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Messi, el hombre que vive de récords

El delantero va camino a la leyenda: con el gol que hizo en Copenhague se convirtió en el máximo anotador histórico de Barcelona en torneos internacionales.

Las estadísticas de Lionel Messi salen de lo normal, están fuera del alcance no sólo de cualquier futbolista promedio, sino también de las grandes figuras internacionales. Su trayectoria va camino de ser comparable sólo a la de Pelé o Maradona, quienes todavía lo miran por encima del hombro porque el rosarino adeuda una consagración en un Mundial. 

En lo que respecta al día a día de un club, Messi pulveriza registros a una velocidad supersónica. No se distrae ni se da por satisfecho. Parece que llevara una eternidad en el fútbol por su talento precoz y de repetir tantas maravillas. Pero sólo tiene 23 años, una edad a la que la mayoría de los futbolistas aún no definió el rumbo de su carrera. La de Messi tiene un destino de grandeza. 

Muchas veces, por el encantamiento que producen su velocidad y gambeta, se pierde de vista otro de sus atributos: es un gran goleador. Sentencia con una regularidad asombrosa, sin necesidad de vivir en el área ni estar pendiente de que le armen una jugada para dar el toque final. "Leo siempre fue un goleador", expresó hace un tiempo su director técnico, Pep Guardiola, con la seguridad de quien dice una obviedad que es fácilmente comprobable en los hechos. 

En realidad, la faceta goleadora de Messi se acentuó en las últimas tres temporadas, desde que Pep tomó la conducción del equipo. Antes, con Rijkaard, daba muestras de efectividad, aunque el arco no le quedaba tan cerca porque su punto de partida era la banda derecha y debía hacer la diagonal o barrer todo el frente de ataque. Con Guardiola, progresivamente fue ocupando posiciones más centrales. Detrás de Eto´o, primero, y de Ibrahimovic, después. Al irse de Barcelona esos dos centrodelanteros puros, Messi ocupa más la función de ariete, aunque no lo haga de manera clásica. No lo necesita porque su variedad de recursos impiden encasillarlo en un puesto específico. En los esquemas de Guardiola, la prioridad es Messi, que responde puntualmente a esas muestras de confianza. En la temporada anterior hizo 47 goles y hace poco más de un mes pasó a retirar el Botín de Oro. 

Ayer, a un partido de relativo significado Messi lo revistió con un dato personal histórico. A un estadio, el Parken de Copenhague, que no forma parte de los templos sagrados del fútbol europeo, el rosarino lo incorporó a sus efemérides especiales. A los 31 minutos del primer tiempo hizo el gol que lo convirtió en el máximo goleador de la historia de Barcelona en competencias internacionales oficiales. Con 32 dejó atrás al brasileño Rivaldo, que anotó 31 entre 1997 y 2002. 

Siempre capaz de diferenciarse, Messi llegó al récord con la peculiaridad de haber definido de derecha, al tomar un despeje de un defensor y definir con un remate alto y cruzado que el arquero alcanzó a tocar. Como si tuviera un arte especial para controlar los detalles y las coincidencias, Messi alcanzó la plusmarca cinco años después de que un 2 de noviembre de 2005 marcara el primer gol en competencias internacionales en un 5 a 0 frente a Panathinaikos. 

En la evocación de los momentos estelares que le dieron forma al récord surgen los cuatro que le hizo a Arsenal en los cuartos de final de la anterior Liga de Campeones. 

Si se buscan conquistas decisivas, de esas que son como una firma al pie de un título o una copa, se encontrará aquel cabezazo llovido en la final de Roma frente a Manchester United. O aquella exquisita e inolvidable definición de pecho que desniveló en tiempo suplementario la definición del Mundial de Clubes frente al tenaz Estudiantes. 

Equipos de diez países sufrieron su puntería y profundidad. Todavía se le resisten los rivales italianos, representados por ese hueso imposible de hincarle un diente que fue Inter en las semifinales de la última Liga de Campeones. Tiempo y oportunidades no le faltarán para cobrarse esa deuda. Es el jugador más joven en conseguir 100 goles con la camiseta blaugrana. Messi se aleja de todos y empieza a competir contra sí mismo. 

100 los goles que lleva en el ciclo de Pep Guardiola, desde mediados de 2008. Desde que debutó oficialmente en Barcelona (16-10-04) suma 142 goles en 152 partidos. Es el cuarto goleador histórico del club. Primero, César, con 235 en 13 temporadas. 

Fuente: Canchallena.com

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11 de Diciembre de 2016|03:30
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