San Emeterio pidió justicia y la absolución del ex Teniente Guevara
En el juicio por delitos de lesa humanidad, el abogado del ahora retirado Teniente Coronel Aníbal Guevara, finalizó los alegatos de esa defensa, luego de que el otro defensor de ese imputado diera vastos fundamentos por los cuales consideran que el Tribunal Oral II debe absolverlo de culpa y cargo
Más de 30 personas estuvieron esta mañana en la sala de debate del juicio acompañando al ex Teniente Coronel Aníbal Guevara. Familiares, amigos y ex compañeros junto a un grupo de abogados nucleados en una flamante asociación que considera que estos son “juicios políticos”, y que darán una conferencia esta tarde en nuestra ciudad.

Siguiendo con el alegato de los defensores de Guevara que comenzó ayer, el Dr. Ricardo Curuchet basó sus argumentos en los innumerables testigos que han pasado por el debate y no conocían ni siquiera de nombre al entonces teniente. Hubo otros que sí oyeron su nombre, a los que “les dijeron que era Guevara”, pero que no lo reconocieron en las fotos de esa época que se les mostraron.

Este abogado pidió que se extraiga compulsa por falso testimonio a Aldo Soto, un testigo que se presentó espontáneamente como un torturado, pero que se contradijo en cuanto a fechas. Dijo haber visto a Guevara una vez, pero luego no lo reconoció en las fotos. Otro testigo cuyo testimonio desprende el nombre del teniente es el de Roberto Florencio Reyes Aramayo, que dijo que “lo vio una vez en una formación en la Catedral durante un acto llevando la bandara”, pero según explicó el Dr. Curuchet, el oficial que lleva la bandera es el más moderno.

Según Aramayo, en 1967 alrededor de 20 rangers norteamericanos y un número similar de militares argentinos dieron un curso antiguerrillero en Salta, donde aparecieron focos de subversión por la época. Allí, según explicó Reyes: “Nos enseñaron a interrogar a través de la tortura”. “Aramayo tiene alguna deficiencia mental, por eso no vamos a pedir compulsa en su contra”, dijo al respecto el abogado defensor.

Nombró además al ex Comisario Trentini, ahora procesado por delitos de lesa humanidad, que en este juicio afirmó “no haber visto nunca a Guevara”, a pesar de haber formado parte activa en la fuerza.

Dr. Curuchet
En su alegato, Curuchet recordó a un testigo que había declarado haber visto al teniente cuando a Juan Carlos Castro le hacían el llamado “submarino húmedo” metiéndole y sacándole la cabeza en un balde con agua. Al respecto el abogado hizo una polémica declaración, cuando dijo al Tribunal y a las partes que “deberían haber hecho la prueba, porque si se le mete la cabeza a alguien en un balde, la 1º vez se sale toda el agua”.

El Dr. Eduardo San Emeterio terminó el alegato diciendo: “pedimos justicia, no aquella que castigue las manos y las mentes asesinas sino la justicia histórica, la justicia de los derechos humanos que siempre nos fue negada. Aquella que aleccione a las nuevas generaciones sobre la verdadera historia. Si esa justicia algún día llega servirá para darles sentidos a nuestras muertes y a la de muchos que cayeron igual que nosotros”.

“Excelentísimo Tribunal,  hace ya 45 años, este defensor, siendo un joven de 16 años hizo un juramento irrenunciable a mi patria, el de seguir constantemente a mi bandera y defenderla hasta perder la vida, junto conmigo el Teniente Coronel Guevara y muchos de los que hoy están injustamente privados de su libertad hicieron ese mismo juramento. Ellos lo cumplieron, muchos ofrendando lo más valioso que tenían: sus vidas, y en algunos casos la vida de sus hijos como en el caso del Capitán Viola”.

“Hoy mi juramento es distino, lo he hecho como abogado, y como tal juré respetar y hacer respetar la Constitución Nacional y sus leyes. La lucha por la justicia es ahora mi lucha. Este Poder Ejecutivo viola constantemente la Justicia, la viola intimidando, amenazando y persiguiendo a jueces a quienes denuncian por el contenido de sus sentencias exclusivamente, en tanto que sean contrarias a sus pretensiones, ideologías e intereses”.

