotante de jinetes errantes y misóginos que galopaban sin rumbo fijo y subsistían del ganado ajeno..... sino por una multitud de pequeños productores o granjeros de orígenes heterogéneos que trabajaban la tierra utilizando casi exclusivamente mano de obra familiar (hijos, conyugue, etc.). Algo inimaginable para los historiadores argentinos hace apenas treinta años.

Como quiera que sea, ¿significa automáticamente lo anterior que nunca llegó a existir en la campaña bonaerense tardocolonial un tipo humano cuyo estilo de vida coincidiera con el estereotipo del “gaucho”? No necesariamente. Pensemos sino en los “cuatreros”: ladrones de ganado que –por razones obvias– no tenían domicilio fijo y estaban obligados a huir todo el tiempo al galope.

Ahora bien: si admitimos que los “cuatreros” son los tipos humanos que más se parecían al estereotipo del “gaucho”, nos vemos forzados a admitir paralelamente otras dos cosas. En primer lugar, que no son un fenómeno típico y exclusivo de la campaña bonaerense (y por extensión, tampoco de Argentina) sino de todas las praderas fértiles del planeta. Y en segundo lugar, que conformaban una abrumadora minoría; no sólo porque los delincuentes suelen serlo en cualquier sociedad sino también porque dentro del hampa constituían un mero subgrupo: convivían con bandoleros, contrabandistas, y otros personajes a medio camino entre la legalidad y la marginalidad como los buhoneros. Desde este punto de vista, afirmar que absolutamente todos los habitantes de la campaña bonaerenses de los siglos XVII, XVIII y XIX eran “gauchos”, resulta tan audaz y erróneo como afirmar que todos los pobladores del Gran Mendoza son narcotraficantes, motochorros o el subgrupo criminal que prefiera el lector.

Respondiendo a la pregunta que encabeza el presente artículo, es probable que los “gauchos” (o fenómenos muy próximos) hayan  existido. Pero una cosa parece indudable: a diferencia de lo que enseña la Tradición, fueron una excepción antes que la regla.


Notas:


[1]  Así las cosas hasta que la valorización de la carne acarreada por la incorporación del Virreinato del Río de la Plata al Libre Mercado (1810), y las subsecuentes ordenanzas policiales para asegurar la propiedad del ganado, hicieron que dichos jinetes se vieran cada vez mas compelidos a abandonar su tradicional modo de vida y a trabajar por un salario.

[3]  -Ricardo Rodríguez Molas: Historia social del gaucho. Buenos Aires, Ed. Marú, 1968.
 -John Lynch: Juan Manuel de Rosas. Buenos Aires: Emecé, 1984.
 -Richard Slatta: Los gauchos y el ocaso de la frontera. Buenos Aires, Sudamericana, 1985.

[3] -Martínez Estrada, Ezequiel: Muerte y transfiguración de Martín Fierro. México-Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 1946.
 -Olivera-Williams, María Rosa: La poesía gauchesca: de Bartolomé Hidalgo a José Hernández. Respuesta estética y condicionamiento social. México: Xalapa, 1986. 
 -Ludmer, Josefina: El género gauchesco. Un tratado sobre la patria. Buenos Aires: Sudamericana, 1988.

[4] Tulio Halperin Donghi: “La expansión ganadera en la campaña de Buenos Aires (1810-1852). En T. Di Tella y T. Halperín Donghi (eds.): Los fragmentos del poder. Buenos Aires, J. Álvarez, 1969.

 [5] Los hitos fundamentales en este caso fueron dos: Anuarios IHES n° 11 (1996) y n° 12 (1997), editados por el Instituto de Estudios Histórico-Sociales "Prof. Juan Carlos Grosso" (Facultad de Ciencias Humanas - Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires).

