Informe MDZ: Los magnicidios que conmovieron al mundo

La muerte violenta de cualquier personaje público del mundo despierta –de manera inmediata- la atención de la sociedad. Acá, una lista de algunos de esos hechos.

Magnicidio está definido por la Real Academia Española como la muerte violenta dada a persona muy importante por su cargo o poder.

A continuación, una serie de esos hechos, conocidos por todo el mundo:

Leon Trotsky
Al expirar el 21 de agosto de 1940 moría Leon Trotsky abatido por la herida que le provocó Ramón Mercader con una pica. Trotsky fue un político y teórico revolucionario ruso, uno de los artífices de la Revolución Rusa (1917) y organizador del Ejército Rojo. Por ese entonces vivía exiliado en México, se había convertido en el enemigo acérrimo del régimen soviético de José Stalin.
Cabe señalar que a sus exequias, asistieron cerca de trescientas mil personas, en una ciudad que por aquel entonces apenas contaba con unos cuatro millones de habitantes.



John F. Kennedy
El presidente norteamericano fue asesinado en Dallas durante un viaje oficial, por un francotirador que disparó tres proyectiles. El presidente fue conducido inmediatamente a un hospital, donde se le practicaron infructuosas transfusiones de sangre.
Un año más tarde, la Comisión Warren, que fue establecida en 1963 por el presidente de EE.UU. Lyndon B. Johnson para investigar el asesinato de John F. Kennedy, culpó a Lee Harvey Oswald como autor único de los disparos.
El asesinato de Kennedy tuvo un impacto brutal en todo el país y en gran parte del planeta. 
Parecía evidente que el asesinato fue cuidadosamente preparado. En el almacén de libros de las escuelas públicas de Texas que domina el paso a desnivel, la policía encontró un rifle calibre 30, con mira telescópica, con proyectiles utilizados y pedazos de pollo frito. El asesino de Kennedy disparó desde un escondite. Y aunque la policía y los agentes de servicio secreto rápidamente sacaron las pistolas y las armas automáticas, no encontraron blanco alguno al que disparar.
El funeral de Estado de John F. Kennedy tuvo lugar durante los tres días siguientes a su asesinato ocurrido el 22 de noviembre de 1963, en Dallas, Texas.
El cuerpo del Presidente fue trasladado a Washington, D.C. y puesto en el Cuarto Este de la Casa Blanca durante 24 horas. El domingo después de su asesinato su ataúd fue llevado por caballos en un armón al Capitolio para que fuera velado en público. Durante el día y la noche miles de personas se alinearon para ver el ataúd. Representantes de 90 países estuvieron el lunes 25 de noviembre en el funeral de Estado. Luego de los servicios fúnebres en la Catedral de San Mateo, el cuerpo de Kennedy fue llevado al Cementerio Nacional de Arlington, en Virginia.



Mahatma Gandhi
El 30 de enero de 1948 Mohamas Gandhi, (Mahatma - Alma grande) fue asesinado en su residencia de Blair House en Nueva Delhi, por un grupo extremista hindú opuesto a la partición territorial del país, solución apoyada por Gandhi, a su pesar, como inevitable. Su ejecutor es Natura Godse, quien es detenido en el lugar de los hechos y semanas más tarde seguido por la mayoría de sus cómplices.
La muerte de Gandhi fue considerada como una catástrofe internacional. La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró un periodo de luto y todos los países expresaron sus condolencias. Pronto la violencia religiosa cesó en la India y Pakistán y las enseñanzas de Gandhi inspirarían los movimientos pacifistas en otras partes del mundo.



Martin Luther King
El 4 de abril de 1968 fue asesinado Martin Luther King en el balcón de un hotel en Memphis, a manos de James Early Ray, alias “el Pillo”.
Luther King, ministro de la iglesia bautista y activista del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos para los afroamericanos, luchó por diversos derechos civiles básicos de la gente de color, como el derecho a voto y la no discriminación.
El asesinato llevó a una ola de revueltas y protestas a nivel nacional en más de 60 ciudades alrededor de Estados Unidos. Cinco días después, el presidente Lyndon B. Johnson declaró un día de luto nacional por la pérdida del líder de los derechos civiles. Una muchedumbre de trescientas mil personas asistió a su funeral ese mismo día. El vicepresidente Hubert Humphrey asistió en nombre de Johnson, que estaba en una reunión sobre la Guerra de Vietnam en el Campo David. A pedido de la viuda, King mismo fue el encargado de hablar: su último sermón en la Iglesia Bautista de Ebenezer, una grabación de su famoso sermón “Drum Major”, dado el 4 de febrero de 1968, fue reproducido en su funeral. En ese sermón hace un pedido para que en su funeral no se mencione ningún premio y honor por él recibido, pero que se dijera que intentó "alimentar al hambriento", "vestir al desnudo", "estar en lo correcto sobre la cuestión de la guerra ", y "amar y servir a la humanidad". Por solicitud de King, su buena amiga Mahalia Jackson cantó su himno favorito, "Take My Hand, Precious Lord" en su funeral.



Ernesto “Che” Guevara
El 9 de octubre de 1967 se dio el anuncio oficial de la muerte en combate de Ernesto Che Guevara, ocurrida el día anterior. Pero realmente el Che Guevara fue herido en una pierna en el combate de Quebrada del Yuyo, hecho prisionero y trasladado a La Higuera, pequeña localidad de la República de Bolivia. Pasado el medio día del 9 de octubre y en presencia de jefes militares del gobierno boliviano y agentes de la CIA de Estados Unidos, Ernesto Che Guevara fue ejecutado.
Finalmente su cuerpo fue trasladado hasta Villagrande donde fue exhibido por un día y medio frente a pobladores, militares y periodistas, como una prueba inequívoca para el mundo de que se había dado caza a uno de los guerrilleros más peligrosos de ese entonces.
Pero esta misma maniobra fue la que dejó a la persona del Che, como una figura mítica y símbolo de la lucha revolucionaria que es recordada y admirada hasta nuestros días.