“Un antiguo adagio nos previene y nos alarma, ‘quien no se inquieta ante la injusticia, ajena será su próxima víctima’. En tanto que otro nos enseña que ‘si malo es judicializar la política, significativamente peor es politizar la justicia’. Conduce a la muerte del derecho, al fin de la conquista de las maneras civilizadas que conquistan el Estado de derecho”.

“El derecho es el orden normativo e institucional de la conducta humana en sociedad inspirado en postulados de Justicia cuya base son las relaciones sociales existentes que determinan su contenido y carácter. La Justicia es ética, es la constante voluntad de dare a cada uno lo que es suyo, es aquel sentimiento de rectitud que gobierna la conducta y hace respetar todos los derechos de los demás. Cuando en un país se rompe el equilibrio entre la potestad, la autoridad y el imperio oscilan entre el defecto y el exceso de poder. Que las leyes se violen arriba y abajo con alarmante frecuencia y que salga a la vista el empeño por destruir a las Fuerzas Armadas y de seguridad no nos dicen sólo que no solo la potestad de este Tribunal y el imperio del Estado Nacional se han vuelto muy precarios. Está en ustedes señores jueces reestablecer el orden dentros de su competencia”.

“Nuestros defendidos están siendo sometidos a un juicio político y como tal son verdaderos presos políticos".

“Como conocedor del derecho viene esta defensa específicamente y especialmente a exigirles que apliquen el derecho, pero que el derecho se aplique con justicia. Juzguen con ecuanimidad e igualdad. Honren su investidura señores jueces, ejerzan su potestad que ha sido tan mancillada durante todo este proceso, no en este proceso penal sino en el proceso general político que vive nuestro país. Busquen la verdad, la Constitución les ha dado el poder para ello señores jueces, les pedimos ‘no la defrauden’, y en virtud de todo esto, esta defensa nuevamente va a pedir la absolución de nuestro asistido ya que no existe en la causa el más mínimo elemento para imputarle acción ilegal o ilegítima alguna”.

Finalizado esto, y luego de un cuarto intermedio comenzó el alegato del defensor del ex Comisario Raúl Alberto Ruiz Soppe, Dr. Rufino Troyano. El abogado contó primeramente que en el proceso militar se fue de Tribunales, donde trabajaba porque se enteró de irregularidades en la justicia. Con ello pretendió decir que si defiende a Ruiz Soppe es porque verdaderamente lo considera inocente. “Es incapaz de pegarle un bofetón a nadie”, aseguró.

Como lo hicieron los otros defensores, también se situó primero en el contexto histórico del San Rafael y de la Argentina de aquellos años. Luego fue relatando las diferentes órdenes que había desde el gobierno para que la policía se pusiera a disposición del ejército.
Dr. Troyano

Hay que recordar que Soppe fue el único de los imputados que declaró en el debate. Siempre argumentó su desconocimiento de lo que ocurría y aseguró que si alguien le hubiera dicho algo de lo que pasaba, él hubiera tomado cartas en el asunto. Lamentó haber estado en el lugar equivocado en el momento equivocado, y se consideró a sí mismo una víctima de superiores que lo llevaron a donde esta: el banquillo de los acusados.

Su abogado, basó su defensa en el hecho de que Ruiz Soppe, aún siendo comisario, era el comisario de una ciudad donde mandaban los militares. Sostuvo que ese policía sólo recibía órdenes y que bajo ningún punto de vista estaba en condiciones de discutir la más mínima. Por eso pidió, al igual que San Emeterio con Guevara, la absolución de culpa y cargo a favor de su defendido. También pidió la no aplicación de la figura de lesa humanidad puesto que es un tipo aceptado por las leyes argentinas, posterior a los hechos que se investigan en esta causa.

Mañana será el turno de alegar del Dr. Dylon, defensor del policía Juan Labarta y del abogado Raúl Egea Bernal. Después el Tribunal Oral II se tomará un tiempo prudencial para dictar sentencia.
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30 de Julio de 2014|14:11
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