Deportes

Imperdible mano a mano con el Turco Asad

El entrenador de Godoy Cruz habla sin filtro: cuando se quedó encerrado en un ascensor con dirigentes del Tomba, de sus días en la barra de River y de cómo se maneja como DT.

Omar Asad es un personaje. Aunque no ensaya ni finge. Llano, sin vueltas, da la impresión de que rompe con algunos cánones de los directores técnicos más ortodoxos. Alguna vez suena ingenuo, otras tantas demasiado directo con un discurso que no pule. Dice que va "al frente como un toro" porque es lo que aprendió en el barrio, en Ciudad Evita. Godoy Cruz le hizo un espacio con apenas unos años de experiencia en las divisiones juveniles de Vélez porque... 

"En la primera reunión con los dirigentes, más allá de cómo trabajaba, hubo una anécdota muy buena. Estuvimos hablando cerca de dos horas y media, hasta las diez de la noche, en una oficina en un tercer piso. Bajamos seis en un ascensor para cuatro. El ascensor se trabó. Y éramos bastante tanquecitos. Se veía una parte de un piso. Estuvimos 1h40m encerrados con el presidente. Y bueno. también me los fui ganando entre bromas y chistes. A la reunión asistí con un pequeño conocimiento de los jugadores. Les dije que me encantaba el plantel, que se podía dar vuelta la situación y hasta pelear el campeonato. Ellos se sorprendieron." 

-¿Y qué chistes les hiciste? 

-A ellos no. Nos cargaba el portero, que nos decía. Esto es para gente normal. Al rato, otra vez: lo que pasa que esto no es para gorditos, eh. Ahí me sacó. Ahora te voy a agarrar, gorditos, te voy a romper la cabeza, la put. que te parió. Mejor trae una Coca. Trajo un vaso de agua y así de chiquitito (hace el gesto). Cuando salimos, te agarro, le dije. Y cuando salimos fue el primero que vimos: Perdón, perdón, era una broma, se atajó. Menos mal... 

Así empieza. Y pueden sacarse un sinfín de conclusiones de la historia que, en definitiva, encierra su esencia. Así se muestra. Así encara su carrera. Esa que se frustró rápido como jugador, a los 30 años, por una lesión en una rodilla y muchas operaciones, después de haber sido campeón del mundo con Vélez. Esa que empezó de grande, sin haber hecho divisiones inferiores y después de haber sido rechazado en varios equipos. Admirador del Búfalo Funes, Omar Asad aparece hoy como uno de los DT con más proyección. 

-¿Cómo entraste tan bien como DT? 

-Tuve grandes maestros que me enseñaron conducción, liderazgo. Eso es lo más importante: llevar adelante el grupo, no tanto el equipo. Siempre tuve como referente a Carlos Bianchi, un maestro. Creo que uno tiene capacidad para asimilar los conceptos y trasladarlos. Después, decir siempre la verdad. Poner siempre al mejor. No me considero un DT que tiemble ante la mínima duda o retroceda. 

-¿Hoy hay que ser amigo de los jugadores antes que su entrenador? 

-Yo no soy amigo. Recuerdo situaciones muy claras que hacía Carlos: te daba el caramelo, después te lo sacaba. Te tiraba la soga, la aflojaba. Te daba dos rosas y, después, tres palitos. 

-¿Te hacía enojar? 

-A veces sí. A veces no. Había que ganarse los caramelitos. Pero ante la mínima relajación te hacía ver lo duro. 

-Pero parecen de moda los técnicos menos estructurados. 

-Es que recibimos mucha más información que antes. Por Internet, vemos videos de todos lados. Hay muchos más conceptos. Al jugador también le llega mucho más y lo hace más completo. 

-¿El jugador lo aprovecha? 

-Hay de todo: el profesional nato, el que no maduró, el experimentado... Las camadas fueron cambiando y creo que para mejor. Se ve un fútbol más dinámico. 

-¿Qué te molesta del fútbol? 

-Que los técnicos no traten de poner la iniciativa a la orden del espectáculo. Me molestan los equipos amarretes. Esos que tocan, tocan y tocan, y no pasen la mitad de la cancha. O que llegan dos veces. El fútbol está inmerso en una locura, pero tenemos que ayudarlo de ese lado. La idea es ganar jugando bien. Que se vea la iniciativa en el ataque. 

-¿Estudiás mucho a los rivales? 

-Veo la historia de la semana. Miro los tres últimos partidos, me los como. La pelota parada. Veo los sitios oficiales. Mi cuerpo técnico está en todos los detalles. 

-¿Siempre pensaste en dirigir? 

-Me llegó por decantación por la lesión. Quería dejar y tener un año o dos sabáticos porque el fútbol me sacó la juventud. Me gustó estar en inferiores, el grupo, la relación con los jugadores. Quemé etapas rápido. Mi primer año fue desastroso en el manejo. Tragaba saliva como loco para que el jugador me creyera. Después fui creciendo y todo fue más natural. 