Anwar el Sadat
El 6 de octubre de 1981, el asesinato del presidente Anwar el-Sadat por parte de la Yihad egipcia en el transcurso de un desfile militar en El Cairo fue el primer caso de magnicidio ejecutado por radicales islamistas. Los responsables del asesinato fueron inmediatamente detenidos: los hermanos Tarek y Abud Al Zomor, pertenecientes al movimiento integrista Al Yihad, y condenados a cadena perpetua. El principal acusado, Jaled Eslambuli, fue condenado a muerte.
La muerte de Sadat provocó una gran conmoción en la política internacional no sólo por el hecho en sí, sino también por la infiltración de la corriente de los Hermanos Musulmanes en unas Fuerzas Armadas consideradas tradicionalmente como las más poderosas del mundo árabe. Los fundamentalistas se sentían traicionados por su presidente, puesto que no podían aceptar que Sadat hubiera firmado la paz con Israel, país que consideraban representación máxima junto del Mal en la Tierra, junto con su gran valedor, Estados Unidos.
Jefe militar y presidente de Egipto desde 1970, destacado primero por su beligerancia y nacionalismo y después por su labor en favor de la paz en el Oriente Próximo, Sadat había dado un paso muy importante en la solución del conflicto que desangraba a esa parte del mundo al convertirse en el primer dirigente árabe en reconocer al Estado de Israel.



Zar Nicolás II
Al triunfar la Segunda Revolución Rusa en octubre, en la que los bolcheviques -liderados por Lenin- derrocaron al gobierno de Kérensky, se ordenó el traslado de la familia imperial a Ekaterinburgo, que se hallaba bajo control del Ejército Rojo.
El 4 de julio de 1918, ante el avance de la legión checoslovaca hacia la ciudad, se temió que estas tropas liberasen a la familia e intentasen restaurar el régimen del zar. Un escuadrón al mando de Yakov Yurovsky relevó a la guardia de la casa, y el 13 de julio recibió la orden del Soviet de los Urales de fusilar a toda la familia.
En la medianoche del 17 de julio, el Zar -junto con los integrantes de la familia- fue llevado al sótano de la casa Ipatiev donde fueron fusilados, junto a algunos sirvientes cercanos, un médico leal e incluso el perro del niño. El pretexto era que se les iba a tomar una fotografía antes de partir.
Nicolás II colocó al heredero en sus rodillas mientras tomaba asiento junto a la Zarina, las hijas se sentaron atrás y los sirvientes y el médico a los costados, de pie. Pasaron unos instantes y repentinamente entró Yakov Yurovsky con revólver en mano y 17 soldados armados con fusiles a la bayoneta.
Cuando Yákov Yurovsky levantó el revólver y declaró al Zar que el pueblo ruso lo había condenado a muerte, el Zar alcanzó a balbucear: -"¿Qué?"- y le disparó casi a quemarropa. El Zar cayó instantáneamente muerto y seguidamente los fusileros realizaron una descarga cerrada al resto de la familia. Las niñas, que llevaban corsés apretados y además en su interior estaban cargados con joyas, no murieron inmediatamente y fueron rematadas con bayonetas.
El Zar murió con 50 años recién cumplidos.
Una de las sirvientas que no recibió la primera descarga fue perseguida dentro de la habitación y rematada a bayonetazos, e incluso la mascota fue muerta de un disparo. Los camiones que estaban afuera con sus motores en funcionamiento ocultaron con su ruido el ruido de la matanza. Posteriormente los cuerpos fueron llevados en los mismos camiones y depositados en una mina abandonada.
Al día siguiente, Yurovsky, temiendo que el rumor sobre el fusilamiento indujera a recuperar los cuerpos, ordenó su traslado y destrucción de los cadáveres por fuego y ácido y arrojarlos a piques de otras excavaciones, ubicadas 12 km. fuera de la ciudad, en la mina que se llama "los cuatro hermanos".


Archiduque Francisco Fernando
La mañana del 28 de junio de 1914 se produjo uno de los atentados más trascendentales de inicios del siglo XX. El archiduque y príncipe de Austria Francisco Fernando y su esposa fueron asesinados en Sarajevo a manos de Gavrilo Princip, joven miembro de un grupo nacionalista de Bosnia.
La muerte del heredero al trono austrohúngaro fue el detonante que originó la declaración de guerra de Austria contra Serbia, la cual iniciaría a su vez un conflicto de espantosas consecuencias: La Primera Guerra Mundial.
Durante las décadas finales del siglo XIX, el Imperio Austrohúngaro había logrado anexar a Bosnia y Herzegovina, a pesar de la oposición de los habitantes serbios, quienes se oponían a esta ocupación. Este hecho generó un intenso resentimiento hacia los representantes imperiales, encabezados por el archiduque de Austria Francisco Fernando.
El fatídico día de su asesinato coincidía con el Vidovan, una festividad religiosa propia de los serbios, y al mismo tiempo era el aniversario de la derrota de éstos últimos contra los turcos en una batalla ocurrida varios siglos atrás. Por ello la población serbia tomó como una provocación la visita del archiduque, quien moriría momentos después cuando Princip le disparó, vengando así todos los sufrimientos que Austria le había provocado al pueblo serbio.
Como consecuencia del atentado contra Francisco Fernando, Austria- Hungría le declaró la guerra a Serbia, quien recibió el apoyo de Rusia, desatándose entonces la Primera Guerra Mundial.

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