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4 de Diciembre de 2016|17:19
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4 de Diciembre de 2016|17:19
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  1. Pero se los llevo Dios!!
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  2. Felicito al autor de la nota, ya que busca encontrar la realidad del habitante de estas tierras post revolucion de Mayo. Lamentablemente para el pueblo, la historia fue escrita por los liberales (Sarmiento fue su adalid) y de esa forma se sepulto nuestra verdadera historia, y nos quedamos con la historia "hecha a medida" del pais que pretendian los "doctores" de Buenos Aires.
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  3. Una delicada e ilustrada exposición. Me gustaría mucho que se amplíe este tipo de temáticas en el diario. Conocer la historia, la historia en verdad, nos daría muchas claves que nos faltan para entender lo que nos pasa hoy... Felicitaciones al autor!
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  4. GAUCHOS ERAN LOS DE ANTES...
    Puedo encontrar ciertos puntos de coincidencia en el escrito de Burriguini en cuanto a la idealización de la figura del gaucho, difundida ampliamente por la literatura -fundamentalmente por José Hernández- que obviamente se basó en casos reales y no una mera especulación o lo que hoy llamaríamos ciencia ficción. Si es de destacar por ejemplo que en Mendoza no hubo ese prototipo del gaucho, sino más bien troperos, cuyo principal trabajo era el transporte de ganado a pie hasta Chile. Tampoco debemos olvidar que muchos de los conquistadores -memoria genética por delante- eran descendientes de españoles que habían soportado por 8 siglos la dominación árabe -verdadero prototipo del gaucho- el caballo; la guitarra; el truco; la taba; las bombachas, son de ese órigen, con lo cual cambiar los desiertos africanos por la pampa húmeda, fue para ellos un reencontrarse con su forma de vida. En cuanto a esos nómades, fueron la gran preocupación de Sarmiento, según contaba Fermín Chávez, cuando este vino deslumbrado por la pedagogía y escuelas de EE.UU., en donde ahí si, la inmensa mayoría de la población eran granjeros y ganaderos, tenían su iglesia en cada pueblo y sus escuelas, método de vida que él quizo implementar en nuestro país, pero no pudo hacerlo justamente por esas diferencias culturales. Por otro lado, creo que sería muy injusto, creer que los integrantes de la montonera eran en su mayoría delincuentes. Sobre este tópico es muy interesante lo que escribe en su momento el cura Camilo Aldao, escribiente al final de Felipe Varela, pero que relata con lujo de detalles lo que fué el falso armisticio firmado en la ciudad de Caucete entre el general Vicente Ángel Peñaloza y el general Paunero, el primero representsnte de la barbarie -según Sarmiento- y el segundo representante de la "civilización". En cuanto a que el campo bonaerense en la época colonial estaba habitado exclusivamente por "gauchos", efectivamente es inexacto, la gran mayoría eran índigenas provenientes de las distintas etnias, preferentemente Ranqueles y Mapuches que llegaron a ocupar hasta el sur de Buenos Aires. Los gauchos -generalmente "renegaus" diría Inodoro Pereyra, eran efectivamente perseguidos por las fuerzas del orden de esa época -que conviene aclarar no representaban justamente la verdad y la justicia- por lo cual se unían a los malones. No podemos negar la existencia de los gauchos de Güemes, por nombrar un hito histórico importante, ni tampoco el valor del gaucho como elemento vital u hombre de campo con el crecimiento de la ganadería, denominación no solo de nuestro país, sino también de Uruguay y el sur de Brasil. Si el planteo del autor de la nota -o disparador para el debate- era que todos o la inmensa mayoría de los hombres de campo, eran gauchos en el sentido o con las costumbres que se conocen, pues para mi no es motivo de debate, ya que coincido con él en ese aspecto. Mitologicamente hablando, EE.UU., les sacó más provecho a sus famosos cowboys, digo comercialmente hablando a través del cine y en donde todos los asesinos de la época fueron elevados por el imaginario popular a la categoría de héroes, aun aquellos "patriotas" que defendieron "El Álamo" contra el ejército del general Santana, cuando en realidad estaban usurpando territorio mexicano. En definitiva los gauchos existieron y aun existen, por valores heredados y formas de vida, mal que les pese a tantos historiadores, que si es por decir verdades en rima y con gran acierto, deberían seguir los consejos del Viejo Vizcacha.
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  5. No me quiero imaginar todas los conocimientos q se estan concinando en los ambitos academicos y q no trascienden al publico. La pregunta es, por qué no trascienden? Me parece q los medios no le dan espacio. Sobran periodistas deportivos y de espectaculos pero faltan periodistas especializados en conocimientos de vanguardia!
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