-¿Cómo es vivir solo en Mendoza? 

-Mi familia va y viene. Yo me quedo dos o tres días. Mis hijos son adolescentes y no los puedo sacar del barrio, las amistades, el colegio. Este torneo se me hizo muy duro. En el pasado tuvimos cinco partidos entre semana y se hizo más llevadero. Ahora trato de llegar un día antes y quedarme un par después. 

-¿Tus hijos te reclaman? 

-Sí, Yamil (16) y Lucila (13). El varón está jugando al fútbol y está buscando que lo acompañe. Es el primer año que no estoy con él. Y Lucila, dentro de su corta edad, también. Dormía todas las noches con ellos y. ahora no. Se hace duro. 

-¿Postergás todo por el fútbol? 

-Nooo, no soy tan loco. Sé que cada cosa tiene su tiempo. Me gusta estar en familia. Si tengo que dejar algo por mi responsabilidad, lo hago. Pero por una locura no voy a perderme algo que con el tiempo ya no lo voy a tener más. Trato de estar en los mínimos detalles con alguna falta de tiempo con mi familia. No soy de esos locos que se encierran para ver fútbol. Miro lo necesario y lo que me sirve a mí. 

-¿Te gusta el hincha de fútbol? 

-Sí, hasta los 20 años fui a la tribuna de River. A la barra brava de River, en el medio, a un costado. Alentaba, me encantaba ir. Estábamos todos locos. 

-¿Te peleabas? 

-No, corría como loco. Más de una vez ligué palazos de la policía, gases lacrimógenos en un River-Boca. Era bravo, pero también cagón. Siempre tranquilo, pero el ambiente estaba enloquecido. 

-¿Mantenés la llama por River? 

-Yo ya me hice de Vélez. Quería estar en un club y quería que fuera Vélez por la cercanía, por la historia de mi primo Julio. Lo que logré en Vélez, el cariño de la gente, que es único. De la nada pasé a ser querido, el nombre que me dio, la capacidad de lo que aprendí, lo que me enseñaron. Por eso soy de Vélez. 

-¿Y los otros hinchas? 

-Hay una anécdota muy buena de cuando fui a ver a Vélez a Santa Fe, con Unión. Un loco me toca bocina en un peaje. Pensé que me iba a chorear. Cuando se puso a la par, se bajó. Pensé en acelerar. Era una familia, con la abuela y todo, eran de Central. Me querían saludar en el medio de la ruta 9. Nos sacamos fotos y todo. Trato de cuidar la imagen. Nunca vendí nada ni trato de hacer quilombo. El único desliz que tuve fue con Caruso Lombardi. Pedí disculpas a las 24, 48 y 96 horas. Sentí vergüenza. Después aclaramos el tema. 

-Pero no se saludaron cuando jugaron de vuelta. 

-Hablamos antes de salir a la cancha. 

-¿Tenés la necesidad económica de seguir trabajando? 

-En Vélez hice plata como jugador. La cuidé e invertí bien. Tengo que agradecerle a Daniel Comba, mi representante, que me asesoró muy bien. También a Bianchi, que me dio una mano y me dijo dónde poner la plata. Hoy puedo estar tranquilo. 

-¿Qué hacés aparte del fútbol? 

-No, nada. Invertí en departamentos. Algunos como vivienda, otros para alquiler. En zonas muy buenas, que antes no eran nada, como Puerto Madero. 

-Estás muy agradecido a Bianchi. 

-Él me dio todo. Me asesoró, me bancó, me dio la titularidad en su momento. Yo dejaba la vida y por eso tuve la banca. Yo dejaba la vida en Vélez, metía los 90 minutos, trituraba a los defensores, que era lo que le gustaba a él. Además hacía goles. 

-¿Hoy le pedís consejos? 

-Sí, hablo seguido. Me manda mensajes. Alguna vez me caga a pedos. 

-¿Le decís que agarre la selección? 

-Él quiere trabajar todos los días. No sé cómo será querer tener un plantel todos los días y no poder hacerlo. Creo que no es sano. Hoy por hoy está muy bien disfrutando de los nietos. 

Esta entrevista es publicada por el suplemento Canchallena en la edición de hoy.

Opiniones (1)
22 de septiembre de 2017 | 04:35
2
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22 de septiembre de 2017 | 04:35
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  1. BIEN EL TURQUITO CHEEE, POR ALGO TRIUNFÓ COMO JUGADOR Y COMO TECNICO, PORQUE A PESAR DE SU ESCASA EXPERIENCIA DEMOSTRÓ SER MAS CAPAZ QUE VIEJO CASCARRABIAS Y MATON DE CAPPA!!!!
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